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El Universal me ha pedido una reacción a fotocopias de documentos alusivos a servicios profesionales que la Fundación y la revista Nexos prestaron a la Presidencia de la República entre octubre de 1990 y septiembre de 1993, años en que era yo director de la revista. Dejé de serlo en junio de 1995.

No me fue revelada la fuente que filtró los documentos al periódico, ni el nombre de la persona que los recibió. Es una zona de intercambio poco transparente. Por lo visto, no resiste la prueba de la luz pública. El diario no puede o no quiere revelarla a sus lectores. El Universal respeta en este caso el pacto de anonimato que se le ha ofrecido. Se reserva “su fuente”, incumpliendo con ello la primera de las obligaciones de la profesión periodística: acreditar rigurosamente el origen de la información. Desconozco, pues, igual que los lectores, de dónde provienen los documentos aquí publicados. Tampoco sé al momento de escribir esto quién ha escrito la nota de este asunto, ni el tono ni el sentido que le han dado.

El diario actuó profesionalmente, en cambio, pidiéndome una redacción como parte aludida. Me ha ofrecido publicar este comentario junto con la nota del caso. Atiendo y agradezco su oferta aunque debo decir que no encuentro en la publicación de estos materiales contables de la década pasada, otro sentido que la insinuación maliciosa: el propósito de escandalizar a los lectores con supuestas grandes revelaciones que en el fondo sólo son pequeñas animosidades. Las fotocopias que me ha dejado ver El Universal se refieren a investigaciones sobre la educación en México realizadas por Nexos para la Presidencia de la República en los tiempos en que yo era director de la revista. La revista valía entonces en los puestos ¡8 mil pesos! —8 pesos de hoy—. A todos los documentos publicados aquí les sobran también tres ceros. Donde dice millones, debe leerse miles. El resultado de los estudios fue publicado en su momento con información explícita sobre su origen y su patrocinio, de modo que no hay mayor noticia en ello.

Los estudios fueron los siguientes:

1. Un diagnóstico global del estado de la educación realizado en 1989. Fue publicado en forma de libro bajo el título La catástrofe silenciosa (Fondo de Cultura Económica, 1992).

2. Una Encuesta Nacional de Valores Educativos y un examen nacional de conocimientos a estudiantes de primaria y secundaria, en 1990. Los resultados de este último fueron publicados bajo el título: “México: ¿Un país de reprobados?”, en Nexos número 162, junio de 1991.

El diagnóstico ahí obtenido fue ingrediente central del acuerdo para la modernización educativa del año siguiente y para la inmediata implantación de un programa de becas a estudiantes de bajos recursos para que pudieran seguir sus estudios.

3- Un examen nacional de conocimientos a maestros y una evaluación del estado de las normales, en 1991. Fue publicado bajo el título “El malestar educativo” en Nexos número 170, agosto de 1992.

4. Un estudio comparativo de la educación en seis ciudades de México, Estados y Canadá, en 1993- Fue publicado con el título “Educación comparada: México, Canadá, Estados Unidos” en la revista Educación 2001, número 3, agosto de 1995.

El director de los trabajos por parte de Nexos fue Gilberto Guevara Niebla, hoy por hoy colaborador insustituible de las páginas editoriales de El Universal. El diseño técnico y los levantamientos de las encuestas corrieron a cargo del INEGI. En los archivos del INEGI están los datos completos de las investigaciones, que son propiedad del gobierno federal, no de Nexos.

Los estudios a los que aluden los documentos de El Universal, filtrados por una fuente impublicable, son todo lo contrario de esa fuente. Son trabajos de origen cierto, propósitos claros y abiertos al público para su consulta. Es un hecho que los realizadores de los estudios cobraron por ellos a través de la revista que yo dirigía entonces. Es también un hecho, comprobable en libros, revistas y archivos, que los trabajos fueron terminados a conciencia.

Es también un hecho que son trabajos realizados con absoluto apego a la legalidad y a las prácticas habituales, legítimas en la prestación de cualquier tipo de servicios profesionales o empresariales.

Presentar estas cuentas como un indicio de irregularidad es una forma de acoso al funcionamiento normal de una empresa. El Universal podría entender esto si ocurriera una filtración a otro medio de los cheques y las facturas que por servicios legítimos El Universal ha prestado a la Presidencia de la República o a cualquier otra instancia gubernamental o privada.

Es también un acoso a la intimidad y al ámbito de las relaciones personales del director de una empresa, como si no fuera lícito tener relaciones comerciales con gente con la que se tiene cercanía y confianza. Cercanía y confianza que tenía también, por cierto, y muy lealmente, sin demérito de su independencia, Juan Francisco Ealy Ortiz, Presidente y Director General de El Universal, con el ex presidente Carlos Salinas, en cuya mesa coincidimos, junto con el gran columnista Francisco Cárdenas Cruz, el 1 de diciembre de 1994, día en que Salinas dejó la presidencia y convocó a un ágape cordial a sus amigos.

Adjunto a este comentario ejemplares originales del libro y las revistas que prueban la realización completa y la alta calidad de los trabajos que la revista que entonces yo dirigía contrató con el entonces titular de la Presidencia de la República. Una de la buenas cosas involuntarias que me han sucedido en este episodio de perfiles turbios, es haber regresado a la lectura de aquellos trabajos. Me han sorprendido su calidad y su vigencia. Lo mismo le pasará, creo, a todo el que los visite de buena fe. Invito a El Universal a reproducirlos, completa o parcialmente, resumidos o en fragmentos, para que juzguen sus lectores. Por mi parte, me siento orgulloso de haber acompañado esos estudios como responsable de la revista que dirigía entonces.

Respecto a las fotocopias que aluden a mi relación personal con el entonces presidente Salinas, puedo decir lo siguiente: no oculté nunca mi amistad con Salinas ni mi acuerdo con su proyecto de modernización de México, el cual, creo, sobrevivirá a sus errores.

 

Héctor Aguilar Camín
Escritor. México. La ceniza y la semilla es su más reciente libro.