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Morphine es una de las bandas más espectaculares de esta década. Es un grupo hipnótico gracias al soplido ácido del saxofón de Dana Colley, dibujos de un rock lento y seductor que combinados con la voz y el bajo de dos cuerdas de Mark Sandman y la fuerza de ritmo cardiaco de la batería de Billy Conway proyectan sobre uno el sonido zigzagueante del éxtasis. El peculiar sonido de esta agrupación es producto de una instrumentación frugal pero narcótica, un sonido lúdico, impactante, sobre todo por su «economía instrumental». Con una sólida y leal base de fans que empezó a escucharlos en los bares de Boston desde hace más de cinco años, con bastante aceptación armaron su primer disco, Good (1992). Después lograron expander sus horizontes musicales a nivel internacional con su segunda producción titulada Cure for Pain (1993). Yes (1995), su siguiente disco, abonó el camino incrementando su popularidad. Esta es su cuarta producción. Like Swimming (Dreamworks / Rykodisc) es un viaje donde se evidencia la efectividad de la química potente del grupo en el que la invención de Sandman, el tritar (parte bajo, parte guitarra tocada con slide) constata la certeza de esta frase que sabe a Gracián: «Lo menor es en verdad lo mejor».