La frase es de Borges: “Otro demérito de los falsos problemas es el de promover soluciones que son falsas también”. Está, por ejemplo, la idea de que hace falta, y es posible, civilizar a la sociedad mexicana: moralizar, crear ciudadanos, todo lo que en los últimos tiempos ciframos como “cultura de la legalidad”, que es la solución en que se piensa para el problema imaginario de nuestra inmoralidad. Y aclaro, por si hace falta: no es que no haya corrupción, que no haya robos, fraudes, estafas, sino que no es un problema moral, y no tiene sentido buscar las causas en algo como el ser del mexicano.
Tenía la intención de escribir sobre un fenómeno que me parece relativamente nuevo: que haya miembros de las élites que hacen alarde de su habilidad para hacer trampas, para engañar, torcer la ley y salirse con la suya.
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