Diarios, cartas, memorias
De Kafka a Milena
Praga, septiembre de 1920
¿Por qué, Milena, me hablas de nuestro porvenir juntos, que no ocurrirá nunca, o será por eso por lo que hablas de él? Ya una vez, al atardecer, en Viena, hablamos ligeramente de ese tema, tuve la sensación de que estábamos buscando a alguien a quien conocíamos muy bien y añorábamos mucho, por eso mismo lo llamábamos con los nombres más hermosos, pero que no obteníamos respuesta; ¿cómo podía responder, cuando no estaba allí, cuando no estaba en la vasta inmensidad que nos rodeaba?
Hay pocas cosas seguras, pero ésta es una: que nunca viviremos juntos, en la misma casa, cuerpo contra cuerpo, ante la misma mesa, nunca, ni siquiera en la misma ciudad. Casi escribí que me parecía tan seguro como lo estoy de que mañana por la mañana no me levantaré (¡levantarme yo solo, sin ayuda! En esos momentos me veo debajo de mí mismo como debajo de una pesada cruz, que me oprime el vientre, tengo que hacer el esfuerzo antes de poder erguir siquiera la cabeza, antes de que el cadáver que está sobre mí se levante un poco) y no iré a la oficina. Esto es en verdad cierto, con toda seguridad no me levantaré, pero si el levantarse sólo sobrepasa un poco las fuerzas humanas, tal vez lo consiga, tal vez consiga levantarme justo ese pequeño exceso por sobre las fuerzas humanas.
Pero no tomes demasiado literal eso de no poder levantarme, las cosas no han llegado a ese punto; que mañana me levantaré es, en todo caso, más seguro que la lejana posibilidad de que vivamos juntos. Después de todo también tú piensas así, Milena, y no de otro modo, cuando te examinas y me examinas y examinas el “mar” entre “Viena” y “Praga”, con sus olas inmensas e insalvables.
¿Te angustia la idea de la muerte? Yo sólo le tengo un miedo terrible al dolor. Es una mala señal. Querer la muerte, pero no el dolor, es una mala señal. Uno ha sido enviado como una paloma bíblica que no ha encontrado ninguna rama verde y vuelve a deslizarse dentro de la oscuridad del arca.
De películas y poesía
Toritos y trivia
En la pantalla televisiva se lee:
Canal HBO Mundi 636 Película Victoria y Abdul. La historia verdadera de una inesperada amistad entre la reina Victoria de Inglaterra en sus últimos años y un joven sirviente de la India llamado Abdul.
Hacia el final Abdul cita un pasaje de un poeta persa. ¿De qué pasaje y poeta se trata? Busca la respuesta al final de este artículo.
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