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CUADERNO NEXOS

George Bush para rato

Nora Lustig. Economista. Desde Washington ha colaborado para nexos en números anteriores.

Con la guerra en el Golfo Pérsico, durante mes y medio la atención de los medios de comunicación de los Estados Unidos se volvió más monotemática de lo que usualmente es. Al igual que para el resto, las noticias del conflicto bélico ocuparon una parte importante de mi tiempo. Incluso desde el día en que Bush anunció el fin de las operaciones militares (anuncio que nos tomó a muchos por sorpresa). Al igual que otros he tenido mis withdrawal pains causados por la súbita desaparición del emocionante recuento televisivo de la guerra.

Aparte de lo que uno opine sobre la razón o no del uso de la fuerza militar, la guerra en el Golfo vista desde los Estados Unidos tiene ángulos muy bizarros. Excepto por el bombardeo del refugio en Bagdad, prácticamente no se vio ni una sola imagen del costo humano de la guerra. Las cifras de soldados (o civiles) iraquíes muertos no se conocen y tal vez nunca se conocerán. Pero estimaciones incluso conservadoras sitúan la cifra de soldados iraquíes muertos en alrededor de 100,000. Y en su discurso frente a la sesión conjunta de la Cámara de Diputados, Bush elogia -con voz emocionada- la generosidad del soldado americano que le dice a los prisioneros iraquíes que quieren besar sus manos, you are allright now. El uso de la alta tecnología en materia bélica reduce el componente sádico del combatiente, pero sin duda aumenta la inconciencia e insensibilidad del sufrimiento que se causa. Saddam Hussein sigue «vivito y coleando» y aumenta el número de muertos iraquíes aún más en sus desesperados intentos por retener el poder por encima de todo y de todos. El Emir de Kuwait prefiere no regresar a su liberada nación porque no hay ni electricidad, ni agua potable.

A poco más de una semana del cese al fuego, la guerra ya comienza a ser historia, y como ocurre generalmente en los Estados Unidos, a desaparecer del consciente colectivo. Pero no del subconsciente. La guerra ha tenido un impacto importante en varios sentidos. Estados Unidos ha tenido oportunidad de mostrar su excelencia en el campo militar y diplomático, ha podido superar el «complejo Vietnam» y ha introducido un ángulo positivo en la continua tensión racial entre blancos y negros; tanto entre los prominentes como entre los combatientes ha habido presencia de población negra y ha sido objeto de la reverencia y aplauso general.

El periodo reciente ha permitido vivir la cara «espartana» de los Estados Unidos en todo su esplendor. Pero con todo, hay que admitir que es una cara espartana relativamente gentil. A pesar del supuesto resurgimiento patriótico, he visto muy pocas, de hecho poquísimas banderas flameando en el frente de las casas, y las escuelas han tenido mucho cuidado de no fomentar la intolerancia frente a las diferentes opiniones. Cuando se anunció el cese al fuego, muchas escuelas celebraron la paz y no la victoria.

Por otra parte, para muchos veteranos del sixties movement se hizo patente lo absurdo de la posición adoptada frente a las tropas durante la guerra de Vietnam. Como si los soldados hubieran tenido la culpa de ir a la guerra, sobre todo entonces, cuando participar en el ejército no era ni siquiera una decisión voluntaria. Quemar la tarjeta de conscripción o irse a vivir a otro país no era una opción real para la mayor parte de los reclutados. Una colega lo resumió en las siguientes palabras: «durante la guerra de Vietnam, mi actitud frente a los soldados que participaron en el combate era de profundo desprecio; en cambio ahora las tropas que están en el Golfo inspiran más bien sentimientos de protección».

Por supuesto, la consecuencia inmediata más patente en la esfera interna es que los demócratas tendrán que «empacar sus maletas». Por ahora parece clarísimo que la Casa Blanca seguirá en manos republicanas -en particular, en manos de Bush- por otro periodo presidencial. Si bien no soy de los que creen que la situación doméstica fue motivación importante en la decisión de Bush de ir a la guerra, sí tengo la impresión de que el momento y forma de terminar el conflicto bélico fue elegido para maximizar el beneficio político dentro de Estados Unidos, al mismo tiempo que se satisficieron los objetivos de política exterior quitar a los iraquíes de Kuwait, diezmar el poderío militar de Saddam Hussein, y obligarlo a que se trague todas sus palabras.

EL COSTO DE LA GUERRA

Por primera vez desde su Revolución de Independencia, Estados Unidos ha aceptado contribuciones financieras de otros países para pagar por una guerra. Hasta ahora, Estados Unidos ha recibido ofrecimientos por más de 50 mil millones de dólares para cubrir costos militares a marzo de este año y se esperan contribuciones adicionales de prolongarse la guerra. El Departamento del Tesoro estima que Estados Unidos gastó en defensa unos 11 mil millones de dólares adicionales a los que hubiera ejercido en 1990 de no haberse enviado tropas norteamericanas al Golfo Pérsico.

Fuente: New York Times, 11 de febrero de 1991

Distribución de los aliados al esfuerzo bélico norteamericano (Miles de millones de dólares)

‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑                   Efectivo  Materiales

Tropas 1 País pagado a entregados Estados Unidos Otros

                   E.U.     a E.U.      1990    1991

‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑ 216 330 Total 5 322 1 257 9 707 41 780 14025 

         Alemania            272     66   1072    5500

65 000 Arabia Saudita 760 854(3) 3300 13500 3000     450  Argentina

  2 000  Bangladesh

  1 700  Canadá

Comunidad Económica Europea

Corea 504 11(4) 95 280 125  40 000  Egipto

         Emiratos Arabes

         Unidos              870    111   1000

 20 000  Francia

    700  Italia

Japón 870 206 1740 9000(5) 2100 11 500 Kuwait 2500 6 2500 13500 2500 5 000 Marruecos 2500 6 2500 13500 2500     480  Niger

 11 000  Pakistán

 40 000  Reino Unido

    500  Senegal

 15 000  Siria

     Contribuciones

     conjuntas

3 000 Países del Golfo 4000 Otros países 3 400 ‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑‑ 1 Incluye tropas cuya movilización al Golfo Pérsico fue anunciada hasta mediados de enero y principios de febrero. No considera tropas adicionales estacionadas en las fronteras de Irak por sus vecinos, o países que sólo han enviado fuerzas navales.

2 Tres cuartas panes de estos compromisos son con Egipto, Jordania y Turquía. No incluye el monto de crédito externo condonado.

3 En adición Arabia Saudita ha estado suministrando alimentos, agua y petróleo a las tropas norteamericanas por un costo estimado por los sauditas de 1200 millones de dólares al mes en 1990.

4 Contribuciones al 31 de diciembre de 1990.

5 Aún sujeto a la aprobación del parlamento japonés.

Fuentes: Departamento de Defensa; Oficina de Presupuesto del Congreso (contribuciones); Departamento de Estado, Departamento del Tesoro, Proyecto de Presupuesto de Defensa (contribuciones); base de datos Pericope (tropas).

Publicado por el New York Times, 11 de febrero de 1991.