En el escenario del teatro La Gruta del Centro Cultural Helénico se presentará, a partir del 15 de Mayo, una muestra de dramaturgia joven.

Quién se iba a imaginar que aquel lema de “empléate a ti mismo” se convertiría en la frase de cabecera de la mayoría de los mexicanos que, ante la falta de fuentes de trabajo, han tenido que inventar mil maneras de mantenerse a flote. El teatro no es la excepción sino -más bien- ejemplo constante, tal como lo demuestra Mariana Lecuona, joven actriz que, tras estelarizar la película El anzuelo, este mes estrenará una obra que ella misma escribió y en la cual actúa. Se trata de Comida para gatos, un texto que ganó en 1993 el Premio Obra de Teatro de Baja California Norte, que convocaron el CONACULTA y el INBA. 

La obra estuvo desde entonces pendiente hasta que su autora la montó con uno de esos presupuestos de la SOGEM para la puesta en escena. Esto no fue un obstáculo para ninguno de los jóvenes teatreros que, como ella, trabajan sin pensar demasiado en el dinero (de otra forma, no habría podido reunir al resto del elenco y al director, quienes iniciaron el proceso de ensayos en febrero).

La acción transcurre en el cuarto de azotea donde viven Lenin (Rodrigo Vázquez) y Simona (Mariana Lecuona), hermanos, de 16 y 14 años respectivamente. Lenin acaba de matar a su padre, y huyó de casa con Simona, que habla siempre con frases de libros y de historietas, come cal y se comporta como si tuviera seis años de edad. Lenin es amigo de Barreto (Aarón Hernández), un joven también de 16 años que quiere suicidarse para vengarse “de su papá que lo odia” y “de su vieja” (¿su madre o su madrastra?).

Los artistas involucrados en este proyecto son menores de 30 años de edad, pero cuentan con la experiencia suficiente para presentar un trabajo no sólo muy disfrutable sino absolutamente profesional. La dirección está a cargo de Sergio Zurita, quien este año presentó ¡Al Fuego! (Burn This!), del dramaturgo norteamericano Lanford Wilson, en el Foro Shakespeare, y hace dos años tuvo una larga y exitosa temporada con la obra True West, de Sam Sheppard.

Con Comida para gatos, Mariana Lecuona abre una veta inexplorada por la mayoría de los jóvenes artistas que desean dedicarse al teatro: hasta ahora sólo Carmina Narro ha probado con éxito tanto la dramaturgia como la dirección y la actuación. Seguramente este intento de Lecuona por diversificar su área de trabajo dará mucho de qué hablar porque, además, su obra dista mucho de ser superficial: supo dar vida a seres complejos en una situación límite, y su premio -que también es reto- es interpretar al único personaje femenino.