La red como ágora cibernética, espacio prometido de libertades y prácticas democráticas, también padece los excesos propios de la pasión política desaforada y de la propaganda disfrazada de información.

Miles de activistas comprometidos con las causas más variadas han encontrado en Internet un foro abierto para expresar sus ideas, intercambiar puntos de vista, difundir información censurada o poco diseminada por los media oficiales, buscar solidaridad en rincones distantes del planeta, ejercer presión sobre las fuerzas del poder, denunciar violaciones a los derechos humanos, atrocidades y corrupción de los gobiernos.

Nada puede ser más útil para los grupos de militantes clandestinos o tolerados que la comunicación a través de homepages, correo electrónico, grupos de Usenet, listas de correo y foros de discusión, medios que permiten el acceso inmediato a datos e informes y que evaden la censura oficial así como el control de los monopolios informativos.

La función de abrir canales de comunicación que puedan contrarrestar el control de la información de los gobiernos validaría por sí sola la existencia de Internet. Este sería el gran legado democratizador de la tecnología digital y la piedra de toque de una mega sociedad civil planetaria.

Por eso cada vez que los gobiernos, con el pretexto de la pornografía, intentan reglamentar el acceso y el uso de la red, se puede intuir que el verdadero objetivo de loscensores es obtener recursos para reprimir a los subversivos.

No obstante la naturaleza superdemocrática de este medio donde todo mundo tiene voz”, también es culpable de algo que podríamos llamar el efecto mimeógrafo: los datos incomprobables o manipulados, la retórica, los errores bien intencionados, la especulación, la reiteración, la ingenuidad, la incertidumbre, las mentiras descaradas y en especial el apasionamiento son culpables de distorsiones y la disolución de la credibilidad, la coherencia y la precisión.

A estos excesos se puede atribuir la extrema propensión a que las cosas se deslicen hacia la paranoia que encuentra evidancias de conspiraciones por doquier o a la comedia.

Estos reportes electrónicos, en todas sus formas, están muy lejos de sustituir al periodismo analítico e imparcial.

No obstante, este fenómeno corresponde perfectamente con la afirmación de Marshall McLuhan de que en los medios “los hechos no son tan importantes como las falacias”.

Algunos sitios de activismo:

http://www.berkshire.net/~ifas/activist

http://www.peacenet.org/

http://www.traveller. com/~hrweb