Mañana fumaré

El asunto es simple y tiene que ver con la aritmética, el poder y la pasión. Resulta que los dueños de las líneas aéreas decidieron que hay menos fumadores de los que en realidad hay todavía en el mundo. Entonces dispusieron que sus aviones tengan un número definido de asientos para fumadores -aquí está el problema aritmético -. Fuera de estos asientos, en ningún otro lugar del avión se puede fumar aquí está el aspecto del poder-; pero hay fumadores dispuestos a todo, como en aquel vuelo 047 de Air France aquí aparece la pasión.

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Publicado en: 1991 Julio