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 Los días 6 y 7 de abril de 1991, El Consejo Interacción convocó en Londres a un grupo de expertos de alto nivel presidido por Pierre Elliott Trudeau para tocar el tema «Las economías en transformación: Limitaciones y potencial del proceso de transición». Participaron otros cinco miembros del Consejo: Marra de Lourdes Pintasilgo (Portugal), Lord Callaghan of Cardiff (Reino Unido), Miguel de la Madrid Hurtado (México), Jenoe Fock (Hungría) y Mitja Ribicic (Yugoslavia), y 19 expertos más: Abel G. Aganbegyan (URSS), académico, rector de la academia de Economía Nacional, consejero de ministros de la URSS; Henning Christophersen (Dinamarca), vicepresidente, Comisión de Comunidades Europeas; Vladimir Dlouhy (Checostovaquia), ministro federal de la economía; Janos Fekete (Hungría), vicepresidente, Leumi Credit Bank Ltd., Budapest, anteriormente primer vicepresidente, Banco Nacional de Hungría; Albert Fishlow (E.U.), profesor, decano, depto. de estudios internacionales y de área, Universidad de California, Berkeley; Nathan Gardels (E.U.), redactor del New Perspectives Quarterly y redactor de Global Service, Los Angeles Times; Robert L. Heilbroner (E.U.), profesor emérito del Departamento de Economía, New School for Social Researck, Nueva York; Hazel Henderson (E.U.), consultora independiente sobre modelos alternativos de desarrollo, autora de «The Politics of «The Solar Agé «; Robert Kuttner (E.U.), columnista, autor y redactor de temas económicos, The New Republic; Axel Lebahn (Alema- nia), director, Deutsche Bank A.C.; Emile Van Lennep (Países Bajos), ministro de Estado, previamente secretario general de la OCDE; Robert Mcnamara (E.U.), expresidente, Banco Mundial; Isamu Miyazari (Japón), presidente, Daiwa Institute of Research, Ltd.; Goeran Ohlin (Suecia), secretario general adjunto para la Política de Desarrollo y de Investigación, Naciones Unidas; Jerzy Osiatynskyi (Polonia), profesor, exministro de planificación; Richard Parker (E.U.), economista, anteriormente con el Center for Study of Democratic Institutions; Pu Shan (China), profesor, presidente de la Asociación China de Economía Mundial, anteriormente director del Institutuo de Economía y Políticas Mundiales; Stanley K. Sheinbaum (E.U.), editor, New Perspectives Quarterly; Boaventura Sosa Santos (Portugal), director, facultad de economía, Universidad de Coimbra. 

I

1. La década de los noventas puede caracterizarse como el periodo en el cual, inmediatamente después del final de la Guerra Fría, comenzó a forjarse «un solo mundo» revistiendo las características de la economía del mercado. De una forma u otra, todas las economías se encuentran Siempre en una etapa de transición en pos de un sistema cada vez más flexible y eficaz. No obstante, el desafío planteado por las economías de Europa central y oriental no tiene precedente alguno: la transformación de un sistema predominantemente basado en la planificación centralizada y la propiedad estatal a otro predominantemente basado en los principios del mercado, la propiedad privada y la promoción de la iniciativa y la actividad empresarial. En el pasado histórico, las transformaciones radicales de esta índole no necesitaban décadas, sino siglos, para implantarse; tal como ocurrió en Europa durante los años 30 y 40, o en el Japón durante la restauración Meiji. Hoy día, la transformación debe lograrse con mayor celeridad Un cambio económico de tal envergadura conlleva también, por sobre todas las cosas, una tremenda transformación cultural en la idiosincrasia popular. Para salvar las barreras sicológicas se necesitara un ajuste de mentalidades y valores. Tomará tiempo, acaso una generación, afianzar verdaderamente el cambio.

2. Si bien el Grupo se concentró primordialmente en la situación de Europa central y oriental, no cabe duda de que tomó asimismo en consideración las experiencias de los países de Asía, América Latina y Europa del Sur. Los países de Europa central y oriental si bien no son un grupo homogéneo deben lidiar no sólo con los cambios económicos, sino también con las mutaciones políticas. si bien la economía de mercado es una condición aunque no suficiente para la democracia, ésta generalmente no es una condición para la economía de mercado. Sin embargo, dadas las circunstancias actuales, la democratización es vital para el éxito de la transformación. A fin de lograr una aceptación de los nuevos valores y de crear la sociedad civil inherente al sistema democrático será menester en última instancia, implantar toda una serie de reformas políticas y economómicas con miras a respetar las libertades individuales y los derechos humanos, y a garantizar elecciones libres y un sistema parlamentario basado en el pluralismo representativo, la participación popular y la responsabilidad política. La desintegración política y económicas que ha acompañado los procesos de reforma en curso en Europa oriental debilita a estos países y a sus economías, exigiendo de sus líderes políticos una considerable dosis de visión y energía así como gran comprensión, cooperación y tolerancia por parte de la población.

3. Con la aceptación de los mecanismos mercantiles, se está forjando «un solo mundo» en el cual todos los países van a beneficiarse de la división del trabajo y de las economías de escala mediante la competencia y la liberalización del comercio y de los pagos. Durante el periodo de transición hacia una economía de mercado, será necesario realizar tres tareas claves, las cuales explicitamos ulteriormente:

· La adopción e implantación de políticas macroeconómicas de estabilización que eliminen los desequilibrios con miras a facilitar el crecimiento económico (ver 19 y 20).

· La introducción y salvaguardia de los derechos de propiedad y el inicio de reformas estructurales, a saber la liberalización de los precios y del comercio (ver 21 y 22).

· Un proceso gradual de privatización y comercialización de las industrias y servicios a fin de reemplazar la práctica seguida hasta el momento de una gestión política de las empresas por parte de los burócratas (ver 23 a 29).

II

4. Ni el sistema capitalista de mercado, ni el sistema socialista de economía centralizada han demostrado ser perfectos, ya en la satisfacción de las necesidades individuales o colectivas, ya en la justa distribución del ingreso. El fracaso del modelo socialista no debiera considerarse como un pretexto para preconizar una solución «dogmática» del capitalismo puro como única alternativa viable. Aun los países con economías de mercado exitosas presentan grandes variaciones. La experiencia de los países occidentales y del Japón demuestra que la planificación per se no es paralizante. En dichos países, se consideró apropiada la reglamentación del mercado por parte del gobierno a fin de garantizar la calidad de los productos, la seguridad del consumidor, la estabilidad institucional, el acceso al mercado y la competitividad.

5. No existe en el mundo ningún sistema puramente capitalista o puramente socialista. En su mayoría, las economías capitalistas, particularmente las de Europa occidental y Japón, se caracterizan por un sistema mixto con un sector privado dinámico y un amplio y sólido sector público (representando en promedio un 40% del PNB). El poder determinar la justa medida de la mezcla más eficaz es el mayor desafío que enfrentan todas las economías. También en China existe una economía bipolar en la cual se reconoce la importancia y la eficacia de la iniciativa privada, la producción, la actividad empresarial y el sistema mercantil, aunque siempre sustentando como condición básica el sistema empresarial y colectivo del Estado. Un elemento irritante en las economías que previamente se regían por el sistema de planificación centralizada, es que el proceso de planificación aún permanece en manos de los antiguos funcionarios del Partido Comunista, quienes no creen en el libre juego de las fuerzas del mercado y tienen mucho que ganar en impedir el éxito de la transformación. Sin dejar de lado el elemento irritante, el grupo consideró un tanto desconcertante de que, si bien en la práctica la línea divisoria entre ambos sistemas es difusa, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) ha establecido como condición primordial para otorgar su asistencia una fuerte adhesión a los principios del libre mercado y a la privatización, así como un respeto estricto al libre juego de las fuerzas del mercado y la adopción de un sistema de tipo parlamentario. Hasta hace varios años, aun algunos países miembros de la OCDE hubieran tenido dificultades en acatar esa condición impuesta para el BERD.

6. El gobierno desempeña un papel esencial en la promoción del desarrollo económico, aun en los sistemas capitalistas. Su función consiste en garantizar una asignación de recursos compatible con los derroteros y valores de la sociedad, a fin de lograr una justa distribución del ingreso (mediante los sistemas impositivo y de previsión social), de proporcionar la infraestructura necesaria, y de mantener la estabilidad económica evitando las fluctuaciones excesivas (inflación o deflación), al tanto que acata el principio de la subsidiaridad; es decir de que las decisiones deben tomarse al nivel más bajo posible en que puedan ser efectivas. Empero, si el papel que desempeña el gobierno en una economía se expande exageradamente, dicha economía funcionará menos eficazmente, tal como han experimentado varios países en desarrollo.

7. Las metas y los procesos del desarrollo deben ser redefinidos más allá de los indicadores sencillos del crecimiento económico y el bienestar basados en el PNB. Convendría introducir nuevas series de indicadores capaces de reflejar objetivos culturales diversos y normativos, a semejanza del Indice de Desarrollo Humano (IDH) elaborado por el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), o del Indice de Bienestar Económico Sostenible (IBES) elaborado por el Banco Mundial u otros.

8. La secuencia de las intervenciones económicas es un elemento crítoco para el éxito de toda transformación económica y social, así como para evitar un costo demasiado elevado de la dislocación social. Habida cuenta del carácter multidimensional y a largo plazo de toda transformación, ésta debe ser encarada con una óptica multidisciplinaria valiéndose de las metodologías y herramientas de política emanadas de la economía, las ciencias políticas, la ecología, la sociología y la teoría de la decisión y la información. Mas, por sobre todas las cosas, la transformación debe apresurarse lentamente.

9. En una transformación, la disciplina del mercado debe introducirse al nivel de las empresas mediante la competencia aportada por las importaciones, el alejamiento de la gestión a las presiones políticas, y la reglamentación de los créditos y subsidios. El objetivo es lograr que todas las empresas sean administradas de la misma forma en que lo son las empresas privadas en una economía de mercado competitiva. 

10. La privatización involucra un proceso orientado a identificar aquellas áreas en las cuales las actividades económicas deben ser organizadas y poseídas o controladas por el sector privado a fin de incrementar la eficiencia y la productividad. Aclaremos aquí que este proceso puede ocurrir sin involucrar necesariamente una transformación del sistema. Empero la responsabilidad de que el sistema sea plenamente compatible con el mercado recae en aquellos que están imponiendo el cambio.

11. Cuando se está destruyendo el orden social anterior, es probable que se registre una merma en el nivel de vida. Por ende, es menester suavizar este proceso ofreciéndole a la población medidas apropiadas de garantía económica y seguridad de ingreso a fin de mantener la estabilidad social dentro del país, Por ello, deben preservarse los servicios sociales esenciales y adoptarse políticas sociales compensatorias.

12. Se hará indispensable la transferencia de tecnología y de capital del Occidente para facilitar la transformación y su correspondiente proceso de modernización. En este sentido, el sector privado y particularmente las compañías multinacionales tendrán un importante papel que desempeñar.

13. Todas las fuerzas políticas de un país deben comprometerse inequívoca y resueltamente a apoyar los objetivos de la reforma. El equipo económico del gobierno debe evitar enviar sellales contradictorias. El plazo real de la transición se verá afectado por presiones y pugnas políticas así como por la percepción popular respecto a la legitimidad política de los nuevos líderes e instituciones que han venido a reemplazar el antiguo, desacreditado y fundido sistema. Y en vista de que toda transformación involucra un elevado costo político y económico, las sociedades deben estar plenamente informadas respecto de los programas y sus posibles incidencias. La concertación de pactos sociales con gremios y empresarios podría promover la tolerancia y establecer el consenso. si carece de liderazgo político fuerte, de participación popular y de pluralismo, la transformación económica producirá resultados indeseables.

14. La experiencia de los países industrializados con las políticas industriales y estructurales así como el papel desempeñado por el Estado en una economía mixta, tal como ocurre en casi todos los países miembros de la OCDE, puede ser de utilidad para la elaboración de políticas comparables en los países con economías en transformación. Una de las características esenciales de las políticas industriales occidentales era que rara vez los gobiernos impulsaban la creación de una industria, ya que más bien nutrían y fortalecían aquellas industrias que revestían una importancia estratégica de manera indirecta creando la coyuntura apropiada y las condiciones propicias para el funcionamiento de los mercados:

· Como suministrador de bienes públicos, el Gobierno proporcionaba la infraestructura y los servicios educativos para el adiestramiento y la recapacitación, así como otros esquemas laborales conexos.

· El gobierno alentaba el espíritu empresarial, la iniciativa privada y la innovación mediante una diversidad de medidas indirectas tales como facilitar el surgimiento de instituciones e intermediarios financieros sólidos y estables, e implantar un marco jurídico pertinente y políticas fiscales, tributarias y monetarias propicias.

15. Se diseñaban las políticas industriales de conformidad con las peculiaridades culturales y las circunstancias específicas de cada país. Poca utilidad hubieran tenido en la práctica los modelos y las recetas globales. Al contrario, los países en transformación tienen la oportunidad de establecer sus prioridades y fijar sus derroteros a partir de su propia visión intrínseca.

16. Esta experiencia hace hincapié en el hecho de que el capitalismo no significa necesariamente ausencia de planificación. Mas lo que no involucra es la planificación centralizada de toda una economía.

III

17. Toda transformación debe tomar en consideración el contexto político de un país, el nivel educativo de su población, las circunstancias específicas y el estado real de su economía, el número de habitantes así como la infraestructura de instituciones ya existente, particularmente en el ámbito financiero. Por ende, no puede existir un modelo aplicable universalmente. Sin embargo, emanaron del debate ciertos elementos pragmáticos o principios rectores que deben ser reconocidos y tomados en consideración por aquellos responsables de diseñar las políticas del país cuando procuren una transformación de la economía. A la larga se deberá introducir asimismo toda una serie de indicables capaces de medir la cadencia y la magnitud del cambio hacia un nuevo sistema económico.

LA ESTABILIZACIÓN MACROECONÓMICA

18. La adopción de políticas macroeconómicas apropiadas en pos de la estabilización y la promoción del crecimiento económico reviste una primordial importancia, tanto para los países en desarrollo como para los países de Europa central y oriental. A corto plazo (dentro de nueve a doce meses), será menester adoptar una serie de medidas de ser posible con celeridad y consistencia, aunque no al estilo «terapia intensiva» para habilitar el mercado: encaminarse hacia la liberalización de precios a fin de reflejar el valor real de los bienes y servicios; introducir una política cambiaria a fin de reflejar el valor real de la moneda sobre la base de una evaluación del poder adquisitivo (lo que implica encaminarse hacia una cierta convertibilidad de la moneda, tal como lo está haciendo Checoslovaquia con las cuentas corrientes); y adoptar políticas fiscales y monetarias restrictivas (destinadas a logar el equilibrio fiscal y de control del medio circulante). El objetivo primordial de este tipo de estabilización macroeconómica es restablecer la moneda en su papel de vehículo idóneo del funcionamiento óptimo de una economía. En última instancia, la es- tabilización debe estar vinculada a la elaboración de estrategias apropiadas para un crecimiento económico sostenible.

19. El periodo de ejecución de este tipo de programa por lo general convenido con el FMI ha sido fijado, en el mediano plazo, a tres años. La estabilización debe incluir la posibilidad de una reducción en el salario real si el consumo es excesivo. No obstante, si se desea proteger el nivel de vida y reducir a un mínimo el perjuicio social, no ha de permitirse una merma abrupta en los niveles de producción y ocupación. Para ello, deberán mantenerse vigentes varias reglamentaciones, tales como los topes sobre los precios, además de una política salarial prudente (por ejemplo, la indexación del salario mínimo). El problema clave inmediato será cómo proteger el nivel de vida básico.

20. La liberalización de los precios tiene por objeto eliminar una variedad de distorsiones de precios y obstáculos administrativos inherentes a las economías de planificación centralizada: en primer lugar, las distorsiones relativas de precios en virtud de las cuales los precios y salarios se han mantenido artificialmente bajos, como por ejemplo en el sector agrícola y otros sectores industriales; en segundo lugar, las distorsiones de precios emanadas de ciertas políticas que cumplían con objetivos sociales mediante la implantación de fuertes subvenciones, por ejemplo en los sectores de vivienda, alimentación, salud, educación y transporte público.

21. Es menester impulsar con la mayor celeridad posible un desarrollo económico y un crecimiento sostenibles, implantando políticas coherentes e interrelacionadas: elaboración por parte del gobierno de una política industrial («visión estratégica del futuro», valiéndose de las experiencias del Japón y de los países de reciente industrialización del sureste asiático y de Europa); creación de un sector público reformado (infraestructura); privatización; apoyo a la pequeña y mediana empresa; y promoción de las exportaciones, sobre todo hacia los países miembros de la OCDE.

PRIVATIZACIÓN Y COMERCIALIZACIÓN

22. La privatización no puede considerarse como un fin e sí, aisladamente del proceso global de transformación. La estrategia de privatización, como uno de los elementos encaminados a lograr una economía de mercado, puede ejecutarse mediante instrumentos diversos: despojo a las empresas y sus bienes; alentando la creación de nuevas empresas privadas; proporcionando la estructura propicia para la existencia del sector privado, incluyendo un sector financiero y un mercado interno de capitales para la asignación de los recursos; un mercado laboral con organizaciones gremiales habilitadas, el marco jurídico apropiado (adjudicación de reivindicaciones, ley antimonopolista y leyes de protección al consumidor y al medio ambiente); y legislación impositiva, incluyendo sus formas de acatamiento. Debe tenerse sumo cuidado para que los anteriores monopolios oblicuos no se conviertan en monopolios privados. Sólo la privatización garantizará el proceso de educación y establecimiento de una nueva clase empresarial. En la práctica, los principales obstáculos que confronta la privatización son la ausencia de un mecanismo eficaz de movilización del ahorro y la falta de intermediarios financieros, la inexistencia del derecho a la propiedad, y la necesidad de resolver los problemas de propiedad mediante restitución o compensación.

23. En varios países, tales como Checoslovaquia y Alemania, el proceso de reprivatización, o sea la restitución de las tierras y bienes previamente confiscados a sus legítimos propietarios, o como en Hungría su compensación, debe distinguirse claramente del proceso genuino de privatización. En Polonia, las reinvindicaciones de restitución alcanzaron 13,000 billones de zlotys, o sea un tercio de los ingresos presupuestarios totales. En Alemania, el ritmo excesivamente lento de resolución de los casos de restitución se ha convertido en un problema central, postergando el tan necesitado flujo de nuevas inversiones.

24. El proceso de privatización que involucra la atomización de los entes públicos, debería iniciarse con pequeños negocios y empresas y con el sector de servicios. En este caso, el sistema de remates podría convertirse en un mecanismo eficaz. En el sector agrícola, la tierra puede ser privatizada o arrendada (a fin de continuar manteniendo la propiedad colectiva, como en China), lo que ha demostrado un incremento de la productividad.

25. En su mayoría, las industrias pesadas y los entes públicos de gran escala permanecerán protegidos por un cierto periodo de tiempo, debido a la falta de fondos, a la aprensión respecto al control extranjero de ciertos sectores claves, y a la ineficacia de producción (nivel elevado de salarios y endeudamiento). Estas compañías necesitarán pasar primero por un periodo de restructuración-incluyendo la desmonopolización- y de comercialización de sus actividades, como precedentes indispensables para su eficaz privatización en el futuro en el caso de considerarse apropiada esta medida en tanto que estas sociedades adquieren mayor confianza en si mismas y eligen democráticamente su futuro sendero hacia el desarrollo. Por ende, hay todo un sector público que continuará existiendo durante aún muchos años. El meollo del asunto será Como regirlo sin interferencias y presiones políticas por parte de agentes del Estado y de conformidad con los principios y requisitos del mercado. La solución podría ser convertirlas en sociedades anónimas pertenecientes al Estado, ya que de esa forma pueden funcionar como una empresa en el mercado privado. Asimismo, como el proceso de comercialización causará necesariamente quiebras y desempleo, estas repercusiones deberán sopesarse al tomarse la decisión de mantener (temporalmente) o de cerrar las industrias ineficaces.

26. La privatización de algunas empresas importantes podría lograrse mediante un sistema de vales (lo que plantea enormes problemas logísticos), o mediante su venta al público (lo que plantea dificultades en la fijación de precios y acarrea la posibilidad de una insuficiencia de ahorros y de liquidez). De un punto de vista estratégico, es preciso prestar suma atención a fin de no vender únicamente las empresas más redituables o las de unos pocos sectores (dejando así a otros enteramente públicos) a menudo a precios relativamente bajos dejándole al gobierno las empresas menos viables, más ineficaces y técnicamente más obsoletas, lo que representaría una onerosa carga fiscal para el presupuesto público. Esta conversión será penosa.

27. Los procesos de privatización y comercialización deberán estar aparejados a una revisión general y a una reorientación global de las redes de seguridad, con miras a reformarlas y adaptarlas conforme a los requisitos de la nueva situación, y no necesariamente emulando los modelos occidentales, los cuales a su vez también en la actualidad se ven afectados por los cambios. Se podrán lograr redes de seguridad adoptando medidas destinadas a garantizar la seguridad de ingresos por ejemplo, garantizando los beneficios del sistema de previsión social y del seguro de paro) aun a niveles inferiores, la ejecución de proyectos de infraestructura a mano de obra intensiva, y la introducción de una política creativa para regir el mercado laboral, incluyendo esquemas para el readiestramiento y la recapacitación destinados a colmar la brecha de calificaciones y a generar oportunidades de empleo suficientes.

28. Convendría fomentar el desarrollo de pequeñas empresas nuevas, particularmente en los países de Europa oriental con un exceso relativo de industrias y una carencia de comercios y servicios. Dichas empresas requieren un bajo nivel de capitalización, absorben la mano de obra y satisfacen una demanda real del consumidor (en esta llamda «sociedad del café»).

NIVELES DE FINANCIACIÓN INTERNOS Y EXTERNOS

29. La destrucción del antiguo sistema económico y la gestión del nuevo exigen una transferencia masiva de capital, tecnología y recursos. Simultáneamente, es necesario producir niveles suficientes de ahorro interno para poder sustentar la privatización y las nuevas inversiones. En el pasado, las economías planificadas acusaban niveles infimos de endeudamiento, tanto público como privado, en comparación a los países occidentales. Debido a que muchos bienes de capital (tierras, viviendas, fábricas) no se comerciaban en ningún mercado, no existía un correspondiente nivel de endeudamiento para reflejar la financiación o la refinanciación. En lugar de ello, las inversiones eran financiadas mediante los presupuestos vigentes.

30. A nivel interno, la movilización del capital y del ahorro con miras a una inversión productiva y a la formación de capital por medio de las instituciones de ahorro, se convierte en un elemento crítico. Se hace necesario crear un sistema de inversionistas institucionales a fin de garantizar un esfuerzo regular de ahorro. Además, debieran establecerse bolsas de valores, lo que requerirá tiempo y paciencia. Dada la falta de procesionales en esta materia, será menester solicitar asistencia y pericia del exterior.

31. Es absolutamente indispensable reducir la deuda pública de balanza de pagos para poder así movilizar y dinamizar el ahorro privado e institucional a fin de garantizar una producción más elevada. Para ello, deberán incrementarse los ingresos gubernamentales y los impuestos, al tanto que se recorta el gasto público. Los gobiernos en quiebra no tendrán grandes posibilidades de atraer la inversión extranjera. La inconmesurable magnitud de esta tarea puede ilustrarse por el hecho de que durante los primeros tres meses de 1991, el déficit presupuestario de la URSS ya sobrepasaba lo proyectado para el año entero. Este tipo de políticas causará forzosamente una hiperinflación.

32. Una forma de generar una corriente de ingresos para el presupuesto gubernamental puede ser la monetarización, previa resolución de los problemas de propiedad, de los numerosos complejos habitacionales que posee el gobierno y que en la actualidad carecen de valor comercial alguno. Esto permitiría el futuro establecimiento de un mercado hipotecario, el cual a su vez se convertiría en una nueva fuente de formación de capital para inversiones.

33. Se necesitará asistencia financiera externa de fuentes públicas, incluyendo los organismos internaciones, y de la banca privada de Occidente para realizar las inversiones públicas y privadas a largo plazo que habilitarán a estos países y a sus respectivos mercados (400 millones de habitantes en Europa oriental) para poder convertirse en actores y socios económicos viables. No obstante, existen dudas acerca de la existencia de suficiente capital remanente en el Occidente como para sustentar estas transformaciones. El hecho de que la tasa de interés real haya alcanzado su nivel más elevado, sugiere que en la actualidad no existe un superávit de ahorros que pueda ser reencaminado a este fin. Alemania y Arabia Saudita ya no le proporcionan sus ahorros a la economía mundial. El nivel básico de recursos que el mundo necesita (para los países en desarrollo, las políticas de reducción de la deuda, las necesidades de los países de Europa oriental y de la Unión Soviética, y para los requerimientos de Estados Unidos) sólo podrá obtenese mediante las políticas fiscales de los países occidentales. Y esto sólo será factible y aceptable si toda la gama de problemas y sus repercusiones es abiertamente discutida y comprendida por el público en general. Ha surgido asimismo una situación un tanto extraordinaria en la cual los acreedores occidentales privados ya no están dispuestos a otorgar créditos sin las plenas garantías de sus respectivos gobiernos.

34. El catastrófico y acelerado incremento de la deuda externa de los países en transformación deberá también ser resuelto urgentemente mediante la implantación de esquemas efectivos de reducción y alivio de la deuda. Los recientes acuerdos de renegociación convenidos con Polonia y Egipto acelerarán sin duda alguna el proceso de reducción de la deuda externa mundial. La forma en que se administre la deuda de los países en transformación determinará su posibilidad de acceso a los mercados para conseguir nuevos recursos.

35. El cese de la Guerra Fría le ha permitido a todos los países reducir sus gastos militares, lo que ha de proporcionar otra fuente de recursos internos y externos a largo plazo. Más aún, a medida que los egresos militares continúen disminuyendo en términos relativos en Estados Unidos y en la URSS, se le debe prestar mayor atención a lograr la conversión de las instalaciones militares de producción. Esto ayudará a satisfacer grandes necesidades del sector civil en cuanto a infraestructura e innovaciones, como por ejemplo en el ámbito de las tecnologías más eficaces en el uso de energía.

COMERCIO INTERNACIONAL

36. La coyuntura comercial de los países de Europa central en transformación es un tanto sombrío debido a dos importantes golpes. El primero fue el colapso absoluto del sistema soviético, lo que hace más urgente la necesidad de transformación de los antiguos países miembros del Consejo para Asistencia Económica Mutua (CAEM) a fin de compensar su pérdida de comercio con la URSS. El cambio hacia el rubro convertible dentro del sistema comercial del CAEM a partir de enero de 1991, constituye otro acontecimiento oneroso. El segundo golpe importante fue la desaparición de la República Democrática Alemana que era el segundo socio comercial más importante para los países miembros del CAEM. La tarea inmediata consiste en restablecer el comercio entre los antiguos miembros del CAEM, en las áreas en que ya existen los vínculos comerciales y las capacidades tecnológicas. La asistencia occidental para financiar el comercio intrarregional a largo plazo será crucial.

37. La liberalización del comercio exterior no puede realizarse en forma unilateral. El libre acceso a los mercados no puede imponérsele a los países sin reciprocidad por parte de los miembros de la OCDE. De no existir una adecuada reciprocidad, la solución será ineficaz y llevará al desmembramiento del GATT en bloques comerciales regionales. La apertura de los mercados occidentales a las exportaciones de los países en transformación revestirá una importancia crítica para el éxito de este proceso. En lo que atañe a Europa oriental, podrían reducirse las cuotas existentes para el acero, los textiles y otros productos, y acaso convendrá diseñar acuerdos comerciales de otra índole con miras a evitar el erigir una «nueva cortina de hierro a la inversa». Deben asimismo tomarse las medidas necesarias para permitir la adquisición de nuevos bienes y tecnologías.

IV

38. El Consejo Interacción podría recomendar una serie de medidas y acciones concretas para contribuir a los procesos de transformación actualmente en curso.

39. Al introducir los principios del libre mercado, Europa oriental no sólo se une a Europa sino a la totalidad del mundo occidental industrializado. Dentro de este proceso mundial, mucho más significativo que el Plan Marshall implantado luego de la Segunda Guerra Mundial y que tendrá importantes repercusiones a nivel internacional, el Consejo Interacción debiera exhortar a Estados Unidos y Japón a que asuman una mayor carga financiera para ayudar a Europa oriental, como lo hacen ya los otros países europeos dentro del contexto del programa de asistencia de 22,000 millones de dólares acordado por el Grupo de los 24 y coordinado por la Comunidad Euro pea. El Occidente debiera canalizar sus asistencia en base al objetivo económico y no político primordial, que es de usar eficazmente los recursos en beneficio de las poblaciones. El programa actual de asistencia del Grupo ¿re los 24 tiene por objetivo la concesión de préstamos para la balanza de pagos y el apoyo a los procesos de reforma macroeconómica en los países de Europa oriental. Ya no bastarán meramente los acuerdos y compromisos respecto al contenido de la futura asistencia.

40. El Consejo Interacción debiera instar a los gobiernos miembros de la OCDE a que apoyen y financien un programa masivo de inversión en la infraestructura, el cual servirá para trasmitir eficazmente los cambios a nivel tecnológico y laboral, para preparar las economías a la privatización y para fomentar el crecimiento del sector de servicios. En sus operaciones de financiamiento del sector público, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) deibera concentrarse en la transferencia inmediata de infraestructura (tanto tradicional como vinculada a la información) a escala extensa y masiva.

41. El proceso de reforma orientado hacia el mercado actualmente en curso en Europa oriental no es uniforme. En Alemania, la transformación ocurrió prácticamente de la noche a la mañana, lo que no permitió una convergencia en el tiempo de las dos Alemanias, con todas sus consecuencias. En Europa central y oriental, el proceso se desenvuelve bajo un cierto grado de protección y posibilidades de ajuste. La Unión Soviética se encuentra rezagada a medida que su antiguo sistema administrativo está siendo destruido sin ser reemplazado por uno nuevo. Se ha iniciado un proceso sumamente gradual de mercadeo/comercialización más bien que de privatización. El Consejo Interacción debiera fomentar la existencia constante de un diálogo real y continuo entre todos los países que se encaminan hacia la transformación – incluyendo la Unión Soviética- y los países occidentales industrializados, respecto a la forma más adecuada de lograr una economía de mercado. si bien casi todos los países de Europa central y oriental ya son miembros del Consejo de Europa, se les debiera también ofrecer -como se hizo anteriormente con Yugoslavia- la posibilidad de asociarse a la OCDE como un vínculo institucional adicional para promover un diálogo constructivo. A fin de sustentar dicho diálogo, el BERD, el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRF/Banco Mundial) y el Banco Europeo de Inversiones, debieran instalar representaciones regionales de asesoría en las capitales de los países interesados. Dichos arreglos conducirán al surgimiento de una nueva red de cooperación, la cual ayudará a sentar nuevas bases estables de cooperación, entendimiento y confianza para el futuro.

42. El Consejo Interacción debiera apoyar el informe sobre «La Economía de la URSS» preparado por el FUI, el Banco Mundial, la OCDE y el BERD. Y dado que aún no se ha iniciado un diálogo de seguimiento a dicho informe, el Consejo Interacción podría solicitar la celebración de una reunión -o acaso organizarla- (en Moscú) para examinar las formas realistas de implantar las recomendaciones emanadas de dicho informe. La Unión Soviética no puede escapar a la necesidad de elaborar un programa urgente y sólido de estabilización y reforma de su economía. No se trata de decidir entre la adopción de un programa abrupto o gradual, sino más bien de si el gobierno soviético está dispuesto a aceptar la necesidad de una transformación real del sistema económico y de un programa completo para la ejecución de las reformas que podría extenderse por un periodo de varios años. Para ello, será menester un compromiso explícito de procurar establecer una economía de mercado, de invertir en los sectores de mano de obra intensiva-infraestructura y servicios-y de privatizar. Algunos problemas (tales como la hiperinflación) sólo pueden ser resueltos abruptamente, pero otros no (sobre todo aquellos que implican un costo social). En estos casos, el no adoptar un enfoque gradual conducirá al caos y a repercusiones políticas de gran envergadura, lo que no favorecerá a país alguno.

43. El Consejo Interacción debiera reiterar su sugerencia anterior de que después de un periodo de transición, la URSS sea admitida como miembro con plenos poderes en el Banco Mundial, el FMI y el GATT.

44. Dada la grave situación económica que atraviesan en la actualidad los países de Europa oriental y la Unión Soviética, no se pronostican inversiones sustanciales de la empresa privada en dichos países. Por ende, el Consejo Interacción debiera solicitar la ayuda del sector público, incluyendo los programas de asistenica técnica a gran escala de los gobiernos miembros de la OCDE, recalcando que dicha asistencia no debe ser bloqueada en espera de La introducción de las reformas políticas adecuadas. En estas circunstancias, es imprescindible que ambas partes inicien, sin más demora, el diálogo propuesto sobre políticas, que identifiquen las inversiones factibles de realizarse sin necesidad de una reforma completa (como por ejemplo en el sector energético), y que consideren la liberalización de las importaciones (agrícolas).

45. El Consejo debiera exhortar a los países occidentales, a las instituciones financieras internacionales y a la banca privada a que ayuden a los países en transformación a desarrollar un sistema viable de ahorros y formación de capital, a establecer un sistema de intermediarios financieros y a implantar un sistema moderno de previsión social. El Consejo debiera asimismo solicitar del sector privado occidental una transferencia considerable de conocimientos y capacidades para apoyar el proceso de transformación en una variedad de sectores específicos, tales como por ejemplo, el sistema bancario y los mercados de capital.