Una palabra que se me ocurre para definir la relación que existe entre un lector y el escritor o filósofo es idilio. Un romance que muchas veces no es comprensible, más si se trata de la lectura de un autor que vivió en otro siglo o de quien no se tiene noticia más que vía el camino de las letras. Me encuentro a menudo con escritores que toman como responsabilidad íntima explotar la figura o la literatura de un escritor hasta dejarlo totalmente seco. Lo transforman en un estandarte administrativo, íntimo o conceptual en el mejor de los casos. Es ambiguo o relativo lo que sabemos sobre la vida de los filósofos y escritores que han legado a la posteridad obras importantes. Entre más intentamos situarlos a través de nuestra erudición más misteriosos se tornan. El lenguaje mismo nos obliga a recorrer extensas llanuras hermenéuticas al respecto. Nos leemos a través de ellos y así también les ofrecemos una salida a nuestras fobias o ideas. El idilio difícilmente se quebranta, porque en esencia es un impulso romántico demasiado humano.
Este artículo está disponible sólo para suscriptores
Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.
Suscríbete
Suscripción plus
(impresa y digital)
1 año por $ 799 MXN
Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío
Suscripción digital
1 año por $ 399 MXN
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?
Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.