La Ciudad y la política

Este ensayo -del cual presentamos una versión editada- se ocupa de un tema básico: el gobierno del DF se ha propuesto encauzar jurídicamente el fomento a la cultura y llenar ese vacío legislativo.

La convivencia urbana ha cobrado especial relieve a partir de la segunda mitad de este siglo. Esta tendencia irreversible se incrementó en las dos últimas décadas, propiciando el crecimiento y la aparición de grandes ciudades -humana y territorialmente hablando- en nuestro país. 

Es previsible que México acentuará su perfil urbano en el siglo XXI, con las ventajas y retos que ello implica para el desarrollo social de la República. Con esta perspectiva, el Distrito Federal fortalece su vocación de ciudad paradigmática que ha mantenido desde su fundación hasta nuestros días. Esta conlleva una especial responsabilidad para la comunidad capitalina -gobierno, ciudadanía y organizaciones sociales- que de cara a la realidad se esforzará en encontrar los caminos viables para que esta gran urbe pueda ser un ámbito de convivencia humana armónica, justa y digna, que propicie el bienestar individual y familiar colectivo, venciendo los retos que impone la dimensión cuantitativa y cualitativa de una metrópoli como la nuestra. Magna tarea, pero al mismo tiempo una oportunidad vital para una generación emprendedora. 

En este contexto, el desarrollo social es prioritario para encarar directamente
los retos de una creciente dinámica poblacional urbana. Un capítulo importante del desarrollo social es la cultura, que desempeña la función de elevar la calidad de vida individual y colectiva. Importancia que se acrecienta en las grandes ciudades y en las de convivencia conflictiva.

Política de fomento integral para la cultura en el DF: Experiencias previas

Al inicio de la actual administración del Distrito Federal se estructuró una Política General de Fomento Cultural en la que se establecieron los principios, objetivos, líneas de acción y estrategias de las acciones programáticas del gobierno de nuestra ciudad en esta materia, de acuerdo con lo dispuesto por el Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000. 

Los principios fundamentales señalados en esta política cultural para el DF son: El respeto absoluto al libre ejercicio de derecho a la cultura de los habitantes de la Ciudad, expresando la convicción de que la cultura sólo germina y crece en la libertad; el principio de corresponsabilidad entre ciudadanos, organizaciones e instituciones interesados en la cultura y autoridades, para la planeación, el diseño de programas, la operación y la evaluación de las acciones programáticas del fomento cultural; y, finalmente, el principio de equidad, que conlleva dar prioridad a las acciones del fomento cultural orientadas hacia las personas, grupos y comunidades cuyo nivel económico dificulta el acceso al disfrute de los bienes y servicios culturales, y hacia la niñez y la juventud, para ampliar de esta forma la cobertura del horizonte cultural de nuestra entidad. 

La tradición mexicana ha perfilado con claridad los objetivos del fomento cultural a los que se sujetó esta política: preservar y difundir el conocimiento del patrimonio cultural de la ciudad; estimular y promover la actividad intelectual y artística entre los habitantes de la Capital, en sus diferentes modalidades y expresiones; fortalecer la formación artística y cultural en todos sus niveles así como vincular el sistema educativo con el fomento cultural; y difundir las diversas manifestaciones del arte y de la cultura, haciéndolas, en lo posible, accesibles a toda la población. En el DF se agrega el objetivo de impulsar la coordinación entre las diversas instancias de fomento cultural, con el propósito de presentar un programa integral de cultura para la Ciudad. 

El proceso de urbanización de la Ciudad de México configuró la realidad social del DF como un complejo comunitario en el cual se han integrado delegaciones, villas, pueblos, colonias, barrios, comunidades rurales y, desde hace unas décadas, las unidades habitacionales. Todas estas comunidades tienen, de alguna u otra forma, un perfil cultural propio, el cual es necesario respetar. Los programas de fomento se adecuan a esta realidad. 

Considerando estos antecedentes, la Secretaría de Educación, Salud y Desarrollo Social instruyó a Sociocultur para estructurar los lineamientos generales para un Programa Integral de Fomento Cultural para el DF. Se llegó a la conclusión de que uno de los primeros pasos para establecer un programa realmente integral sería crear instancias de participación ciudadana en cada una de las 16 delegaciones del DF. Se convocó a los ciudadanos y a las organizaciones e instituciones culturales para participar en los Consejos Delegacionales de Fomento Cultural, cuya función sería planear, programar, realizar y evaluar las acciones de fomento cultural de su demarcación. A la fecha se han constituido los 16 consejos Delegacionales de Fomento Cultural y han iniciado sus actividades.

Laguna legislativa en materia culturalen materia cultural 

El Distrito Federal no cuenta con una ley que norme las actividades culturales de la entidad. Existen diversas disposiciones que se refieren a ese ámbito, pero en términos generales la legislación en materia cultural es escasa en los tres órdenes de gobierno y la que existe se refiere a los órganos oficiales dedicados específicamente a la cultura; las normas generales de carácter cultural se incluyen en la materia educativa. La complejidad de la actividad cultural, que esta materia sea competencia federal y a la vez concurran estados y municipios, explica la retinencia para proponerse una norma general que regule la actividad cultural. Considero que dentro de un Estado de Derecho es necesario incluir el campo cultural en la normatividad jurídica, considerando que se trataría de una ley que solo marcaría lineamientos generales para precisar y encausar la función de la autoridad en la cultura, que no es otra que impulsar y difundir las manifestaciones y expresiones culturales de los mexicanos.

Esta laguna legal tiene consecuencias reales en el ejercicio de la actividad cultural, como la duplicidad de programas, la falta de precisión de facultades y funciones de los órganos e instituciones culturales, la falta de continuidad en los programas, los conflictos entre las comunidades culturales. 

La amplia respuesta a la convocatoria de la Comisión de Cultura de la LVI Legislatura de la Cámara de Diputados para participar en las Mesas de análisis en materia de política y legislación cultural es un testimonio elocuente de la preocupación por legislar sobre la materia.

Estudio de viabilidad de una ley de fomento cultural para el DF

Sociocultur elaboró un anteproyecto de Ley de Fomento Cultural para el DF que será sometido al Jefe de Gobierno de la entidad.

Hasta este momento, los alcances del estudio establecen que el campo de acción del Estado con respecto a la cultura se circunscribe a las actividades de fomento cultural. El ámbito de competencia de la autoridad en materia cultural es el de fomentar la continuidad, el crecimiento, la difusión y el fortalecimiento de nuestra cultura, con el respeto al derecho a la cultura de los mexicanos. 

Tanto la materia educativa como la cultural atañen por su propia naturaleza a los tres niveles de gobierno establecidos en la propia Constitución, razón por la cual se trata de facultades concurrentes entre federación, estados y municipios, de donde surge el imperativo de atender esta delimitación; en nuestro caso atendiendo y respetando lo dispuesto por la Legislación Federal, que en este ámbito otorga la rectoría al Gobierno Federal. Esto se fundamenta jurídicamente en el artículo 3º constitucional, fracción II, inciso B, y en la fracción V. Se confirma en la fracción XXV del artículo 73 constitucional que se refiere a las facultades del Congreso de la Unión en cultura y en educación. El Jefe del Distrito Federal tiene facultades en el ámbito de su competencia para presentar la iniciativa de esta ley; por su parte, la Asamblea Legislativa tiene facultades para legislar localmente en la materia.

El capitulado del anteproyecto considera antecedentes, disposiciones generales, autoridad competente y sus atribuciones, estímulos a la cultura, formación y educación cultural, fomento a las culturas populares, participación ciudadana y coordinación interinstitucional. 

La tradición cultural de la Ciudad de México es una de las más sólidas y antiguas de América. Su vigor y su riqueza es tal que la continuidad de sus manifestaciones no se ha interrumpido ni siquiera en tiempos de adversidad histórica, de los cuales, por el contrario, ha emergido con mayor fuerza; así lo atestigua la riqueza y la variedad de su espléndido patrimonio histórico. La Ciudad de México no sólo es la ciudad capital más antigua de América, sino que en su crisol se han fundido las vertientes fundamentales que han conformado la cultura nacional, por ello se dijo que su vocación era paradigmática. Por otra parte, las grandes ciudades del mundo empiezan a comprender que el fomento cultural es un factor para armonizar la convivencia urbana y para contrarrestar las presiones derivadas de la vida multitudinaria y azarosa. De ahí el empeño del Gobierno del DF en renovar el esfuerzo para impulsar la actividad cultural en nuestra ciudad y de encauzarla jurídicamente.