A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

Si me pongo nerviosa, es difícil no fingirlo.
Cuando se espera de mí que entre en algo
distinto a lo de siempre, que obtenga placer
de una manera nueva, me pierdo, no sé

cómo volver a la certeza… ¿dónde están
las mil y mil flores que siempre repaso?
¿La flanela violeta, y de pronto, el desenlace?
No puedo, no puedo… extinguir la estrella

en un estallido. Sigue brillando. Tu cabeza
entre mis piernas tanto tiempo. ¿De veras
quieres estar ahí? Yo gimo como si… qué tontería…
luego me ofusco. Podría aplastar tu valiente cabeza.

“¿No te viniste, verdad?”. Naturalmente que no.
Aunque trato de mentir, se me sale la verdad
como si fuera un orgasmo. Y luego el “No” que debería
quebrar un mundo, y no lo quiebra, fluye libre.

Ilustración: Raquel Moreno