Al señor presidente López Obrador le preocupa mucho la corrupción, la denuncia como el peor de los males, pero no ve que su manera de hacer política ha corrompido nuestra vida pública. Aquí no se trata de miles de millones de euros en Andorra ni de millones de dólares en las Islas Caimán, sino de los millones de votos que son abiertamente una mercancía con la que el presidente, su gobierno y los partidos han pervertido el sentido original de la democracia. Los ciudadanos intercambian su voto por beneficios que de todas maneras les corresponden. La compra del voto se ha impuesto como una relación obligada entre el ciudadano y el presidente gracias a la pobreza que promete combatir, pero nada le conviene más que perpetuarla porque si los ciudadanos votaran según su preferencia política y no su necesidad económica, los resultados de las urnas serían diferentes a como han sido.
Este artículo está disponible sólo para suscriptores
Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.
Suscríbete
Suscripción plus
(impresa y digital)
1 año por $ 799 MXN
Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío
Suscripción digital
1 año por $ 399 MXN
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?
Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.