Maximato

Tras una breve y violenta lucha entre las facciones, Pérez Treviño retiró su candidatura y lo mismo hizo Riva Palacio para tomar la dirección del PNR y coronar así a Cárdenas convertido en candidato oficial. Fue en el curso del año 1934, consagrado por Cárdenas a visitar todo el país, pueblo por pueblo, que Calles reanudó la cuestión religiosa, desencadenando una nueva persecución y suscitando el problema de la educación. Bassols fue secretario de Educación de 1933 a mayo de 1934. El “grito de Guadalajara” fue lanzado en julio, al día siguiente de la elección automática de Cárdenas, y el artículo tercero de la Constitución se publicó reformado en diciembre de 1934. Para impedir que Cárdenas tomara su distancia, Calles, según su práctica probada que conservarán sus sucesores hasta nuestros días, colocó al nuevo presidente en una situación muy difícil, que debería obligarlo a solicitar la ayuda del “Jefe Máximo”.

II. LIQUIDACIÓN DE CALLES. Nada parecía haber cambiado. Cárdenas tenía dos amigos en el gobierno, Portes Gil y Múgica, pero estaba rodeado de callistas, como Bassols, Garrido Canabal, Rodolfo Elías Calles, Aarón Sáenz. El embajador estadunidense había declarado: “Calles es el hombre fuerte del país”.1 Inmediatamente los acontecimientos vinieron a dar la razón a Abelardo Rodríguez, quien veía en los asuntos religiosos una máquina de guerra callista. Garrido Canabal había sido llamado de Tabasco para dirigir la Secretaría de Agricultura y trajo consigo a sus camisas rojas para actuar en México como en Villahermosa. Pero no era fácil “tabasqueñizar a la república” y las actividades iconoclastas de los jóvenes camisas rojas provocaron la carnicería de Coyoacán el 30 de diciembre de 1934, en el curso del primer mes de la presidencia de Cárdenas. En este barrio, entonces periférico, del sur de la ciudad de México, los camisas rojas provocaron a la población que salía de misa, y al ser molestados por la gente furiosa, sacaron sus armas y mataron a varias personas. Sin la intervención de las fuerzas del orden, todos habrían sido linchados como ocurrió con uno de ellos. En este asunto Cárdenas comenzó a tomar sus distancias.

Fuente: Jean Meyer, La Revolución Mexicana, 1910-1940. Editorial Jus, México, 1991. [Con las gracias a Juan Pedro Viqueira].


1 Publicado en El Nacional del 3 de noviembre de 1934. Parece ser que J. Daniels sirvió, a pesar suyo, a una intriga callista. Más tarde desmintió haber expresado tal opinión.

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Publicado en: 2024 Noviembre, Cabos sueltos