Luis Miguel Aguilar. Escritor. Cal y arena lanzará próximamente Nadie puede escribir un libro.

Es verdad universalmente sabida que lo primero que hacen los comentaristas radiofónicos al inaugurar un programa de información y consejos para el público, es invitar a alguien que de un modo inevitable lo primero que hace es decir que si el ser humano desarrollara toda su potencia cerebral, Miguel Angel, Da Vinci, Einstein, Platón y Cándido Pérez serían niños de prescolar. Y lo siguiente que hace este mismo invitado, de un modo igualmente inevitable, es decir que el cerebro es como una computadora por su gran capacidad para retener y procesar información. 

Lo que nunca nos dicen estos invitados es cómo limpiar varios de los bytes de nuestro cerebro, de modo que recobremos el espacio de nuestro disco duro. No sea que algún día se llene de tal manera que no nos quepa ya ni el nombre del dueño de la computadora. Por eso hemos implementado, optimizado y posicionado una lista de archivos y documentos que cualquiera debe borrar de inmediato de su disco duro cerebral. En una momentánea deposición de nuestro egoísmo, por tratarse de un asunto tan fundamental como el cerebro, compartimos con el lector una lista de Borrables que le dejarán limpios, frescos y relucientes sus bytes neuronales. 

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1) Pídale a su cerebro que abra el archivo “Los Joao". No se haga el que no lo tiene. Vaya a la parte que dice “Ma, oh Mada, oh Madalé, oh Madale-le-le-le-le-na oh Ma…” y bórrelo sin piedad con todo y música, junto con toda la Ïuvre del grupo Los Joao. Abra ahora el archivo “Los impresentables”. Ahí encontrará cosas como la canción del “Gato Loco” (“Ahí viene el gato loco, / le patina el coco, / salta alocado / por todo el tejado; / se rompió una pata / corrió tras la gata; / de sus siete vidas / lleva tres perdidas…”), o aquel “cover” del Vivi Hernández a la canción “They’re Coming to Take Me Away”: “Soy Napoleón / Me siento un león / Me siento muy fuerte / Y no soy sangrón…”), o el juego aquel que daba en agregar sílabas: “Nicky, Nicky, Bobyqui, banana, banafó, Nicky, fifa y mo, Micky, Nicky”. BORRE HASTA LA ÚLTIMA HUELLA. 

2) ¿Recuerda el poema de mensaje “Desiderata” (“Camina plácido entre el ruido y la prisa…”) que declamaba Arturo Benavides y que fue un éxito radiofónico a comienzos de los setentas? ¿Qué espera para borrarlo de su memoria?

3) Mire, hasta hace algunos años servía de algo, por motivos literalmente triviales, saberse hasta el último silbido los temas de las series filmadas que usted vio en su infancia y que ocupan un lugar indisputable en los archivos de su cerebro. Me refiero a Bonanza, Bat Masterson, Combate, Laramie, Daniel Boone, Hawai 5-0, Los vengadores. Cosas como el tema de Mike Malone: 

Le dicen dinamita, 

Se llama Mike Malone, 

Y son sus puñetazos 

Balas de cañón. 

O cosas aún más bochornosas para sus archivos, como Marcado: 

Cobarde, Marcado, sufre tu deshonor 

(CORO): “Con la conciencia tranquila, 

El dirá la verdad…” 

Nada de esto sirve. Y dentro de poco será usted la mayor fuente de tedio tratando de usar como sea esta información irrelevante y llamando a sus nietos para compartir con ellos estos viejos temas. Sólo conserve el tema de El llanero solitario; y eso, porque años después se enteró de que es la obertura de una ópera de Rossini. Claro que usted se arriesga a que dentro de quince minutos la ópera tampoco exista ya. 

4) Nombre: Rocky Valladares. Tema: Lucha en patines, algo que estuvo de moda a fines de los sesentas. ELIMINAR. De igual modo, ¿cómo recuerda a Bob Foster, Jimmy Ellis, George Chuvalo y aquellos otros bultos que fueron pasto del boxeador pesado Joe Frazier?

5) Borre sin piedad los jingles y comerciales como aquel de “Cuqui La Ratita”. O bien: “Breel-Cream le brinda a su cabellooo… ¡aspecto agradable y natural!” O bien: “Hemostyl, Hemostyl vamos a tomar. Hemostyl, Hemostyl qué sabroso es”. O bien: yo sé que para usted será más duro que el mismo disco, pero a nadie le interesa ya ese formidable trabalenguas aliterativo que declamaba el Doctor I.Q. para anunciar una marca de peines: “Pepe Pérez Peluquero peina personas pudientes, personajes poderosos por procedimientos particulares, principalmente pintores, poetas, profesionistas, profesores. Platica poco; pone patillas parejas; prepara posiciones para proteger pelo. Puede parecer petulancia, pero Pepe Pérez Peluquero puede probarlo personalmente, porque Pepe Pérez Peluquero peina con Peines Pirámide”. 

6) ¿Recuerda aquel recuerdo en el que usted se ganó una magna bolsa de chiclosos Toficos por participar en aquel programa de concursos infantiles declamando en tarde apoteósica “Mamá, soy Paquito…” del bardo Díaz Mirón? DELETE. DELETE. DELETE.

7) Borre y barra con varios arponazos de compucilina cerebral la mañana infecta o infausta en que usted se compró el disco compacto de Los Monkees en vivo, con la vergonzosa auto-concesión sentimental que le dio en pensar “A lo mejor no eran tan malos en vivo como creíamos”. 

8) ¿Viruta y who? ¿Capuchino? ¿Capulina? ¿Qué hace esto en mis archivos?

9) Busque el archivo Los conceptos elementales del materialismo histórico de Martha Haernecker que usted abrió durante su paso por el CCH. Localice las palabras “condiciones objetivas”, “falsa conciencia”, “superestructura”, etcétera. Y pida BORRAR. Su cerebro, ya sabemos cómo es, le preguntará si de veras quiere borrarlo, como diciendo que quizá algún día se arrepentirá de lo que está haciendo. Dígale “Tú no te metas” y ordénele, sin ninguna contradicción de clase, o sin contradicción de ninguna clase, BORRAR Y TE CALLAS.

10) ¿No le da vergüenza que un pastelillo Twinky Wonder sea su magdalena proustiana? ¿Que un chicle Motita o, peor aún, un chicle Canguro sea su tipo de epifanía joyceana? ¿Que un Delaware Punch sea su primer “vaso de bon vino” que dijo don Gonzalo de Berceo? ¿Que si recuerda el verso de Fernando Pessoa: “Come chocolates, muchacha, come chocolates”, ese recuerdo traiga las voces de las Vaquitas Wongs? ¿Que por otra parte el verso de Wallace Stevens: “Aquí no habrá más emperador que el emperador de los helados”, lo lleve al inevitable señor del carrito de los prehistóricos Helados Rich? 

Ahora bien: este último archivo, como las cicatrices de que hablaba el bardo Alvaro Carrillo, resulta de lo más imposible de DELETE. Usted oprime BORRAR al respecto y en la pantalla de su cerebro aparece algo así como: “Hay un error en el comando. Remítase a ‘Memoria involuntaria’ “. Usted oprime “Memoria involuntaria” y aparece algo así como: “Ni usted ni yo tenemos control sobre este archivo. Es como la lluvia o la desdicha: simplemente ocurre. Pero no se haga el abochornado, puesto que a mí me avergüenza más que a usted. Entonces le aconsejo que, muy discretamente, oprima usted SALIR”. Oprimido está. Por el momento.