EL CONGRESO INDÍGENA

POR JOSÉ DEL VAL

l. noción de autonomía puede rastrearse históricamente. Hay que tener en cuenta que con respecto a los pueblos indígenas es una noción bastante reciente. Hace 20 ó 25 años, un centro de investigación y difusión, el Indian Law Resort Center, inició la discusión sobre autonomía, pero haciendo referencia a las reservas estadunidenses y canadienses. El centro invitó a muchos líderes intelectuales de América Latina y el concepto de autonomía se explayó —vamos a decirlo así—, se derramó por todo el continente como una posibilidad de gobierno propio.

En nuestros países, que se caracterizan por la antidemocracia, por la incapacidad de los sujetos para establecer condiciones políticas, económicas y sociales de desarrollo propio, la gente quiere rancho propio.

La noción de autonomía no implica una superación de una democracia que alcanza un nivel mayor, donde se reconocen los derechos de los grupos culturales, sino que surge precisamente de la incapacidad de la democracia para plasmarse plenamente. De ahí la necesidad de crear espacios privilegiados. En una sociedad democrática, los pueblos indígenas podrían redefinir su espacio y su estrategia sin tener que apelar a la autonomía.

Me preocupa mucho el término de autonomía, en la medida que trata de borrar la noción de municipio libre y supone que los estados de la Federación operan mal. En vez de cambiar el municipio y los estados de la Federación, debemos crear una estrategia nueva. Lo que haría la autonomía es irrumpir en la Constitución con un modelo de organización que no corresponde con la realidad y que no podrá superar los problemas. En el caso de la noción de región autónoma pluriétnica, dejará a los indios en plena minoría en muchísimos espacios.

Nos enfrentamos a la necesidad de definir procesos para la reconstitución de los pueblos indígenas. Esa es nuestra realidad. Si la Constitución no reconoce que necesitamos instrumentos para generar un proceso y cree dar por supuesto lo que ya es, estaremos haciendo un flaco favor a los pueblos indígenas y un flaco favor al país.

—Nexos 227. Noviembre de 1996.