Si las elecciones de 2024 en Veracruz consolidaron la hegemonía de Morena con un contundente 59 % de los votos para la gubernatura, las elecciones municipales de 2025 revelaron un panorama muy distinto. Los comicios locales demostraron que Morena no es invencible, que los triunfos no son resultado de la inercia política y que la reconfiguración del poder a nivel municipal es independiente de las dinámicas nacionales.
El pasado 1 de junio, Morena experimentó en Veracruz su peor resultado electoral desde su incursión en la política estatal, con la renovación de los 212 gobiernos municipales. En 2017, al contender por primera vez con sus propios candidatos, el partido guinda obtuvo diecisiete ayuntamientos. Para 2021 esa cifra aumentó a dieciocho municipios ganados en solitario. Sin embargo, en 2025 Morena se llevó sólo once municipios por sí mismo. De manera sorprendente, sus partidos aliados a nivel nacional, con los que compitió en coalición en 2021 y 2024, superaron su desempeño individual: el Partido del Trabajo (PT) conquistó veintiocho ayuntamientos y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) aseguró trece.
“Morena perdió territorio, sobre todo en municipios que ni siquiera tenían en el radar que podían perder”, señala Carlos Ronzón, analista político.
Aun en coalición con el PVEM, Morena retrocedió en el estado que ostenta el cuarto padrón electoral más grande del país. En 2021 la alianza con el PT y el Partido Verde le permitió a Morena obtener 69 ayuntamientos. La coalición que hace un año llevó a Rocío Nahle a la gubernatura no se mantuvo intacta. Morena sólo logró una alianza con el Partido Verde en 167 de los 212 municipios y para las elecciones de este año, esa coalición ganó sesenta ayuntamientos. Aunque sigue siendo la primera fuerza política en el estado, Morena pasará de gobernar 87 a 71 municipios.
La disminución de su presencia también se refleja en el total de votos: de 1 190 000 votos obtenidos en coalición con el PT y el PVEM en 2021, Morena descendió a un 170 000 en 2025, lo que representa una pérdida del 10 %. En solitario, la caída es aún más pronunciada: de 201 000 votos en 2021 a 113 000 en 2025, una merma del 44 %.
“Había mucha confianza en el partido gobernante en que la elección municipal les iba a dar muy buen resultado. Ellos hablaban de ganar de 160 a 200 municipios de los 212 que conforman el estado de Veracruz”, comenta Jesús Velázquez, exlíder estatal del extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD).
“En el transcurso del inicio del proceso electoral no se dio la alianza entre Morena, PT y Verde, y todos los demás participaron solos. Esto trajo como resultado una elección municipal competida”, agrega Velázquez.
La coalición entre Morena y el PT se disolvió en Veracruz en abril de 2025, durante las negociaciones para el reparto de candidaturas. Reginaldo Sandoval Flores, coordinador del PT en la Cámara de Diputados a nivel nacional, atribuyó la ruptura a la “soberbia enorme” de Morena, que ofreció sólo 22 de las 212 candidaturas en disputa al PT, a pesar de que éste solicitaba 38.
La trifecta del desastre
En Veracruz, Morena no sólo rompió con sus aliados, sino que también se fracturó internamente. Analistas y políticos señalan una división en tres dentro del partido guinda: el grupo del exgobernador Cuitláhuac García, el de la actual gobernadora Rocío Nahle y el del senador Manuel Huerta, exdelegado de programas sociales en Veracruz durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
“El distanciamiento entre Cuitláhuac García y Rocío Nahle tuvo consecuencias en lo municipal, ya que varios funcionarios del gobierno de Cuitláhuac intentaron ser candidatos de Morena a nivel municipal y la mayoría fueron desdeñados por el propio partido. Esto obligó a que esos cuadros buscaran candidaturas en otros partidos”, explica el exlíder del PRD en Veracruz.

“Morena no supo cómo contener a toda la gente que quiso participar por sus filas”, añade Vázquez.
La división se hizo evidente con la elección de Nahle, de origen zacatecano, como candidata a la gubernatura por encima de morenistas veracruzanos, y la tensión se acentuó al definirse las candidaturas municipales a principios de este año.
Un claro ejemplo fue la postulación a la alcaldía de Alvarado, Veracruz, de Hipólito Deschamps por Morena, excandidato a la gubernatura de Veracruz que perdió frente a Nahle en 2024. Esta decisión, de abanderar a un recién llegado de Movimiento Ciudadano, provocó que el PVEM se negara a ir en coalición con Morena en ese ayuntamiento. El Verde compitió en solitario y su candidato arrolló al del partido guinda.
Otro caso fue el de Sergio Rodríguez, exprocurador de Medio Ambiente del gobierno de Cuitláhuac García, quien aspiró a la candidatura de Morena para la alcaldía de Camerino Z. Mendoza. Al ser desdeñado por su partido, fuentes cercanas indican que Rodríguez operó a favor del candidato del PT en Camerino Z. Mendoza y en municipios cercanos como Nogales, donde el Partido del Trabajo arrasó en las elecciones municipales. “El PT es la 4T. En muchos lugares de Veracruz, el PT fue mayoría en los municipios, 28 para ser exactos. Se terminó la elección. Diría Andrés Manuel López Obrador: ya se sabe en los municipios quién es quién. Lo demás es lo de menos”, escribió el exfuncionario en su cuenta de Facebook dos días después de los comicios.
Además del PVEM y el PT, Movimiento Ciudadano (MC) se erigió como refugio para los aspirantes morenistas relegados, convirtiéndose en uno de los grandes ganadores de las elecciones municipales en Veracruz. El partido fundado por el veracruzano Dante Delgado duplicó su número de votos de 2021 a 2025, pasando de 282 000 a 573 000 sufragios. Esto les permitió incrementar sus municipios ganados de 18 a 41, consolidándose como la segunda fuerza política en el estado.
“Hay una división clara entre los grupos del exgobernador, del senador Manuel Huerta y el grupo de la gobernadora. Cuando vi esas grietas de Morena, la gente que aspiraba por Morena que era valiosa, me dediqué a invitarla”, afirma Luis Carbonell, dirigente estatal de Movimiento Ciudadano.
“Muchos de los aspirantes del grupo de Huerta tenían valía porque fueron coordinadores de los programas sociales. Yo rescaté cuadros valiosos de Huerta, pero porque los busqué para darles una salida política, no porque Huerta haya decidido ayudarme”, agrega.
Todos los caminos llevan a Poza Rica
El caso de Poza Rica, el quinto municipio con mayor número de electores en el estado, ilustra los efectos de la división interna de Morena. En noviembre de 2024, José Luis Lima, entonces secretario de Finanzas del gobierno de Cuitláhuac García, anunció su intención de buscar la alcaldía de Poza Rica por Morena y adjudicó a esta decisión su renuncia al gabinete de Nahle, aunque ya había sido anunciado dentro de ese equipo. Lima se trasladó a su tierra natal tras la llegada de Nahle al poder y comenzó a movilizarse en el municipio, como atestigua una publicación en su cuenta de X sobre una jornada de limpieza en un campo deportivo.
Dos meses después de esa publicación, Morena designó como candidata a Janeth Rodríguez, una joven política con escasa experiencia (cuatro meses como diputada local y un puesto en Comunicación Social en el gobierno municipal de Poza Rica), que terminó perdiendo las elecciones en un municipio que Morena había ganado de manera indiscutible en las elecciones de 2017 y 2021.
Otro aspirante a la candidatura de Morena en Poza Rica fue Emilio Olvera, exdelegado regional de programas de desarrollo del Gobierno de México en la región, perteneciente al grupo del senador Huerta. Como Lima, Olvera fue rechazado por Morena, pero encontró una oportunidad en Movimiento Ciudadano.
“Emilio Olvera venía de ser coordinador de los programas sociales, no le dan la candidatura en Morena por ser de Huerta, él busca ser candidato del PT, yo creo que ahí con ayuda de Huerta, le cierran el camino en el PT, y entonces yo lo veo”, relata el dirigente emecista.
“Yo ya había medido y teníamos veintitantos puntos de intención del voto. Le digo: oye, un buen equipo político y un buen candidato con intención del voto, pues podemos ganar y lo invito a ser nuestro candidato. Pero no porque Huerta me lo haya pedido sino porque yo estaba atento a la coyuntura política e invitando a los que yo creía que podían ganar y que creo que son gente de bien”, añade.
Según el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), Olvera ganó la alcaldía de Poza Rica con 2476 votos más que Janeth Rodríguez. Sin embargo, su triunfo está en entredicho, pues Morena solicitó al Tribunal Electoral de Veracruz un recuento de votos. El dirigente de MC acusa que Morena está pidiendo el recuento de votos luego de que la paquetería electoral de Poza Rica fuera llevada a Xalapa y se abriera para anular votos que eran para su candidato.
“Es un acto con el que Echeverría parece un bebé de pecho. Se metieron a las bodegas del OPLE en Poza Rica, abrieron paquetes y tacharon nulos miles de votos para Movimiento Ciudadano”, denuncia Carbonell.
La misma acusación se extiende a Papantla por parte de MC, otro ayuntamiento actualmente gobernado por Morena y el sexto con más votantes en el estado, donde la diferencia de votos según el PREP fue de sólo 401.
“En Papantla y Poza Rica se ejemplifica muy claramente la intervención del gobierno estatal ante el órgano electoral de Veracruz para que se pudiera ganar en la mesa lo que no pudieron ganar en las urnas”, afirma por su parte el exlíder del PRD, Jesús Velázquez.
El Retroceso del PAN y la sombra de los Yunes
Movimiento Ciudadano no sólo se benefició de la ruptura interna de Morena, sino también del desfondamiento del Partido Acción Nacional (PAN) y la persistente influencia de la familia Yunes sobre el blanquiazul. MC lo desbancó como segunda fuerza política en el estado, y aunque el PAN pasó de gobernar 13 a 34 ayuntamientos entre 2021 y 2025, sufrió una pérdida del 21 % de votos de una elección a otra. En entrevista, el líder estatal del PAN, Federico Salomón, defiende los resultados de su partido, argumentando que lograron victorias en municipios históricamente priistas, como Coacoatzintla, que tiene 8000 votantes.
No obstante, el PAN perdió la alcaldía de Veracruz, su bastión desde 2014 y el municipio con mayor número de electores en Veracruz, con 450 000 votantes. La derrota fue contundente: la candidata de Morena y el PVEM obtuvo 52 % de los votos, mientras que la exsenadora panista Indira Rosales, en segundo lugar, alcanzó 26 %.
“El balance para nosotros es bueno. Perdimos Veracruz que es uno de los más grandes pero en temas generales nos fue bien”, dice Salomón.
La elección de Rosales como candidata del PAN en Veracruz fue polémica, dado su cercanía con el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares y su hijo, el senador Miguel Ángel Yunes Márquez, quienes votaron a favor de la reforma judicial, lo que se interpretó como una afrenta directa al PAN y a la oposición. Rosales trabajó con ellos desde 2008, primero con Yunes Márquez en el ayuntamiento de Boca del Río y luego con Yunes Linares en el gobierno estatal, donde fue secretaria de Desarrollo Social.
El analista político Carlos Ronzón sugiere que hubo una negociación entre los Yunes y Morena para que el partido guinda ganara el municipio del puerto de Veracruz.
“Indira acaba de ganar en 2024 la diputación local por el distrito de Boca del Río y anduvo haciendo campaña por Boca del Río desde el año pasado hasta dos semanas antes de que la hicieran candidata al puerto, pero a la mera hora, la mandaron a ir por el puerto de Veracruz. La mandaron al otro lado a perder”, indica el politólogo.
“No tiene lógica que si invertiste para que una persona hiciera campaña en un municipio de repente lo cambies”, añade Ronzón.
En contraste, el dirigente estatal del PAN asegura que las estructuras del partido que antes pertenecían a los Yunes ya no están dentro del blanquiazul y que “la mayoría” de su gente está fuera del partido.
El PAN estuvo cerca de perder otro de sus bastiones: Boca del Río, municipio conurbado a Veracruz. Allí, el partido abanderó a María Josefina Gamboa, también cercana a los Yunes, quien trabajó con Yunes Márquez en el ayuntamiento como directora del Instituto Municipal de las Mujeres. Gamboa logró retener el municipio para el PAN por una estrecha diferencia de 751 votos.
El PRI y la resistencia de los cacicazgos
No se puede hablar de las elecciones en Veracruz sin mencionar al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó el estado de manera ininterrumpida por más de ochenta años. El partido, que conservó la hegemonía hasta hace ocho años, se resiste a desaparecer del mapa. En las pasadas elecciones, a pesar de registrar un solo voto en algunos municipios, el tricolor perdió sólo el 13 % de los votos respecto a 2021 y logró pasar de gobernar 22 a 23 ayuntamientos.
“El PRI tuvo una sangría importante de priistas que salieron del partido para irse a Movimiento Ciudadano, pero mantuvo sus bastiones como Orizaba, Cosoleacaque y Perote”, asevera el analista político Carlos Ronzón.

Jesús Velázquez, exlíder del PRD en Veracruz, coincide con Ronzón y usa Orizaba como ejemplo de municipios donde Morena creyó que su marca y la inercia de su fuerza nacional serían suficientes para ganar.
“Mucha gente pensaba que con la sola marca te iba a dar para ganar porque ese fenómeno se dio en el 2021. Aprovechando la presencia de Andrés Manuel López Obrador que aquí en Veracruz es muy querido, en esas elecciones muchas personas se subieron al barco de Morena y ganaron las municipales. Ahorita se pensó que podía darse ese fenómeno de nuevo, pero ya no se dio”, expone.
Esta historia se personifica en el exalcalde de Orizaba, Igor Rojí. Rojí inició su carrera pública en 2008, incluido en la planilla del entonces alcalde priista Juan Manuel Diez, uno de los empresarios más importantes de la región. Rojí acompañó también a Diez en su segundo periodo entre 2014 y 2017, antes de ser el abanderado priista a la alcaldía para el periodo 2018-2021. Ganó las elecciones y gobernó para el tricolor el décimo municipio con más electores en el estado hasta 2021, cuando Diez se lanzó por tercera vez. En diciembre de 2023, tras 39 años de militancia y a meses de las elecciones locales, Rojí renunció al PRI.
Fuentes cercanas al gobierno de Orizaba señalan que Rojí quería volver a contender por el PRI en la alcaldía, pero el priismo local, liderado por Diez, le negó la aspiración y respaldó a Hugo Chahín, miembro de otra de las familias más importantes, con más empresas y dinero en la ciudad. Entonces, Rojí se unió a Morena, partido que lo abanderó como candidato al congreso local, donde ganó el distrito XX. Con la esperanza de repetir el éxito, se lanzó como candidato de Morena a la alcaldía de Orizaba frente a Chahín, quien, con sólo tres años de experiencia en la administración pública, le ganó a Rojí cómodamente con 34 puntos de ventaja.
“Muchos de los municipios del sur de Veracruz son cacicazgos. Los candidatos siempre salen de las mismas familias ricas que son dueños de todo. El PRI se sostiene con sus caciques y un ejemplo es Juan Manuel Diez en Orizaba. Es él quien hace que gane el PRI en Orizaba”, asevera Ronzón.
Baja participación: desánimo y desinterés
A diferencia de otros estados, en Veracruz las elecciones municipales suelen registrar una alta participación ciudadana. Desde 1997, según los registros del Organismo Público Local Electoral (OPLE), la asistencia a las urnas en comicios de ayuntamientos oscila entre el 58 % y el 60 % del padrón estatal. Sin embargo, en las elecciones del 1 de junio de 2025 sólo acudió a votar la mitad de los electores.
Algunos actores políticos culpan a la reforma judicial, votada en las mismas casillas el mismo día, por desmotivar a los votantes. Pero para el politólogo Carlos Ronzón, el abstencionismo de los pasados comicios es un síntoma de un problema más profundo.
“El desinterés radica en que los candidatos son los mismos de siempre que se pasan de un partido a otro, y eso termina por desalentar. El retroceso de Morena no es porque la oposición hiciera algo bien, sino porque Morena no lo hizo bien. Se pelearon a nivel estatal como se están fragmentando a nivel nacional y no operaron bien porque no es lo mismo que opere López Obrador a que opere su hijo”, expone.
“La oposición no fue un factor determinante. Hay un creciente abstencionismo, hay un vacío en las votaciones y al no salir a votar la gente, el que mueve las estructuras es el que gana. En esta ocasión, Morena no fue el que movió las estructuras porque se fragmentó”, añade Ronzón.
Violencia y delincuencia organizada
Las elecciones municipales en Veracruz estuvieron marcadas por la violencia, en particular contra los candidatos que aspiraban a gobernar los ayuntamientos. Durante los dos meses de campaña, dos candidatos, ambos de Morena, fueron asesinados en Veracruz.
“Es la primera vez en Veracruz que tuvimos casi 180 candidatos de diferentes partidos que pidieron protección policial”, señaló Federico Salomón, dirigente estatal del PAN.
La magnitud de la situación se hizo patente con las amenazas directas: “En Veracruz puerto, la delincuencia organizada operó para inhibir, para que muchos de nuestros operadores no sacaran a la gente a votar y no la movilizaran”, añadió.
El dirigente panista reveló que su partido tuvo cinco candidatos amenazados para que abandonaran la contienda. De ellos, dos terminaron por renunciar a sus aspiraciones: los de Cosautlán y Alto Lucero.
“Cosautlán como que sí hizo pero al final el candidato me dijo: ‘Oiga, yo sí quiero mucho al partido, quiero un cambio’, pero inclusive le incendiaron sus locales, su carro, entonces sí estuvo pesado ese tema”, relató Salomón.
El dirigente estatal de MC acusó que también los abanderados de su partido fueron objetos de amenazas por parte del crimen organizado durante las campañas.
“Nos amenazaron y luego a los candidatos amenazados les quitaron las escoltas terminando la campaña, a tres días de la elección”, asevera Luis Carbonell.
Isabella González
Ha sido reportera en Reforma, El País y Latinus. Es becaria de posgrado en el Howard Center for Investigative Journalism de la Universidad de Maryland.