Aunque no será fácil, trataré de narrar un insólito caso de hipnosis colectiva del que fui testigo y también partícipe. Sucedió el 29 de noviembre de 2013 en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario de la ciudad de México, durante un recital del pianista Mikhail Rudy, de origen ruso pero de residencia francesa, según entiendo.
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