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[Para concluir este ensayo sobre “Algunos aspectos del sexo entre los nahuas”]. En el Códice Florentino, folio 99 r. y v. existe un pequeño poema que nos demuestra la perduración del impulso de la libido en las mujeres nahuas hasta la edad más avanzada, y expone con elocuencia poética las razones de esta perduración:

“En tiempos del señor Nezahuacóyotl
fueron apresadas dos ancianas
de cabello encanecido
blanco como la nieve,
yerto como la fibra seca del maguey.

       Fueron encerradas
porque se las aprehendió
cuando iban a cometer adulterio:
ya que sus respectivos maridos
que eran también muy viejos
iban a tener trato carnal
con unos estudiantillos, con unos jovencillos.

       El señor Nezahuacóyotl
les preguntó, les dijo:
‘Señoras nuestras,
¿qué es lo que se oye?
¿Qué es lo que me haréis saber?
¿Acaso todavía
Deseáis las cosas de la carne?
¿No estáis ya satisfechas,
estando ya como estáis?
¿Cómo vivíais
cuando erais aún jóvenes?
Decídmelo, declarádmelo,
que para eso estáis aquí.’

       Le respondieron:
‘Señor, rey, señor nuestro,
recibe, escucha:
Vosotros los hombres ya viejos,
vosotros sentís desgana de la carne,
porque os abandonó ya la potencia,
os gastasteis todo de prisa
y ya no os queda nada.
Pero nosotras las mujeres
no nos cansamos de esto
porque hay en nosotras
como una cueva, un barranco.
Sólo espera
lo que habréis de echarle
porque su oficio es recibir’”.
¿Y quién se atravería ahora a negarles razón a estas nuestras dulces y ardientes abuelitas?

Fuente: Salvador Novo, Las locas, el sexo y los burdeles. Editorial Diana, México, 1979.

 

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