La nave del oído Música

El jueves 29 y el viernes 30 de mayo George Moustaki deleitará a nostálgicos y a neófitos en la Sala Nezahualcóyotl.

La experiencia del viajero admite una extraña ambigüedad. Mientras por un lado el señuelo de la aventura urge a cada momento por no detener el paso, la tentación de la nostalgia reivindica la voluntad de la memoria para concebir un reino en la mitad del desierto, cuando la soledad es ya un hábito de insomnio. En el amor también hay estaciones de paso y salidas demoradas. Nada tan impredecible y nada tan atractivo como invocar a los espectros de la despedida, para recuperar el anhelo de viajar con esa mezcla de voluptuosidad de lo perdido y promesas de otras andanzas. 

Georges Moustaki trasladó la vocación del viajero a la música. Imaginó canciones donde el destino de la nostalgia no se interpone al aventurero. Asedió una casa demasiado grande y demasiado vacía, cuyo nombre resume el itinerario de su peregrinar: Mediterráneo. No es sólo la frontera de agua, que lo separa de su nacimiento, de la infancia en Alejandría. El mar es otra manera de recordar, de rescatar de la memoria los mensajes cifrados de una tierra prometida, cuando el oleaje es el viajero más lento atrapado en la inmensidad de un espejismo: escribir cada línea que se borra en la orilla de la espuma antes de desaparecer de nuevo.