En el teatro

El aforo de los teatros [en tiempos de Esquilo] era muchísimo mayor que el de los actuales. Los espectadores superaban a menudo el número de 10 000, y las crónicas hablan con representaciones con asistencia de incluso 17 000 y hasta 20 000 personas.

Todo era bullicio, tumulto y al mismo tiempo expectación. En orden jerárquico, ocupaban las escalinatas los altos dignatarios, los potentados, las hetairas renombradas, los embajadores; estos últimos atentos, más que a las cualidades del drama que había de representarse, a los matices de la política exterior ateniense que el autor pudiera revelar, de una manera o de otra, en su obra.

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Publicado en: 2022 Diciembre, Cabos sueltos