1. Mixteco. Hace mucho tiempo había una historia: contaba que las piedras podían hablar en esa época. Después llegó el juicio,1 y el sol se elevó. Mucha gente se transformó en piedras.
Se dice que fueron las piedras las que dieron nombre a todos los animales, a los animales salvajes y a los domesticados. Dicen que las piedras los nombraron.
La gente se pone muy contenta si encuentra que una piedra semeja el rostro de una persona. Le lleva entonces flores y comida.
2. Tzotzil. Como a Nuestro Padre le sobraban muchos pedazos de papel, los cortó en trozos pequeños y los echó a volar, desparramándolos por el mundo. Así se crearon las mariposas.
Cuando aparecen muchas mariposas es señal de hambruna. Primero llegan las de color pardo, en agosto; en septiembre aparecen las verdes.
Cuando Nuestro Padre creó a las mariposas, les dio un alma.
En septiembre, cuando se van las mariposas pardas, vuelven las verdes. Éstas también se alejan, y al siguiente agosto vuelven a aparecer las pardas.
No todas logran retornar, pues muchas mueren, así como hay muchas personas que van a morir.
3. Tzeltal. No se sabe cómo llegaron estas palabras a los oídos de nuestros antepasados.
Se cuenta que una madrugada estaban platicando Dios y el Diablo acerca del amanecer del mundo, que ya estaba próximo a venir.
El Diablo, queriendo engañar a Dios, afirmaba que todavía faltaba mucho para que llegara el amanecer. Dios afirmaba lo contrario. Para comprobar que era cierto lo que él decía, sacó un pañuelo, lo anudó a la mitad y lo arrojó a los brazos de una cruz, donde quedó prendido.
El pañuelo empezó a aletear, se convirtió en un gallo y empezó a cantar, anunciando así la llegada del amanecer.
Así convenció Dios al Diablo de la proximidad del alba.
Fuente: Alfredo López Austin, Los brotes de la milpa. Mitología mesoamericana.Era, 2024.
1 El término “juicio” se refiere aquí al gran cataclismo de la transformación de los seres míticos en creadores-criaturas.
