Nunca me he sentido segura

Nunca me había sentido segura pero creo que parte del horror que me atrapó fue porque durante unos años había pensado que tal vez podría estarlo, que la violencia machista había quedado contenida en el hogar en el que crecí y que, por tanto, podría dejarla atrás. Ya dije una vez que crecí en un mundo de adentro hacia afuera, donde en todos los lugares excepto en mi casa estaba a salvo y todos los demás lugares me habían parecido seguros cuando era niña en una comunidad en las afueras del campo, donde vagaba libremente por la ciudad o por las colinas junto a mi puerta. Anhelé irme de mi casa y pensaba hacerlo desde que era una niña de un solo dígito que hacía listas de lo que debía llevar para huir. Una vez que me fui de casa, casi nunca volví a correr peligro dentro de mi hogar, pero para entonces mi casa me parecía con frecuencia el único sitio en el que estaba a salvo.

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