El Estado laico es:

• una construcción histórica,
• precepto constitucional,
• imprescindible para la convivencia de personas de distintos credos y sin ninguno,
• piedra fundadora de la tolerancia,
• dique contra los fundamentalismos,
• condición para la democracia, ya que impide el sobrecalentamiento de la política con asuntos religiosos,
• producto de la autocontención y la prudencia,
• joya frágil,
• desembocadura de agudos conflictos por la fe,
• manto que cobija a todos,
• insensato tratar de revertido,
• el auténtico Estado, quien intenta velar por el conjunto y no por una parte,
• educación universal, científica,
• coexistencia de la diversidad,
• políticas públicas sin supercherías,
• expresiones culturales sin cortapisas,
• extintor contra los pirómanos,
• el marco más generoso para la expresión de la pluralidad religiosa,
• piedra preciosa de la edificación civilizatoria,
• monumento de la razón,
• comodidad, a estas alturas,
• requisito para la viabilidad de una nación compleja y diversa,
• escudo contra extremismos e intolerancias,
• defendible, ayer, hoy y mañana,
• el Estado de todos,
• negación fáctica y de derecho de los estados teocráticos,
• separación de política y religión (hasta donde eso es posible),
• la frase infalible: “al César lo que es del César y a Dios…”,
• forma superior de convivencia,
• platillo bueno para católicos, protestantes, judíos, musulmanes, budistas, agnósticos, ateos y un largo y sinuoso etcétera,
• protector de las garantías individuales,
• el más cálido de los “ogros filantrópicos”,
• condición para el ejercicio de las libertades,
• refractario a las visiones únicas y excluyentes,
• distensión perpetua,
• escuela para la comprensión y entendimiento de y con los otros,
• de perdida, el mal menor,
• teatro para todas las representaciones,
• pista de baile para todos los estilos,
• auditorio para todos los conciertos,
• esófago que (casi) todo lo digiere,
• orgullo de Perogrullo,
• conquista,
• meta permanente,
• compromiso,
• mínimo común denominador,
• causa.

 

José Woldenberg
Consejero Presidente del IFE. Acaba de aparecer su libro La mecánica del cambio político en México.