A los mexicanos mucho nos duelen las humillaciones del gobierno de Estados Unidos. La más reciente estuvo a cargo del expresidente Trump y de su yerno Jared Kushner, quienes divertidos y enternecidos han relatado que el presidente López Obrador y su secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, se doblaron cuando Trump amenazó con gravar las exportaciones mexicanas o cuando hizo la broma de que estaba todo listo para invadirnos.
Estos ejemplos no pasan de ser una tontería. Mucho más grave que el desprecio que Trump siempre ha manifestado hacia México y los mexicanos fue el tratamiento que a partir de abril de 2018 aplicó a miles de familias mexicanas y centroamericanas que intentaban cruzar la frontera. Esta política consistió en separar a los niños de sus padres, con el objeto de chantajearlos y disuadirlos de su pretensión de entrar a Estados Unidos.
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