Objetos

De todos los nuevos objetos el “teléfono móvil” era el más milagroso y perturbador. Nunca nos imaginamos que un día podríamos bajar por la calle con un teléfono en nuestro bolsillo y llamar a cualquiera, dondequiera, cuando fuera. Era extraño ver a la gente hablarse a sí misma en la calle, con un teléfono pegado a una oreja. La primera vez que oímos el sonido en nuestra bolsa en el RER, o en la caja, dimos un salto y de modo frenético buscamos el botón de OK con una especie de vergüenza, de malestar. Nuestro cuerpo de repente llamaba la atención sobre sí mismo cuando decíamos “Hola, sí”, y palabras no destinadas a oídos de extraños. A la inversa, cuando una voz sonaba junto a nosotros para contestar una llamada, nos irritábamos, cautivos de una vida que obviamente daba a la nuestra como inexistente y nos encajaba su insípida cotidianidad, la banalidad de preocupaciones y deseos hasta entonces confinados a las casetas telefónicas o a los departamentos.

Este artículo está disponible sólo para suscriptores

Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.

Suscríbete

 

Suscripción Plus

Suscripción plus
(impresa y digital)

1 año por $ 799 MXN

Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío

 

Suscripción Digital

Suscripción digital

1 año por $ 399 MXN

Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?

Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: 2023 Mayo, Cabos sueltos