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Nunca se me puede olvidar una broma muy pesada que le hicieron a Lupe Marín. Acababa de salir uno de sus libros, no me acuerdo si La única o Un día patrio, y muy temprano alguien le fue a dejar en su casa, abierto y marcado con rojo en la página correspondiente, un ejemplar de la Revista de la Universidad donde había una reseña muy despiadada de su libro, firmada por Heliodoro Valle. Estaba debajo de una ilustración horizontal de Orozco, en el espacio que quedaba. Lupe se puso frenética: “¡Ay, estos desgraciados; no tienes idea de lo que me hicieron! ¿Cómo se van a atrever a criticarme a mí? ¡A mí! ¡Si ya todos me dijeron que mi libro está divino!”. Ese día le daban una comida de homenaje a Helidoro Valle y Lupe se fue a hacer unos papelitos que pensaba repartir ahí y a la salida de las clases de Heliodoro Valle en la Preparatoria, diciendo que era un extranjero idiota que no debería estar dando clases en la Universidad porque lo único que hacía era pervertir muchachos porque era homosexual… ¡El pobre de Heliodoro Valle que era todo serio, correcto y pundonoroso!

Ilustración: Kathia Recio

Va llegando Lupe a la comida con una gran capa y los ojos más verdes que nunca, con unos como destellos de luz o de fuego, preciosa, la capa volaba y volaba con el viento. Pepe Alvarado, Toscano, los López Malo, Vargas MacDonald, que ya sabían del asunto, me mandaron a entretener a Heliodoro Valle mientras ellos trataban de detener a Lupe y se las ingeniaban para quitarle la revista. Mientras yo lo entretenía se aclaró que Heliodoro Valle nada tenía que ver con la revista, y Lupe cambió súbitamente, le entró una vergüenza y una congoja: “¿Qué hubiera yo hecho, decía, si voy y entro y cacheteo e insulto a ese pobre hombre que no me ha hecho nada?”. Porque, además, el ejemplar de Lupe era el único en que aparecía esa reseña: en todos los demás sólo había un espacio en blanco debajo del grabado de Orozco, y nada más en el que llevaron a la casa de Lupe la habían impreso; y al quitarle su revista, se quedó ya sin evidencia… Así eran los arranques de Lupe, y hubo una época en que todo México le tenía miedo y nadie quería meterse en problemas con ella.

Transcripción de la viñeta: José Joaquín Blanco