México no debe basar su política migratoria exclusivamente en la problemática de derechos humanos. Necesitamos desarrollar políticas que atiendan al fenómeno migratorio con un enfoque económico a fin de maximizar los beneficios del mercado laboral de mexicanos en Estados Unidos. 

Según la teoría económica neoclásica, la migración laboral es una forma racional de mejorar la eficiencia productiva a escala mundial, transfiere trabajadores de zonas donde hay exceso de mano de obra a aquellas donde hay escasez. Tales transferencias reducen las diferencias de ingresos entre los países de origen y los de destino. Bajo este supuesto, la migración laboral trae beneficios importantes para los países de expulsión de migrantes: disminución de presiones sobre el empleo, surgimiento de una fuerza de trabajo calificada y generación de remesas. 

Sin embargo, es evidente que la migración laboral de mexicanos hacia Estados Unidos no ha impulsado de manera óptima el crecimiento económico en nuestro país. Si bien la emigración sirve como válvula de escape al problema del desempleo (una octava parte de la fuerza de trabajo mexicana es empleada en Estados Unidos cada año), el alto nivel de la migración laboral hacia ese país no ha solucionado el problema para México. Por otro lado, a pesar de que las remesas son nuestra tercera fuente de divisas extranjeras más importante, sólo se utilizarían de manera óptima mediante su captación a través de los canales oficiales y el mejoramiento de las instituciones involucradas en la transferencia de fondos. 

Así, si aceptáramos la inevitabilidad de la migración de mexicanos a Estados Unidos por razones macroeconómicas, es posible que pudiera diseñarse una estrategia económica tal que aprovechara los beneficios de este flujo laboral. Es decir, México, como país emisor, sólo capitalizará los beneficios de los emigrados a través de políticas que promuevan 1) el desarrollo de un sistema para el aprovechamiento de la fuerza de trabajo calificada que regresa de Estados Unidos y 2) el establecimiento de instituciones financieras estables y eficientes para captar y manejar las remesas. México tiene el reto de maximizar los beneficios del mercado laboral de mexicanos en Estados Unidos mediante la economización de nuestras políticas migratorias.