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CUADERNO NEXOS

¿Para qué sirve el Congreso del Trabajo?

El hecho de que en la elección de Rafael de Jesús Lozano Contreras, el dirigente de la FSTSE, a la presidencia del Congreso del Trabajo, haya habido acusaciones sobre maniobras; que una parte de las organizaciones no hayan votado por él y otras más no hayan asistido a su toma de posesión, tiene que enmarcarse en la actual situación del sindicalismo. Esta se define por tres elementos distintos pero íntimamente relacionados.

1) El primero es estructural y consiste en que el proyecto de modernización económica que comenzó en el gobierno de De la Madrid, tiende a erosionar la relación tradicional entre sindicalismo y Estado; la restructuración económica exige un sindicalismo con menos prerrogativas políticas y económicas y con menos ingerencia en las condiciones internas de las empresas.

2) Otro hecho paralelo y también estructural, es el continuo desgaste del PRI. El que las elecciones en México sean cada vez más disputadas y vigiladas, hace más difícil que el sector obrero, que compite en las zonas urbanas donde la presencia de los partidos de oposición es mayor y donde es el grupo más desprestigiado del PRI, tiene como consecuencia que las cuotas de poder que eran otorgadas a los líderes obreros, no puedan seguir siendo garantizadas.

3) Por último, está una cuestión coyuntural: la actitud del sindicalismo hacia el pacto, hacia la política salarial del gobierno como eje de su política de lucha contra la inflación. Es en este terreno donde se expresan los disensiones entre los distintos grupos sindicales, pero también es el lugar donde el sindicalismo puede ejercer algún tipo de presión ante los embates en contra de su poder sindical y político.

La elección del último presidente del Congreso del Trabajo suscitó una pugna abierta entre los tres grupos que actualmente existen en su interior. Dos de ellos se distanciaron desde, por lo menos, la presidencia de De la Madrid. Es conocido que el gobierno pasado apoyó su política de austeridad en la CROC y que la CTM intentó demostrar que contaba con una fuerza y proyecto propios. * Es bien conocido que, desde su creación en 1952, la CROC fue creada para servir de contrapeso a la CTM.

Desde 1983, la CROC ha sido incondicional al gobierno en lo que se refiere a la aplicación de sus políticas de lucha contra de la inflación. La CTM, por su parte, tiene cada vez más razones para ejercer presiones por un aumento salarial. En el interior del PRI está cada vez más marginada; el último Congreso priísta prácticamente significó que la CTM tendría que compartir las candidaturas con cualquier otra organización obrera que pudiera comprobar que contaba con bases reales. La misma elección de delegados al Congreso significó una importante reducción de su fuerza política; lo mismo está sucediendo con las candidaturas locales y sucederá con las diputaciones para las elecciones federales de 1991.

Al nivel de las negociaciones contractuales, la CTM, como los demás sindicatos, está sujeta a los topes salariales que establece la política antiinflacionaria que ejerce la Secretaria del Trabajo. También se atiene, como la mayoría de las organizaciones sindicales, a que sus contratos colectivos sean flexibilizados, a que en las negociaciones contractuales se eliminen muchas de las cláusulas que le permiten al sindicato intervenir en los asuntos internos de la planta. Ambas circunstancias implican que en la medida en que la CTM, como los demás sindicatos oficialistas, no han basado su poder exclusivamente en el control sindical, sino en un intercambio de fidelidad obrera por logros económicos, esta central esté ante una creciente demanda para que ejerza presión sobre el gobierno con el objeto de que se relaje la política salarial. De esta manera, la coacción que los dirigentes cetemistas no pueden ejercer en contra de la disminución de su poder político al interior del PRI y ante la creciente erosión de su legitimidad, se traducen en una exigencia cada vez mayor por romper los topes salariales.

El tercer grupo en el Congreso del Trabajo es la Federación de Sindicatos de Empresas, Bienes y Servicios. Al crearse esta Federación en abril del año pasado, ocurrieron dos hechos importantes. El primero fue el rechazo frontal de la CTM. Esta central llegó a amenazar con promover la expulsión del Congreso del Trabajo de los seis sindicatos que conformaban la Fesebes: el Sindicato de Pilotos Aviadores, la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación, el Sindicato de Técnicos y Manuales de la Producción Cinematográfica y la Alianza de Tranviarios de México. La diferencia de la CROC, que funcionó como apoyo incondicional a la política de austeridad de De la Madrid, parecía que esta organización, que agrupaba a los sindicatos que formulaban la aprobación más abierta y articulada del proyecto modernizador, sería utilizada para lograr apuntalar un modelo económico con un grave déficit de legitimidad entre las clases populares, así como para servir de contrapeso al sindicalismo oficialista, l que se opone a cualquier modernización política y económica porque: daña sus intereses.

El hecho de que se estaba conformando una federación de sindicatos «salinistas» pareció confirmarse cuando la dirección del SNTE se acercó a la Fesebes; fue el único sindicato importante que, mediante la presencia de Elba Esther Gordillo, asistió a la ceremonia de creación de la federación. El acercarse a la Fesebes podría darle legitimidad a una dirigencia que la requería urgentemente en la medida en que su ascenso a la cabeza del sindicato parecía haber sido una decisión presidencial y porque enfrentaba una fuerte disidencia interna; aunque era evidente que el acercamiento del SNTE probablemente no podría llegar a una adhesión formal, ya que esta hubiera significado dejar de pertenecer a la federación de trabajadores estatales, lo cual era poco probable. De hecho, la propia Fesebes aún no ha obtenido su registro.

El contexto coyuntural en el que se dio la elección del presidente del Congreso del Trabajo fue la firma de la quinta etapa del Pacto. Como es bien conocido, la firma de esta etapa ha sido la más crítica, ya que a la aceptación de un 18% de aumento a los salarios mínimos, siguió una serie de aumentos de precios que obligaron a los propios firmantes de la parte obrera, a declarar que se había anulado el aumento y, por ende, el convenio. Exigieron que los precios regresaran a su nivel original o que se diera un aumento extraordinario de salarios. Había una real oportunidad para presionar por este objetivo, ya que se debía ratificar el aumento obtenido ante la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos. A pesar de las declaraciones de la CTM exigiendo un aumento extraordinario y a que esta central nunca aceptó la ratificación, ésta fue firmada los últimos días de diciembre por la CROC y la CROM, entre otras.

La circunstancia de la elección del nuevo presidente del Congreso del Trabajo puede deducirse casi mecánicamente del contexto que he establecido, así como de las estrategias y tácticas de cada uno los cinco actores siguientes.

1) El gobierno, en este caso representado por la Secretaría del Trabajo, tenía un gran interés porque, ante la problemática que se dio a raíz de la firma de la quinta etapa del pacto, el presidente del Congreso del Trabajo no surgiera de ninguno de los sindicatos o centrales que pugnaban por un aumento salarial de emergencia.

2) La CROC, la CROM o la FSTE, que han comprobado ser la pieza clave de la aplicación de la política de austeridad, eran las más indicadas para ocupar el cargo en disputa.

3) La CTM, cada vez más cuestionada por sus bases y, aún más importante, enfrentada a la reducción de su papel en el interior del PRI y a la inminente elección de los candidatos a las elecciones de 1991, estaba lista a tomar la necesidad de un relajamiento de la política salarial como pretexto para presionar al gobierno.

4) La actual dirigencia del SNTE. identificada con el gobierno de Salinas por su origen y con graves problemas de ilegitimidad interna, tiene que jugar dos cartas simultáneamente, la de la modernización, como parte de su alianza con el gobierno de Salinas, y una actitud más combativa que la diferencie de los líderes precedentes y que le permita desarmar a la disidencia interna. Es por eso que Elba Esther Gordillo aceptó que la Fesebes lanzara su candidatura a la presidencia del Congreso del Trabajo en las últimas dos elecciones; en la primera fue candidato abierta y oficialmente y en la segunda sólo extraoficialmente.

5) Por último está la Fesebes. Dos de los sindicatos que la constituyen, el sindicato de telefonistas y el de electricistas, tienen una alianza política abierta con el gobierno de Salinas. Pero ambos son sindicatos democráticos que son muy sensibles a las demandas de sus bases, cada vez más preocupadas porque tanto la alianza política de sus dirigentes con el gobierno, como el proyecto económico modernizador, comiencen a fructificar y a beneficiar a los trabajadores.

Todo esto explica la circunstancia de la elección del secretario general de la FSTSE a la cabeza del Congreso del Trabajo, lo que resta es comprender el que se haya arriesgado una imposición a ese nivel para elegir a un candidato que garantizara un bajo nivel de conflictividad, y el que no se haya dado una escisión y, en última instancia, un desmoronamiento del Congreso del Trabajo. De hecho, la decisión de la elección de Lozano Contreras se tomó en base a un riesgo bien calculado; es claro que no habrá, por el momento, un rompimiento definitivo en el seno del Congreso del Trabajo. Todas sus partes constitutivas saben que no pueden arriesgarse a debilitar al sindicalismo en un momento en el cual se perfila la reforma a la Ley Federal del Trabajo. Todas las corrientes sindicales en el Congreso del Trabajo saben que no pueden arriesgarse a repetir la situación de 1931 cuando, ante la atomización del sindicalismo, se estableció una Ley Federal del Trabajo que otorgaba un gran poder al Estado para intervenir en todos los asuntos sindicales. En la actualidad, la debilidad sindical podría significar una nueva Ley Federal que incline la balanza en forma radical hacia los intereses empresariales.

Ilán Bizberg. Investigador de El Colegio de México. Ha colaborado en nexos anteriores.

(*) Alberto Aziz, El estado mexicano y la CTM, Ediciones de la Casa Chata, 1989.