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Bernardo Ruiz. Escritor.

Los últimos meses del año, los azorados lectores de diarios de la Ciudad de México contemplaron un espectáculo con pocos precedentes en la moderna historia de las comunicaciones del país: los dueños de las dos grandes compañías televisivas de cobertura nacional, insatisfechos con sus deficientes y poco imaginativas programaciones (made in anywhere), decidieron mostrar con impudor sus celulitis y lesiones cerebrales a través de la opinión pública.

No había nada que aprender de la querella. Tal vez material para algún joven comunicólogo en busca de material para su tesis: Lo que piensan los medios de sí mismos.

Dado que la realidad no daba para mucho, pensé en unas vacaciones, que tanto el calendario escolar como la economía (la propia y la nacional, que van de la mano) impidieron. En una conversación de sobremesa Morgan, mi hacker de cabecera, me aconsejó una temporada en la Red. Yo le comenté lo desesperante que son a veces las conexiones, la pereza de esculcarle las tripitas al Netscape, y todas esas cosas a las que uno recurre cuando no tiene a la mano un juego nuevo o algún programa con virtudes terapéuticas.

¿Ya probaste el Quake?, se afirma que es grandioso. Entre sus bondades está la de un sonido más logrado que el de los antiguos clásicos: Doom y Heretic. Por otra parte, se puede jugar en red, vía módem, y apenas se lleva unos 10 Megas, el equivalente a un disco duro grande de 1984.

La verdad, me hizo reír.

El juego es impresionante, lo consigue uno en http://www:idsoftware.com, sin ningún costo (sólo para probar qué tan compatible es la propia máquina con los juegos modernos, o si es necesaria una carta convincente para Santo Clos). Quake corre en DOS, y SU fascinación radica, más allá de escenas que recuerdan el millón de muertos de la Revolución Mexicana, en las percepciones espaciales del usuario que contempla escenarios en tercera dimensión, con inmersiones, con posibilidad de volver la vista a todas partes, en especial arriba y abajo, para salvar su precaria existencia.

Quake no es un regalo de Navidad o de Reyes para los niños, ciertamente, pero ya que se acostumbra uno a la agresividad tipo Colonia Roma o Centro Histórico del juego, éste se convierte en una presencia necesaria en el hogar. Cuando esto ocurre, hay que enviar $50 dólares a Id Software (fax: 95 317 3613710) y esperar, a cambio, el CDROM desprotegido.

En estas travesías, me pude dar cuenta de que cientos y cientos de páginas del Web poseen el logo del Microsoft Internet Explorer 2.01 con el letrerito “free”. Lo cual recuerda -por la recurrencia- las epidemias de computadoras inoculadas con la pelota de ping pong o con el Natas. Me entró por ello, debo confesar, la curiosidad. Una curiosidad sana, hay que admitir, porque ofrece en recompensa una educada conversación en los momentos más íntimos, como las posadas o las comidas familiares.

Así, puse el icono del ratón sobre la imagen de la oferta. Hecho el click, mi tabla desurfeo, el Netscape 3.0 gold, me llevó a las playas de Microsoft donde una pantalla muy amable me dijo que ella sabía lo que yo quería, y que me lo iba a dar. Yo grité “Vieja, ven” a mi vieja, para que hubiera testigos del hecho -ya ven lo que andan diciendo los de Netscape contra Bill Gates, empeñado en quitarles su mina de oro.

Mi mujer me dijo despreocúpate, no tienes mina de oro y acaba rápido que necesito llamar a mi hermana. Y no, no acabé rápido, tardó 40 minutos en bajar el regalo. Pero ya lo tenía.

Debo confesar mi subjetividad y partidarismo en contra de Microsoft, es algo así como lo que sienten los buenos mexicanos que respetan a Pemex sobre la Shell y la Exxon.

Sin embargo, hay una inmediata mejoría en la instalación del Internet Explorer: solamente se requiere el paquete de Microsoft. No se necesita recurrir a un enchufe externo (winsock) como es el Trumpet (ni gastar los 25 dólares de la licencia).

Internet Explorer es útil para usuarios que tienen conexiones de tipo PPP (protocolo de punto a punto) e incluye un sistema de correo con capacidad de adaptación al idioma de la máquina. Así quienes sufren con el Pine por no saber cómo configurarlo en español, tienen la inmediata opción del ISO‑8859‑1 -los caracteres del castellano- desde el momento de la instalación.

Este correo integrado quitará también mucha clientela pirata o registrada a Eudora por la facilidad de adaptación del programa. De hecho, las ventajas del Explorer en cuanto comodidad para instalarlo, rebasan las predicciones: si se conocen las direcciones (ONS) y nombre -es decir, número- de la máquina servidora (a la que uno se conecta), no hacen falta detalles técnicos como el MTU O RWIN O MSS de la transmisión (lo cual asustaba a cualquiera con el Trumpet). Por otra parte, los wizards para adaptar el módem y aun para establecer una nueva conexión, aprovechan la experiencia de Windows 95: poseen una amplísima base técnica que evita problemas al usuario.

Estas son las ventajas de la integración que ha procurado Microsoft con su Explorer y que le permitirán una ventajosa lucha contra Netscape. Quienes hayan utilizado este paquete, no tendrán dificultad en el manejo del nuevo programa. Sea para copiar imágenes, sea para analizar la construcción de algunas páginas, Microsoft buscó el acierto y lo consiguió. Veremos en unos meses el resultado de esta lucha de gigantes. Al menos, se divierte uno más con ella que con el Quake de nuestra televisión.

Las direcciones electrónicas

de Bernardo Ruiz son:

BRUIZ@SPIN.COM.MX

BRUIZ@CORREO.UAM.MX

HTTP://SPIN.COM.MX/‑BRUIZ/