Escribiré brevemente acerca de un suceso trágico y no llevado por la cantidad de imágenes y palabras que acuden ahora a mi mente, como consecuencia de tal acontecimiento. Me sirvo un poco de ese filósofo tan olvidado, J. G. Fichte, para sugerir que la vivencia pone en acción al yo personal frente al mundo: lo transforma en arte, sentimiento e incluso en creación de aquello que nombramos lo exterior. Si aludo a Fichte, un idealista de difícil lectura que, como casi todos, continuó a Kant, es sólo para afirmar, como lo hace Rüdiger Safranski en su libro sobre el romanticismo, que uno se aprehende o descubre a sí mismo cuando comprende que no puede ocultarse totalmente en la objetividad.
Este artículo está disponible sólo para suscriptores
Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.
Suscríbete
Suscripción plus
(impresa y digital)
1 año por $ 799 MXN
Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío
Suscripción digital
1 año por $ 399 MXN
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?
Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.