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Ni santas ni suripantas

José Warnan. Físico. Director del Centro de Tecnología Electrónica e Informática. 

La cantina El Platón es una de esas cantinas (Ladies Bar, perdón) sin edad, de las que están por el Centro. Se puede jugar dominó y la clientela es variada. Empleados del comercio de la zona, intelectuales y periodistas (enchufados o no), funcionarios, algunos con pedigree, de esos a los que les habla uno y la secretaria nos informa que «el doctor está en un acuerdo y no volverá en toda la tarde». Mangos: están en El Platón; ahí los veo muy seguido. Estudiantes, parejas y algunos turistas. Ambiente de sacos fuera, corbatas aflojadas, barbas, jeans y humo.

En fin. Ahí me podrán encontrar casi siempre. El trago es barato, las botanas excelentes, los platillos razonables y los meseros no lo molestan a uno por horas enteras. Me gusta sentarme en una mesa cerca de la ventana. En la noche, las luces de la calle y los coches hacen juegos de sombras en la pared y se puede uno entretener viéndolas mientras llegan los cuates a platicar.

Una tarde, hace poco, tenla una cita en El Platón y me dejaron plantado. A solas en mi mesa, veía las sombras y me preguntaba qué hacer, cuando me puse a escuchar la plática en la mesa de junto. El diálogo se me hizo interesante y lo paso al costo. Mejor eso que contarles quién y por qué me dejó plantado, una historia muy triste.

Los que sostenían el diálogo se velan ambos como funcionarios (o ex-funcionarios, o próximos funcionarios, no importa); bien informados, inteligentes (lo siento, más bien feos). Parecían querer lo mismo pero pertenecer a iglesias distintas. Me pregunto si llegarán a ponerse de acuerdo. Espero que sí.

No pude oír sus nombres. Me pareció que eran tocayos y se llamaban pinche; si no, eran muy amigos. Estaban aniquilando una botella de buen brandy y el diálogo estuvo fuerte y apasionado, así que me permití traducir del vernacular al castellano, conservando solamente algunos tecnicismos donde no encontré traducción.

Sigue el diálogo de la cantina El Platón.

– ¿Supiste de la entrega de Premios Nacionales de la Academia de la Investigación Científica?

– Sí, hombre. íEstos científicos! No hacen más que pedir más dinero, y más dinero. Que se pongan a trabajar.

– No la amueles. ¿Cómo esperas que una gente con diez o veinte años de estudio y trabajo, muchas veces reconocido internacionalmente por la calidad de su obra, gane lo mismo que un jefe de oficina en el gobierno, o cuando mucho un subdirector de área, que muchas veces ni la carrera terminaron?

– Pues que produzcan. ¿Qué, te parece poco lo que el gobierno les da a las universidades? Sólo a la UNAM este año le están dando más de un billón de pesos. Estamos en crisis y hay muchas universidades que no les toca nada Hay muchas unidades, muchos jodidos(*) y estos científicos sólo saben pedir más.

– Espérate, espérate. Vamos a aclarar de qué estamos hablando. El presupuesto de las universidades no se va todo a la investigación científica ni mucho menos; calculo que ni el 10% se va a la investigación de la que estamos hablando. Si quieres, hablamos de los problemas de la educación media y superior en general, pero eso es otra discusión, mucho más amplia. Estamos ahora solamente en el problema de la investigación científica. Esta incluye, solamente en la UNAM, 23 institutos y centros especializados en diferentes áreas del conocimiento. De la Astronomía a la Zoología. Y no estoy contando a las Ciencias Sociales. Estoy hablando nada más de «hard sciences».

– Peor aún. ¿Para que nos sirve tanto científico?

– íYa ni la amuelas! De veras que para ser moderno, me estás saliendo cavernícola. Hasta predinosáurico. ¿Me vas a hacer explicarte para qué sirve la Ciencia en una sociedad? ¿No has leído nada de los cientos de libros y artículos escritos sobre eso? En México, de menos cada seis años se revive este tema y siempre es lo mismo. Nada más te digo esto: si crees que la modernización se va a dar sin gente preparada estás mal. Y si crees que la preparación de calidad se puede dar sin grupos de primera en la investigación, estás aún peor. Tú mismo tienes un doctorado y viviste el proceso. Tus grandes maestros, los que verdaderamente te enseñaron algo, los que te mostraron ideas y caminos, estaban ahí porque ahí existen grupos de excelencia en investigación.

– Puede que si , pero yo saqué mi doctorado en el extranjero. Ahí si pude ver como la Ciencia servía a la sociedad. Cómo de las universidades salían ideas y productos ligados a las prioridades nacionales. Mira a Estados Unidos, la URSS, Francia o Japón. ¿Pero aquí? La gente se está muriendo de hambre y enfermedades, las empresas necesitan tecnología y estos científicos se la pasan viviendo del presupuesto y estudiando la mugre en las uñas de King-Kong. ¿Para qué me sirve eso?

– Estás perdido. Estás confundiendo la producción del conocimiento con la utilización del conocimiento por parte de la sociedad para resolver sus problemas. La primera es responsabilidad del investigador científico, pero la segunda no. Es de la sociedad en su conjunto y, muy especialmente, del gobierno y del sector productivo.

– No te entiendo.

– Es que inventamos un monstruo.

La CIENCIA Y TECNOLOGIA. De tanto mencionarlas juntas acabamos creyendo que eran lo mismo. También los científicos se fueron con la finta y creyeron que, en lugar de Ciencia, podían hacer CIENCIA Y TECNOLOGIA. Pero la Ciencia y la Tecnología tienen lógicas y dinámicas muy diferentes. La Ciencia tiene la lógica de la producción del conocimiento y una dinámica de decenas de años. Preparar un doctorado en Ingeniería toma diez años. si lo preparas en cinco, te sale medio güey. Por eso, formar un grupo sólido de investigación toma muchos años. La lógica de la Tecnología es la lógica del mercado y la producción. Su dinámica es mucho-más corta, de años en lugar de decenios. La Ciencia vive en las universidades; la Tecnología en las empresas. Hay que engranar las lógicas y las dinámicas, pero no hay que confundirlas.

– Pero entonces, lo que necesitamos en México es Tecnología, y no Ciencia, para resolver nuestros problemas.

– íNo seas bruto! Siempre, con la prisa de resolver problemas con una declaración y una firma, los reduces a simplismos que no concuerdan con la realidad. Claro que necesitamos tecnología; pero la tecnología no son libros ni máquinas. La tecnología es básicamente gente preparada. Y para preparar bien a esta gente necesitas del conocimiento y de la Ciencia. Son problemas diferentes que tienes que enfocar separadamente, aunque estén relacionados.

– No estoy de acuerdo. Si lo que dices es cierto, con tanto científico, al cabo de tantos años deberíamos tener mucha más tecnología.

– íNi máis! (*) Vas a tener tecnología solamente cuando la apoyes y fomentes en sus propios términos, y no como si fuera ciencia. ¿No me citabas los ejemplos de otros países? Pues mira Ahí mismo la diferencia entre los mecanismos de generación de la Ciencia y de la Tecnología. Pero no vas a tener los recursos humanos para hacer tecnología si no tienes grupos de investigación científica en su base para prepararlos.

– Pues que se preparen en otros países.

– ¿Y dónde carajos (**) crees que se preparan los científicos mexicanos? No sólo eso. Mientras que aquí se discute si sirven o no, los monos estos publican en el extranjero y muchos se van a trabajar, vivir y producir allá. ¿Te has puesto a calcular el costo de perder a los mejores científicos? ¿El desperdicio de recursos que implica? Los preparas desde primaria y, cuando finalmente están listos para producir, reproducir su conocimiento y pagar con creces la inversión, ízas!, los corres. íQué listo! Y cuando empiezas a buscar gente para hacer tecnología y aplicaciones, y resolver los problemas concretos de productividad y modernización, pues resulta que no hay suficientes, ni maestros que los preparen.

– Mira, tus argumentos son muy bonitos y convincentes en teoría. Pero en la realidad, cuando voy a visitar los centros científicos, me encuentro con una bola de engreídos, que creen que el país les debe todo, que nadie los comprende, que tienen la solución para todo, que ni siquiera se dan cuenta qué tan bajos viven de los problemas reales y, para acabarla de amolar, una bola de flojos que no saben lo que es trabajar, ni preparan bien a la gente, ni han producido nunca nada que valga un centavo.

– Espérate, espérate. Ni santas, ni suripantas. Hay de todo. El medio científicos en México es muy variado. Hay centros de primera y otros de quinta. Dentro de cada uno de ellos, hay fregones de primera y también tarados de la cabeza. Tienen problemas laborales, de grillas, de mafias internas, de incompetencia, etcétera. Tiene que ser así; comparten los mismos problemas que todos nosotros. ¿A poco en el gobierno todos son genios, honestos y trabajadores? Y además. agárrate cualquier actividad, pegale hasta con la cubeta por más de diez años y luego ve y dile que se ve muy dañada. íPues si!

– Lo que me estás diciendo es que requieren de un mecanismo de evaluación para deshacerse de los que no funcionan y apoyar a los que si.

– Claro que requieren de un mecanismo de evaluación. Sólo que ícuidado! ¿Quién va a evaluar? Dudo mucho que un burócrata pueda evaluar o siquiera sugerir criterios para evaluar a un investigador en Ingeniería Genética, por burro que éste fuera. A menos que, como de costumbre, quieran usar como criterio la temperatura Diaria promedio de la silla. La UNAM ha estado discutiendo y trabajando continuamente sobre sus criterios y mecanismos de evaluación ya por muchos años. Es un área continua de conflictos y debates internos.

– Pues no la han hecho muy bien. O por lo menos no es claro para los que estamos fuera, que seguimos viendo un promedio muy bajo. Cada que producen una evaluación, todos salen siendo la mamá de Tarzán. Parecería que nada más conjugan el verbo evaluar yo te evalúo, tú me evalúas…

– Mira, claro que la comunidad científica tiene su ración (y más) de problemas, mafias y grillas. Pero también tiene estándares y prácticas de evaluación más estrictos que casi nadie. Claro que hay incompetentes y brutos que se cuelan. Pero si ves a aquellos que sobresalen en las evaluaciones, no son lo uno ni lo otro. Son gente cuyo trabajo se reconoce dentro y fuera del país; que sus alumnos y colaboradores respetan y que se han ganado este respeto a pulso, por su trabajo y no por decreto.

– Pero a mí, la evaluación que me interesa es una más objetiva, que mida su contribución a los problemas de prioridad nacional.

– Eso si va a estar más duro. (***) ¿Cuales prioridades nacionales? Estas no han cambiado mucho desde Hidalgo. Lo que cambia cada par de años (máximo seis) es la definición de su importancia relativa en relación a un entorno socioe-conómico político-culturalinternacionalcoyuntural(***) cambiante. -Que los alimentos… -Que siempre no… -Que la salud… -Que Siempre no… -Que el desarrollo industrial… -Que Siempre no… -Que la democratización… La Ciencia no puede seguir esa dinámica, ni le corresponde. Cuando ha tratado, le va como al cohetero. Quien puede seguir esta dinámica son los mecanismos a través de los cuales la sociedad explota el conocimiento para resolver sus problemas.

– No te entiendo. ¿Cuáles mecanismos?

– Ahí está el punto. Aquí no existen, a diferencia de los países que mencionabas antes. Al irnos con la finta de la CIENCIA Y TECNOLOGIA, confundimos conocimiento con soluciones. Le dimos callo a la Tecnología y ahora le queremos cobrar los platos rotos a la Ciencia.

– Ya deja de beber, porque te entiendo menos cada vez. Además, tú tienes que manejar y luego tu mujer cree que…

– Mira. Te lo explico despacio. Tú puedes saber muy bien Como y por qué funciona tu coche; la Termodinámica del motor, la Mecánica del diferencial, etcétera; de ahí a que construyas uno, o pongas una fábrica de automóviles, te falta mucho, pero mucho: financiamiento, estilo, ingeniería, mercado, ventas… Y al revés: si quieres poner una fábrica de autos, más te vale contar con alguien que sepa Como y por qué funcionan para que te entrene a tu gente, porque si no, nomás no puedes.

– Ya deja la botella. Pareces corcholata

– O piensa en Salud. Estar al día en Cómo funciona el cuerpo humano no te capacita para operar un hospital o instalar un sistema de salud pública. Pero, si quieres poner un sistema de salud, más te vale contar con gente que esté al día en el funcionamiento del cuerpo. Ahora, si no se te dio la gana, o no pudiste, o no se te ocurrió poner un sistema de salud o una fábrica de autos, no le eches la culpa al que sabe de motores o de medicina. El cumplió.

– Dame la botella. Pero ¿por qué diablos el gobierno tiene que estar pagando todo eso? Te digo que hay muchas necesidades y no hay para todo.

– ¿Qué te pasa? En todos los países del mundo es el gobierno el que paga la Investigación Científica. Incluso las universidades privadas más grandes del mundo dependen de subsidios gubernamentales para hacer investigación. Y los gobiernos no lo financian por dadivosos o porque les sobra el dinero. Lo hacen porque reconocen que, dentro de las muchas prioridades que deben atender, la Investigación Científica es una más, que debe verse como una inversión con un impacto fundamental en el futuro de la sociedad. Además, cuesta menos que, por ejemplo, muchas campañas publicitarias.

– Pero esto se vuelve un pozo sin fondo de recursos y tú sabes que no hay tanto. Cómo harías que esto rindiera? ¿Tú qué hadas si fueras el gobierno?

– Antes, devuélveme la botella, ya que invitaste del bueno y con mi salario. Ahora, lo primero que hay que hacer es tomar el problema con la seriedad que amerita y entender sus complejidades, sin reducirlo a simplismos. Esto, en si , ya serla innovador. Pensarla seriamente qué es lo que espero de la investigación científica. Luego, me reuniría con los científicos y…

– Espérate. Ahí si te agarré. Esto ya se hizo, y ¿adivina qué dijeron los científicos? Que querían más presupuesto. Te digo, parece ser lo único en que se ponen de acuerdo. Eso, y en que su trabajo e interés personal es lo más importante del universo.

– Tienes razón. Pero recuerda varias cosas. Primero, los científicos aquí y en China tienden a ser malos políticos; segundo, muchos de ellos están hasta el gorro del rito sexenal en que se les convoca, se ponen a trabajar como locos y luego pura…(*) Tercero, normalmente les piden cosas para las que no están preparados (CIENCIA Y TECNOLOGIA) y que deben estar listas para mañana por aquello de «las prioridades. Es como si te doliera mucho una muela y llamas a un proctólogo a que te cure, porque «es doctor. Como no te da respuesta (sí tienes suerte y es honesto), agarras un avión, te vas a Houston, ves al dentista y de regreso declaras a la proctología una disciplina inútil porque no cura muelas.

– Puede que sí, pero la comunidad científica también tendrá que hacer un esfuerzo mucho mayor, además de quejarse, si quiere que la sociedad los tome más en serio. Tienen que salir de su burbuja, y con un poco de humildad reconocer que no lo saben todo, que tienen mucho que aprender fuera de la burbuja Tienen que aprender el lenguaje de los demás y no esperar que todos hablen el suyo. Tienen también que proponer algo más que el aumento presupuestal.

– Pero los científicos no viven en una burbuja y muchos se mueren de ganas por proyectar lo que saben fuera de su medio. 

– ¿Sí? Pues te creo nomás porque eres cuate y estás a medios chiles. Porque mucha gente los ve en una burbuja y como si la proyección les valiera wilson. (**)

– Pero entiende. La cosa va para los dos lados. No se vale preguntar y luego no pelar la respuesta, que ha sido el proceso histórico, aunque he de reconocer que no sólo para los científicos. Hemos tratado a la Ciencia como adorno, y luego criticamos porque está de adorno. Ahora si que como diría Sor Juana: «Queredlos cual los hacéis, o hacedlos cual los queréis».

– íYa párale! Hasta la guitarra vas a agarrar. Mejor síguele donde te interrumpí, antes de que te pongas a cantar.

– ¿Dónde iba? La botella. A ver… sí. Pues me reuniría con los científicos, les diría qué se espera de ellos, ESCUCHARLA lo que me dicen y abriría un espacio serio de concertación, en lugar de la imposición tradicional. A partir de esta concertación obtendría metas y estrategias para dos cosas: primero, la manera de que, con los recursos que se tienen y en la realidad que nos rodea, la Ciencia en México se haga cada vez mejor y rinda cada vez más; segundo, la manera de engranar los conocimientos a la solución de mis problemas, es decir, aquellos mecanismos intermedios que no tenemos. Y cuidado con las diferencias entre la odontología y la proctología.(***)

– ¿Sabes qué? Ahora si creo que se te pasaron las cucharadas. Estás borracho. De lo que me estás hablando es de una solución concertada y razonada. De que funcionarios y científicos se sienten a Dialogar, olvidando uno su poder y el otro su prestigio. Sólo aquí, en El Platón. Mejor ya deja el pomo; ya alucinas. Además, ¿Como está esto de los mecanismos intermedios que no tenemos y todas esas fregaderas?

– íAja! Ahora quieres que hablemos de Tecnología, no de Ciencia. Como no. Nomás que te va a costar otra botella.

Llegando a este punto, me distraje. Me di cuenta de que podía renovar una prometedora amistad con una vieja amiga que acababa de entrar y, como dentro de las prioridades hay prioridades, dejé a estos tipos a que acabaran su discusión y su botella. si me los vuelvo a encontrar, pasaré las conclusiones. si no, perdón, y sáquelas el lector mismo.

(*) Dícese de la gente sin doctorado (N. del T).

(*) Del francés mére (N. del T.).

(**) Lugar geográfico (N. del T.).

(*) El investigador (N. del T.).

(**) Al menos casi siempre (N. del T.).

(***) Dícese del macho cabrío (N. del T.).

(****) íBravo por la palabra! (N. del T.)

(*****) Lo que sigue queda fuera por razones de confidencialidad (N.del T.)

(*) Del náhuatl «atole con el dedo» (N. del T.).

(**) Del inglés wilson (N. del T.).

(***) Suponemos que (salvo por el brandy) el señor se refería a las diferencias entre la Ciencia y la Tecnología (N. del T.).