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Javier Tello Díaz, Leo Zuckermann Behar. Estudian el doctorado en Ciencia Política en la Universidad de Columbia, Nueva York.

Una bella mujer alcohólica

Imagínese usted que esta en un bar de la ciudad de San Francisco tomándose una copa. A su lado, en la barra, se encuentra una mujer bellísima. Después de un par de tragos para tomar valor, decide abordar a esta despampanante mujer. Ella se voltea, le sonríe y comienzan a platicar. Usted piensa que, en menos de tres meses, estará felizmente casado con esta beldad. En ese momento aparece un joven y apuesto piloto que, cortésmente, interrumpe su plática para preguntarle a la bella dama si tiene algún plan para la tarde. La consternación se apodera del ambiente. Ella contesta que no y le pregunta al ícaro por que. El, sin dudarlo, le pide, entonces, que le haga el favor de recoger su ropa en la lavandería. Ella pregunta que le ofrecerá a cambio de este favorcito.

– Yo cocino y estaría encantado de hacerle un pastel. ¿Te gusta el chocolate?

– Lo odio. Soy alérgica al chocolate.

– Entonces, ¿qué tal uno de zanahoria?

En este momento usted ya no entiende nada y, para sus adentros, sabe que quien se casara con la dama sera este bravo y ocurrente piloto. Pero todavía hay más. La preciosa rubia no solo acepto el postre sino que ya esta sentada en los muslos del piloto y lo besa como si fuera el mismísimo pastel de zanahoria. No cabe duda, estas dos personas están hechas la una para la otra y se casaran. Pero el alivio llega; no era posible que este «ligue» audaz funcionara de una manera tan perfecta. Resultado: estos dos supuestos desconocidos son, en realidad, marido y mujer que, juguetones, parecen tener el matrimonio perfecto. Todo el bar, incluyendo usted, celebra esta ocurrente escena.

Así son los dos primeros minutos de When a Man Loves a Woman. Todo parece indicar que la historia del piloto Michael Green (Andy García) y su esposa Alice (Meg Ryan), será una de amor feliz, ya que los personajes son interpretados por dos de las bellezas más sexys de Hollywood. Sin embargo, esta película es un drama sobre el alcoholismo y sus efectos en una familia que, de otra manera, parecería ser perfecta.

Conforme transcurre la película el espectador se entera de que Alice es alcohólica. Ella misma confiesa cómo un día, por estar intoxicada con alcohol, olvidó a una de sus hijitas en algún lugar de San Francisco. Alice recuerda su desesperación por no recordar en que parte de la ciudad dejó a su hija debido a su borrachera. La enfermedad de Alice corroe, poco a poco, a su familia. Un día Michael, que esta en otra ciudad de los Estados Unidos, recibe una llamada de emergencia de su hija de cuatro años.

-Papi, mami está muerta-. Pero en realidad, Alice esta inconsciente por los efectos del alcohol.

El espectador se siente, en principio, atraído por la personalidad tan tolerante y amorosa de Michael; es el esposo perfecto. El no sólo tolera las borracheras de Alice, sino que se dedica a enmendar todos los desastres que ella causa en sus estupores. Michael es el tipo de hombre que las mujeres dicen que ya no se encuentra: guapo, sensible, enamorado, familiar y divertido. Sin embargo, conforme transcurre la película, nos enteramos que el hecho de que Michael sea «tan perfecto» es un problema para Alice. Ella se queja de que la comprensión de su esposo es abrumadora y llena de ignorancia acerca de sus problemas y sentimientos. Ante este reclamo, Michael contesta que el la ama y por tanto siente la necesidad incondicional de apoyarla. Muchos de los espectadores, en su mayoría del sexo masculino, se preguntarían: ¿qué más quiere esta mujer?

No sorprenden las buenas actuaciones de García y Ryan que ya anteriormente han demostrado sus habilidades histriónicas. Lo de veras sorprendente son las actuaciones de las dos hijas del matrimonio Green, interpretadas por Tina Majorino y Mae Whitman. Estas dos niñas, de no más de seis años de edad, hacen que el drama del alcoholismo de Alice se convierta en una verdadera tragedia familiar. Debido a que Michael se encuentra muchas veces fuera de la ciudad por cuestiones de trabajo, las niñas viven más de cerca los estragos alcohólicos de su madre: la ven bebiendo vodka sin misericordia alguna y transformándose en un verdadero monstruo para estos ojos infantiles. Es raro que Hollywood se preocupe por la buena actuación de niños en sus películas ya que su principal interés es que sean bonitos y graciosos. En esta ocasión, sin embargo, el director (Luis Mandoki) logró que sus actores infantiles desempañaran un papel de niños y no de pequeños adultos.

When a Man Loves a Woman es una película buena a secas; no es ni la primera ni la mejor de las realizaciones que Hollywood ha hecho acerca del alcoholismo. Su principal problema es el contrate entre el tema y las características específicas de la cinta. Así, lo que en otra película de amor habrían sido grandes virtudes -la belleza de los actores principales, lo chic del vestuario, los ya probados hits musicales y la romántica ciudad de San Francisco en este caso se convierten en defectos ya que simple y sencillamente no se llevan con el dramático tema del abuso alcohólico. Esto queda claro en la primera gran escena que parece pertenecer más a Pretty Woman que a When a Man Loves a Woman, lo cual convierte a esta última realización en una especie de «bella mujer alcohólica».