Este verano, como hace cuatro años, volverán los dinosaurios; otra vez dirigidos por Steven Spielberg, quien ha aprovechado los avances tecnológicos para mejorar a sus criaturas en El mundo perdido, continuación de Parque Jurásico.

En Parque Jurásico, para crear un dinosaurio se obtenía sangre de la especie de un mosquito encapsulado en ámbar; de ahí se adquiría el DNA que la tecnología desarrollada por la compañía InGen necesitaba para generar dinosaurios. Cuatro años después de la filmación de la película, las investigaciones biotecnológicas han obtenido mamíferos clonados que sugieren que al menos no todas las premisas de esta ficción son imposibles. Las técnicas de InGen han sido superadas en muchos aspectos, pero, ¿cómo creó Spielberg a sus dinosaurios?

Cuando Steven Spielberg se propuso llevar a la pantalla la novela de Michael Crichton acudió a Bob Bakker, uno de los investigadores que con más ahínco se han dedicado a estudiar a los dinosaurios y a difundir las teorías sobre ellos. Bakker le sugirió diversos tipos de dinosaurios, que ya había reconstruido, de entre los que Spielberg seleccionó unos cuantos. La reconstrucción se realizó a través de restos óseos, fósiles y la aplicación de la teoría de Bakker -quien sostiene que los dinosaurios eran animales de sangre caliente, condición que implica ciertas especificaciones anatómicas (si las patas se encuentran a los lados del torso, como los reptiles, o bajo de él, como los mamíferos, por ejemplo)-. El color y la textura de la piel, así como los sonidos que emitían, se dedujeron de animales contemporáneos. El desempeño histriónico de los monstruos se logró mediante gráficos generados por computadora y modelos mecánicos. Pero el desarrollo tecnológico durante estos cuatro años no sólo rindió resultados en la genética, también en los efectos especiales.

Michael Lantineri, el supervisor de efectos especiales de los parques jurásicos, confiesa que en la primera parte hay ciertas trampas que son evidentes si se observa la película cuadro por cuadro; en algunos casos se nota el cambio de una imagen generada por computadora por un individuo disfrazado con un traje neumático. Pero El mundo perdido está trabajada cuadro por cuadro y no hay cortes entre estos cambios. Además, las imágenes generadas por computadora permitieron que tanto los dinosaurios que aparecieron en Parque Jurásico como los nuevos -algo que parece una gallina prehistórica, etegosaurios, parasaurolofus y parquicefalosaurios- parezcan más animales que en la primera parte; para lograrlo el equipo de animación estudió cuidadosamente videos de elefantes, rinocerontes y reptiles; se consideró hasta el movimiento de las lonjas que implica cada paso.

Si no quedó satisfecho con Parque Jurásico, ahora sí podrá ver dinosaurios que parecen reales; si quedó satisfecho, los nuevos efectos prometen mucho más. En el reparto, destacan el regreso de Jeff Goldblum como el científico escéptico y la presencia de Julianne Moore en el papel de la paleontóloga Sarah Harding. Ante la relación entre el par de películas y la tecnología, llama la atención la interpretación de Steven Spielberg: “la primera película en realidad era sobre el fracaso de la gente para encontrar límites en ellos mismos, y el fracaso de la moralidad para proteger a estos animales”.