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La Organización Mundial de la Salud, con sede en la muy serena, calvinista y rousseaunienne ciudad de Ginebra, acaba de dar a conocer nuevos datos en relación con una de las mayores fuentes de riqueza de los laboratorios farmacéuticos suizos: las píldoras anticonceptivas.

La OMS afirma que el riesgo de accidente vascular‑cerebral inducido por el consumo de la pastilla es alto, y que lo es en especial para las consumidoras mayores de 35 años. Las que aún no llegan a estos pueden estar más tranquilas: el consumo no eleva tal probabilidad, aunque tampoco la disminuye. Pero, a partir del cumpleaños que se indica, las cosas pueden ir mal.

La OMS basa sus informes en un estudio internacional amplísimo efectuado a partir de 1986 por la London Medical School. La pesquisa muestra además que el peligro de isquemia o trombosis cerebral es mayor para las damas que fuman y cuya presión arterial es alta, especialmente si han saltado la barrera de los 35 y, además, consumen la píldora. Fumadoras, hipertensas, maduras y entusiastas deben tener cuidado incluso con las pastillas modernas, mejor hechas que las antiguas, aquellas que prohibió Pablo Vl y que, según la ciencia, tenían efectos más bien lamentables sobre la salud.

Aunque fuese sólo por eso, habría que matizar tanta insolencia vertida contra aquel Papa.