Héctor Aguilar Camín. Escritor. Una reedición de La frontera nómada, que cumple 20 años, acaba de aparecer en Cal y arena.

Preguntas irlandesas

El periodista irlandés, David Shanks, estuvo de paso en México elaborando un reportaje amplio sobre el país para su diario, The Irish Times. Hicimos una entrevista. Estas son sus preguntas y mis respuestas.

¿Cuál cree que será el juicio de la historia sobre el proyecto de Carlos Salinas de Gortari? ¿Coincide con él en que el tiempo reivindicará sus políticas? 

A menos que haya un cambio dramático en las tendencias del mundo, las políticas de Salinas serán reivindicadas. No estoy muy seguro de que lo mismo sucederá con su imagen y su prestigio dentro de México. El daño ha sido serio en términos personales. 

¿Cree usted que el ritmo del cambio en México ha sido demasiado rápido? 

En comparación con otros países, como España o Chile, incluso Gran Bretaña, podemos decir que ha sido demasiado lento. Las reformas liberalizadoras empezaron en México en 1982, hace quince años ya, y están todavía lejos de haber sido completadas.

¿El trato que se da a los medios de información en México no es contraproducente para la largamente prometida apertura democrática? 

Lo es, pero los medios de información mexicanos son más independientes cada vez. Son un síntoma prometedor de la apertura política que está teniendo lugar en México. Sin embargo, algunas actitudes de los medios -sus tentaciones de linchar figuras públicas, por ejemplo- son contraproducentes para la creación de la ciudadanía bien informada y moderna que nos urge y deseamos. 

¿La lucha política de México se da entre los dinosaurios y los llamados tecnócratas o entre la izquierda y la derecha? 

La necesidad juntará a dinosaurios y tecnócratas, aun si tienen pleitos internos, en la causa común de ganar para el PRI las próximas elecciones de julio. Si el PRI pierde en julio, lo que veremos probablemente será una balcanización del PRI y una guerra de todos contra todos dentro del priismo. La lucha entre la izquierda y la derecha es menos visible pero, pienso, más decisiva. La línea que divide izquierda y derecha en el México de hoy es la actitud que se tiene hacia las reformas liberalizadoras iniciadas en 1982. Lo que solíamos llamar “izquierda” está contra esas reformas. Lo que solíamos llamar “derecha” está a favor de esas reformas. Pero, tal como camina el mundo, lo que solíamos llamar pensamiento “progresista” está ahora en la derecha y lo que solíamos llamar pensamiento “conservador” está en la izquierda. 

¿Qué anticipa usted como el siguiente pacto nacional después de las elecciones de julio?

Si el PRI pierde las elecciones en la Ciudad de México, lo cual parece muy posible, tendremos una cohabitación similar a la que hubo en Francia entre Miterrand y Chirac. Si el PRI pierde también la Cámara de Diputados, tendremos una crisis general y el surgimiento de un gobierno de coalición. 

La destrucción del grupo de Salinas: ¿cuántos de ese grupo quedan disponibles para su proyecto? ¿Puede considerarse que el presidente Zedillo es su líder? 

Creo que la mayoría del grupo salinista regresará a la vida política pero no como salinistas o como parte de un grupo unificado por el liderato de Salinas. Zedillo dispersó al grupo de Salinas. Su proyecto de reformas es el mismo que el de Salinas, pero tiene sólo dos o tres salinistas en su gabinete. Zedillo es el líder actual de las reformas liberalizadoras y el desarticulador del grupo salinista. 

¿Cuán destructivo para la opinión pública o para la tranquilidad social sería el regreso de Salinas a México? 

No veo ningún riesgo destructivo para la opinión pública o la tranquilidad social en el regreso de Salinas. Veo riesgos para él. El linchamiento político de Salinas ha sido efectivo. Hay grupos que podrían estar interesados en completar el trabajo con su linchamiento físico. Leí hace meses en un periódico que funcionarios mexicanos le dijeron a Salinas que el gobierno no podía garantizar su seguridad personal en caso de que regresara a México. Es una cosa amenazante de admitir. 

¿Qué impacto cree usted que tendrán las nuevas leyes de inmigración estadunidenses sobre la economía mexicana y sobre las relaciones con los Estados Unidos, especialmente en el narcotráfico?. 

Las nuevas leyes estadunidenses de inmigración pueden tener un impacto tremendo sobre México. La migración ilegal a Estados Unidos ha sido la válvula de seguridad para el explosivo crecimiento demográfico de México en los últimos quince años, de pobre o nulo crecimiento económico. Si la válvula se encoge, la presión dentro de la olla crecerá dramáticamente. La relación con Estados Unidos ha sido ya dañada por esto. El presidente Clinton lo resentirá durante su visita a México en mayo. 

La presión americana sobre México en relación al narcotráfico es un daño adicional. El aspecto menos manejable para México del narcotráfico es la presión política estadunidense en la materia. Como en Colombia, podríamos pagar un precio sangriento si se establecen condiciones más duras de extradición para los barones de la droga. Hay la percepción creciente en México de que el narcotráfico es una guerra que debe pelearse en los Estados Unidos, no sólo en México. Ellos deben combatir el consumo más que el tráfico. Nos exigen combatir el tráfico pero ellos no están combatiendo el consumo. No es un trato equitativo, y la inequidad de trato no es la mejor fórmula para mejorar las relaciones entre países. 

¿Cómo puede México tener credibilidad internacional cuando el PRI ha estado en el poder por 68 años y se reconoce que hay una corrupción rampante?

México ha tenido credibilidad internacional con el PRI en el poder. El PRI es una desventaja en materia de imagen, pero no es el factor clave en la credibilidad internacional. El factor clave es tener un buen desempeño como país o, al menos, buenas expectativas sobre el propio desempeño como país. Tuvimos las dos cosas, buen desempeño y buenas expectativas en el pasado, y México era entonces un país tanto o más corrupto que ahora. Se está combatiendo a la corrupción y eso la ha hecho más visible. En este aspecto, no deberíamos confundir el efecto con la causa. 

México, DF, 16 de abril de1997