El octavo día no es el nombre de una secta religiosa. Es un sitio donde se puede disfrutar de un espectáculo o consultar volumen de una pequeña pero respetable biblioteca, acompañado de una cerveza o una copa de vino. El edificio sirve, además, de galería. Pero ante todo El octavo día es un restaurante. Destacan entre los platillo que ofrece se excéntrico menú la deliciosa crema de chicharrón; como plato fuerte, un escaso en cantidad pero justo en sabor dúo de carne -que combina lo mejor del cerdo y del puerco- y, como postre, un empalagoso crujiente de manzana, donde la fruta se viste de chocolate y se corona con el caramelo más ansiado en nuestros sueños infantiles. Este mes se exhibirán, además, grabados de Teresa de León. En el foro anexo, el mayor de la Colonia Condesa -si eso quiere decir algo-, se presentan discos y espectáculos diversos (Alfonso Reyes 218).