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Las tostadas de marlin, el callo de hacha y el camarón en agua chile no admiten falsificaciones. Son autnticos. Y lo son tanto como los ofrece La Cantinita, un modesto reducto de Sinaloa enclavado en la colonia Anzures (Víctor Hugo 70, a un costado del Hotel Camino Real). Que el lugar sea modesto no implica que la comida no sea un lujo. El hecho es que aquí el marisco se sirve al modo: fresco, generoso y acompañado de una cerveza Pacífico, y sin esa ofensa al paladar que es la salsa catsup. No se puede pedir más. Sí, señor, puero Sinaloa, puro mar a dos mil cuatrocientos metros de altura.