La FIFA ha anunciado cambios en los reglamentos del futbol a partir del mes de julio. Entre esos cambios, el portero ya no podrá tomar el balón con las manos a pase de un compañero -no sólo un balón proveniente de los pies, como estaba, sino de cualquier parte del cuerpo-; tampoco podrá tomar con las manos un balón que venga de saque de banda lanzado por su propio compañero. El portero contará, además, sólo con seis segundos para poner el balón en juego una vez que lo tenga en las manos. No tenemos objeción contra esos cambios, y quizá agilicen el juego. En todo caso no son importantes. (Los porteros, de por sí, deben poner la bola en juego rápidamente, puesto que no pueden “dar pasos” ni “acarrear” el balón.) 

El cambio fundamental, por el contrario, implica un retroceso. En estas mismas páginas hemos señalado el hecho de que los porteros se mueven siempre en los penalties y los árbitros rara vez repiten, como debieran, el tiro. Ahora la FIFA solucionó el asunto de un modo lamentable, porque equivale a aminorar el mayor tiro de castigo para la mayor infracción cometida en el juego. Resulta que a partir de julio el reglamento autorizará al portero a moverse todo lo que quiera sobre la línea de meta -como monito de futbolito, literalmente- cuando le vayan a tirar un penalty. Así, el mayor castigo se vuelve un semicastigo; el famoso “fusilamiento” que implicaba un penalty se vuelve una jugada relativa. Los jugadores podrán faulear con más confianza dentro del área puesto que el penalty ya no tendrá esa carga de fatalidad: el portero tendrá muchísimas más opciones de atajar el tiro. El famoso “temor del portero ante el penalty” de Peter Handke se volverá “el dejo irónico del portero” ante lo mismo. 

Ahora bien: supongamos que el cambio en la regla es adecuado para quitarse de “hipocresías guardametales” y regular lo que simplemente es un hecho: el portero se mueve en el penalty. Pues entonces que el tirador del penalty también pueda decidir entre tirar directamente o avanzar con el balón hacia la portería, realizando una jugada si así lo desea, como en los shoot-outs del “futbol rápido”. Que también el castigador “pueda moverse”; de otro modo, asistiremos a la muerte, al penalty del penalty.