Eva María Zuk asumió el reto musical de variar diez veces su repertorio en el transcurso de un solo año.

Todo empezó en los años sesenta en Nueva York, cuando el pianista Sviatoslav Richter interpretó cinco recitales con programas diferentes el mismo año. Meses después, Arthur Rubinstein dobló la apuesta y ofreció diez recitales distintos. Para darnos una idea de lo que esto significa, podemos decir que equivale a la decisión de un primer actor o actriz que interpreta a diez personajes distintos en diez obras en el lapso de un año. Y no cualquier obra. El objetivo era elegir piezas que significaran un verdadero reto pianístico. La hazaña no fue ejemplo a seguir: nadie más se propuso hacer algo semejante hasta hace dos años, cuando Daniel Baremboim dio ocho recitales en Nueva York y, el año pasado, Nikolai Demidenko seis en Londres.

Eva María Zuk, pianista de origen polaco y ucraniano criada en Venezuela, egresada de la escuela de música Juilliard de Nueva York y recientemente naturalizada mexicana, decidió seguir los pasos de Rubinstein: en 1997 ofrecerá un total de diez recitales con programas compuestos por lo más variado y complejo del repertorio pianístico a nivel internacional. Hasta ahora ha tocado dos programas, y el tercero se llevará a cabo el jueves 8 de mayo en la Sala Ponce de Bellas Artes, con obras de Pade-rewski, Szymanowski, Debussy y Prokofiev; los días 25 y 27 interpretará el Concierto no. 1 de Brahms con la Filarmónica de la Ciudad de México en la Sala Ollin Yoliztli, para seguir con el itinerario de la serie de recitales, que se efectuarán el primer jueves de cada mes a las 20:00 hrs. en la Sala Manuel M. Ponce. El 5 de junio, por ejemplo, habrá obras de Haydn, Beethoven y Rachmaninov. Cada programa será una sorpresa y, sobre todo, un lujo en esta gran ciudad, donde por primera vez en la historia del piano una mujer se plantea una meta de tal magnitud.