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A pesar de que el autor de la mensual Parabólica ha pasado por Tombstone y visto allí la que se supone es la tumba de Wyatt Earp, cometió el error de escribir en su colaboración correspondiente al mes de agosto pasado —número 236 de Nexos— que el famoso alguacil fue enterrado en «territorio tejano». Así se lo hizo ver don Benjamín G. Hill Mayoral en amable y generosa carta en la que, además, defiende los legítimos intereses del estado norteamericano de Arizona, entidad federativa a la que pertenecen ése y otros poblados mineros como Douglas, Bisbee y Sierra Vista, caros a la memoria de tan perspicaz lector y a la de los aficionados a las historias y anécdotas del género western. Mil disculpas y más a los asiduos de Nexos y fieles a Parabólica, y gracias al Sr. Hill Mayoral por la precisión: en efecto, como lo afirma en su misiva, el ataúd de Earp está en Arizona, no en Texas.