Al final, la Mesa de Paz y Justicia dio luz verde para que la búsqueda de la semana fuese en un predio afuera de Fresnillo. Salimos de Zacatecas tempranito, en un convoy a cargo de la Comisión Local de Búsqueda. Íbamos acompañados por un par de camionetas de la Policía Ministerial y a la entrada de Fresnillo se nos unieron cuatro camionetas de la Guardia Nacional, cada una con cuatro o cinco soldados totalmente pertrechados (más los que iban en cabina), y “una reja de aguacates”. Así les dicen a los camiones del Ejército que traen hileras de soldados con cascos verdes. Se sumó un camión con trece “aguacates”. El desfile de la búsqueda, entonces, estaba compuesto por varias camionetas de la Comisión Local de Búsqueda, donde iban también algunos familiares de personas desaparecidas, un par de camionetas de la Fiscalía con peritos especializados (un arqueólogo, un antropólogo físico…) y una escolta armada de alrededor de treinta soldados, integrada por Guardia Nacional, Policía Estatal y Ejército. Se necesita bastante protección para buscar a los muertos.
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