Ricardo Becerra. Analista político. Pedro Salazar. Licenciado en Derecho.

1. Las agrupaciones políticas 

Una de las innovaciones más significativas de la ley electoral es la creación de otra figura para la participación: las Agrupaciones Políticas Nacionales (APN). Según el código se trata de 

…formas de asociación ciudadana que coadyuvan al desarrollo de la vida democrática y de la cultura política, así como a la creación de una opinión pública más informada. 

Estas agrupaciones existieron alguna vez (se llamaban asociaciones políticas) gracias a la reforma de 1977, para luego desaparecer en 1989.

La ley señala que las agrupaciones políticas sólo podrán participar en las elecciones federales mediante acuerdos de participación con los partidos políticos. Las candidaturas que surjan serán registradas por el partido político y serán votadas con la denominación, emblema, color o colores de éste. 

Esto quiere decir que los partidos no serán ya los únicos actores en las contiendas electorales; las agrupaciones políticas pueden hacer campaña y postular candidatos propios en alianza con algún partido político. Así se emparentan con los partidos (actores de la contienda) y se distinguen de otras figuras jurídicas, como los observadores (jueces de la limpieza de la misma). 

Dentro de los derechos de estas agrupaciones también se contempla que reciban financiamiento público para apoyo de sus actividades editoriales, educación y capacitación política e investigación socioeconómica y política. 

Ese financiamiento proviene de un fondo consistente en “una cantidad equivalente al 2% del monto que anualmente reciben los partidos políticos para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes”. El fondo destinado para las agrupaciones políticas en 1997 es de $20,898,452.76. Puesto que reciben dinero público, las agrupaciones adquieren obligaciones frente al IFE, por lo que deberán presentar un informe detallado del manejo de sus recursos. 

Fue el 22 de noviembre de 1996 cuando el Consejo General del IFE lanzó la convocatoria para registrar a las nuevas agrupaciones de cara al proceso electoral. Los requisitos, que no inventó el IFE sino que están plasmados en la ley, fueron contar con un mínimo de 7,000 asociados en el país y con un órgano directivo de carácter nacional; además tener delegaciones en cuando menos 10 entidades federativas; y disponer de documentos básicos así como una denominación distinta a cualquier otra agrupación o partido. Veintitrés organizaciones acudieron al llamado para solicitar su registro. La revisión de toda la documentación quedó a cargo de una comisión del propio Consejo General del IFE. Con base en el análisis realizado se determinó que sólo nueve organizaciones1 cumplían con los requisitos de ley por lo que se les otorgó el registro correspondiente. 

Sin embargo, siete agrupaciones inconformes con la resolución del Consejo General que les negaba el registro acudieron al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Una más, Alianza Cívica, recurrió al mismo Tribunal para solicitar que en su calidad de agrupación política se le permitiera realizar tareas de observación electoral. El máximo órgano jurisdiccional del país en materia electoral determinó que tres de las siete organizaciones recurrentes debían obtener su registro,2 que el IFE debía reformular su resolución respecto de una más y confirmó que las agrupaciones políticas no podían realizar trabajos de observación porque el COFIPE exige que los observadores se conduzcan 

…sin vínculos a partido u organización política alguna.

El saldo final es éste: 12 agrupaciones políticas obtuvieron su registro, de las cuales Alianza Cívica decidió continuar con sus tareas de observación por lo que renunció a su calidad de APN. El 28 de febrero el IFE recibió los dos únicos acuerdos para formar alianzas celebrados entre agrupaciones y partidos políticos3 frente el proceso electoral de 1997. La nueva figura de participación ha comenzado a rendir frutos. En sí mismas, son la constancia de una sociedad diversificada y participativa, que no cabe o no quiere caber en los partidos y que busca darse forma y una oportunidad en el mercado político. Así pues, son once los nuevos actores. Organismos más pequeños y menos arraigados que los partidos, pero que desde ahora pueden empezar a construir, a ampliar, reproducir y expresar la pluralidad política de México. 

Otros imprescindibles: Observadores electorales y visitantes extranjeros

Después del 6 de julio, la sociedad mexicana contará con el testimonio de miles de ciudadanos que de manera individual u organizados se desempeñarán como observadores de las diferentes etapas y eslabones del proceso electoral. La figura de la observación electoral no es nueva. Desde 1991 y, particularmente en 1994, los observadores han sido muy importantes en la vigilancia del desarrollo de los comicios. Su papel es el de ser jueces de la limpieza electoral, pero más importante aún, el que su extendida presencia desestimula e inhibe posibles acciones ilegales o fraudulentas. De ahí la importancia de su participación pero también de su profesionalismo y de su auténtica objetividad. 

Por eso, con miras a la elección de julio próximo, el Consejo General del IFE emitió con especial premura (el 23 diciembre del año pasado) los lineamientos para la acreditación y el desarrollo de las actividades de los observadores electorales. 

Será el 30 de mayo cuando venza el plazo para que los ciudadanos mexicanos sin ligas a partidos o a agrupaciones políticas, y dispuestos a desempeñarse de forma imparcial, objetiva e independiente, puedan obtener su acreditación como observadores. Además, como novedad y por mandato de ley, los observadores de esta elección deberán presentar al IFE un informe sobre el origen, monto y destino de los recursos que utilicen para sus tareas. Nada más sano y coherente: se pide una actuación transparente a los vigilantes de la transparencia. 

Del mismo modo pero con funciones más limitadas, los extranjeros interesados podrán conocer a lo largo del proceso electoral de 1997, las modalidades de nuestras instituciones electorales. Por eso, el Consejo General ya emitió, el 21 de febrero, las bases y criterios con que habrá de atenderse e informar a los visitantes extranjeros. 

La autoridad electoral no puede sino dar signos de apertura, disposición e interés ante los observadores y visitantes. Al día 15 de marzo ya había 7,790 observadores registrados por el IFE a lo largo y ancho del territorio nacional. Después de todo, la legitimidad se construye con la transparencia, y si bien es cierto que es responsabilidad del IFE garantizarla, los observadores seguirán jugando un importante papel en su reconocimiento.

Dos vueltas de tuerca para la confianza

Un par de acuerdos adicionales intentan zanjar la desconfianza para dos temas claves de nuestra agenda: el padrón electoral y el uso de los recursos de los partidos políticos. 

Para el primero, el Consejo General creo un Comité Técnico, formado por científicos y especialistas de muy alto nivel, en demografía, actuaría, matemáticas y estadística, que habrán de evaluar un instrumento de 53,118,049 personas inscritas en el padrón electoral. Como se sabe, el padrón mexicano en 1994 alcanzó un nivel de consistencia del 96%, y en buena mediada ése fue uno de los elementos que hicieron posible tener un piso mínimo de confianza en la elección de aquel complejo año. Sin embargo, la movilidad de las personas en México es muy amplia, su emigración, sus cambios de domicilio, la creación sistemática de poblaciones nuevas (entre 1990 y 1995 se crearon 43 mil localidades, con menos de cien habitantes) y la llegada de más de tres millones de jóvenes a la edad de votar, hacen del padrón un instrumento extraordinariamente vivo y cambiante. 

Para ello, para explicar y observar esos fenómenos y sobre todo para constatar que la construcción del padrón no cuenta con sesgos políticos, se creó el Comité Técnico: un órgano al margen de los partidos e independiente de la autoridad electoral que habrá de emitir su propio veredicto basado en toda la información disponible, unas semanas antes de la elección. 

Al mismo tiempo el Consejo General diseñó y aprobó otro instrumento muy importante: los “lineamientos” bajo los cuales partidos y agrupaciones habrán de presentar y organizar sus propias finanzas internas. Se trata de una serie de medidas y obligaciones rigurosas, profesionales y detalladas, que quieren propiciar una inspección a fondo y sin omisiones del dinero en la política. 

Nunca antes habíamos contado con lineamientos tan bien afinados; constituye la premisa de cualquier fiscalización y su utilidad es evidente y crucial no sólo para vigilar la procedencia de los recursos partidistas sino para modular la competencia, conocer si en realidad observaron los límites a los gastos, y propiciar un ambiente electoral más equitativo. 

Ambas medidas constituyen dos vueltas de tuerca en dos piezas cruciales de nuestro entramado electoral: una dará confianza a un instrumento tradicionalmente impugnado, y la otra traerá transparencia, arrojará luz en una zona todavía poco conocida en la vida política de México. 

El lugar de la política 

Concluyó el registro de las candidaturas para Jefe de Gobierno del Distrito Federal.4 En su discurso de presentación ante la vocalía del IFE, el candidato del PRI, Alfredo del Mazo, confirmó su confianza en el desempeño de la autoridad electoral; Castillo Peraza afirmó que el IFE tiene la obligación pero también todas las posibilidades para actuar con imparcialidad, con trato igual a todos los contendientes. Y Cuauhtémoc Cárdenas -el candidato que puntea al arranque de la campaña- subrayó su confianza de que el IFE “sabrá cumplir su papel para garantizar la transparencia del proceso”. 

Es un dato relevante: los tres partidos mayores otorgan un voto de confianza a la autoridad electoral. Es una consecuencia de su propia reforma constitucional, aprobada por consenso; es una buena noticia para la democracia mexicana, pues desde hacía mucho tiempo (acaso décadas) no se manifestaban las fuerzas políticas de esa manera. 

Así, las grandes fuerzas del país reencauzan la vida democrática. Se disponen a centrar su debate en los programas, los diagnósticos y las personalidades; y no ponen en el centro la discusión de los procedimientos de esos complicados temas de la arquitectura electoral. Con ello y para bien, nuestros grandes partidos no hacen sino poner a la política en el lugar en el que debe estar, en la sustancia de la vida política, en la discusión de los grandes problemas nacionales. Y eso es parte irrenunciable de nuestra normalidad democrática.

1 Estas 9 agrupaciones fueron las siguientes: Frente Liberal Mexicano Siglo XXI A.C., UNO, Coordinadora Ciudadana, Convergencia por la Democracia A.C., Diana Laura, Unidad Obrera y Socialista (UNIOS), Causa Ciudadana A.C., Alianza Cívica A.C. y Organización Auténtica de la Revolución Mexicana.

2 Estas tres agrupaciones son Cruzada Democrática Nacional, Agrupación Política, Alianza Zapatista y Convergencia Socialista. 

3 Por un lado, la Agrupación Política Frente Liberal Mexicano Siglo XXI celebró un acuerdo con el Partido Revolucionario Institucional, mientras que el Partido Cardenista celebró otro acuerdo con la Organización Auténtica de la Revolución Mexicana.

4 Alfredo del Mazo (PRI); Carlos Castillo Peraza (PAN); Cuauhtémoc Cárdenas (PRD); Francisco González (PT); Jorge González Torres (PVEM); Pedro Ferriz, (PC), Manuel Fernández (PPS) y Baltazar Valadez. (PDM).