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Siete días y siete noches, con un presupuesto de 35 millones de dólares, duró la más fastuosa boda de todos los tiempos, celebrada en abril de 1981 en el golfo Pérsico entre el rico Mohamed, hijo del jeque Zayed Ben Nahyan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos, y la bella princesa Salama. Así lo contó hoy el diario egipcio Guhmuria, cuyo enviado especial a Abu Dabi, lugar de la ceremonia, la calificó de boda del siglo en el mundo árabe.

Ilustración: Oldemar González

Las ceremonias se iniciaron cuando el emir Mohamed, vestido con traje de gala y montando un caballo blanco, llegó a las puertas del palacio de la princesa, precedido por una caravana de veinte dromedarios con baúles llenos de regalos: joyas de oro macizo, diamantes, esmeraldas y rubíes por valor de unos 4 millones de dólares.

Quinientos cantantes y bailarinas participaron en los festejos, celebrados en un gigantesco escenario montado especialmente en la plaza central de Abu Dabi, con aforo para 20 000 personas. Cuenta el periódico que uno de los jeques invitados regaló a una cantante un suntuoso coche Mercedes rojo simplemente porque le gustó una canción suya.

De acuerdo con la tradición, la novia pasó todas las fiestas encerrada en su habitación. Como regalo de bodas, su padre, el jeque Hamdan, vice primer ministro y primero del jeque Zayeb, le regaló un centro comercial compuesto de tres edificios, un hotel, un cine y 55 tiendas.

Las calles fueron decoradas con diez millones de lámparas importadas de Holanda y durante las siete noches, los fuegos artificiales decoraron constantemente el cielo del golfo.

(AFP)