[Croisset] Miércoles, 13 [noviembre de 1872]. Su última carta me ha enternecido, mi buen [Iván] Turguéniev. Gracias por sus exhortaciones pero ¡ay, me temo que mi mal es in-curable! Aparte de mis motivos personales de aflicción (la muerte, en tres años, de casi todas las personas que yo quería), el estado social me abruma.—Sí, así es. Quizá sea tonto. Pero es así.
La Estupidez pública me desborda. Desde 1870 me he convertido en un patriota. Al ver cómo mi país se hundía, me he dado cuenta de que le amaba. Rusia puede desmontar sus fusiles. No necesitamos de ella para que nuestro país muera.
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