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Un exit poll o «encuesta a la salida de la casilla» se realiza simultáneamente el día en que se llevan a cabo las votaciones para elegir a cierta autoridad gubernamental. El objetivo de estas encuestas es dar a conocer las preferencias electorales de los votantes el mismo día de la votación.

Los resultados obtenidos de estas encuestas no son de ninguna manera los oficiales pero, si la encuesta se realiza correctamente, da una idea muy cercana de las preferencias expresadas ese día en las urnas.

En México, la experiencia de las encuestas a la salida de la casilla es ciertamente escasa. Por encargo de la estación de radio XEB, Opinión Profesional llevó a cabo el día 11 de noviembre de 1990 una encuesta a la salida de la casilla en seis municipios del Estado de México. Por su parte, el Grupo Rivas, la empresa radiofónica más importante del sureste mexicano, contrató la realización de una encuesta similar en el municipio de Mérida el 25 de noviembre del año pasado. Tanto la XEB como el Grupo Rivas han dado su consentimiento para publicar en nexos los datos obtenidos en estas encuestas.

A la salida de las casillas

· No llegó el que estaba abstente: en las elecciones del Estado de México, sólo votó uno de cada tres votantes registrados.

· En Nezahualcóyotl, los resultados oficiales le dieron un 50.2% al PRI; la encuesta a la salida de la casilla le dio un 54.9%.

· En Mérida asistió a votar un 44% de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral.

· Los resultados oficiales le atribuyeron un 48.8% al PAN en Mérida; la encuesta a la salida de la casilla dio un 48.5%.

Para levantar la encuesta a la salida de la casilla Opinión Profesional ubicó a dos encuestadores en un número determinado de casillas, previamente seleccionadas, desde su apertura hasta su cierre. El cuestionario anónimo se componía de dos partes: la primera, destinada a recabar variables socioeconómicas del votante y la segunda para ser llenada directamente por el votante mismo, a quien se pidió que contestara por quién voto y por qué voto por ese candidato. Con ello se intentó, por un lado, determinar el perfil socioeconómico de la población que acude a las casillas a emitir su voto y, por otro, respetar la confidencialidad del voto e infundir confianza al entrevistado para que declarara con veracidad el partido al que había otorgado su voto. Para garantizar todavía más la confidencialidad se solicitó al votante que él mismo depositara su cuestionario dentro de una caja sellada para que nadie, ni el entrevistador mismo, conociera el sentido personal del voto de cada entrevistado.

Para asegurarse que la muestra de votantes entrevistados fuera lo más aleatoria posible y evitar la selectividad personal por parte del encuestador, éste entrevistó al primer votante que saliera de la casilla y, a partir de eso, encuestó a la primera persona que saliera de la casilla inmediatamente después de que terminó con la entrevista anterior.

Como parte de la estructura operativa del levantamiento se contó con supervisores y coordinadores. Los primeros tuvieron como función principal efectuar rondas de apoyo a los encuestadores a su cargo y recolectar las cajas selladas con los cuestionarios depositados por los votantes.

demás, los encuestadores efectuaron el conteo de las preferencias electorales y transmitieron esta información a los coordinadores, responsables de hacerla llegar al centro de análisis de Opinión Profesional. Este centro procesó y analizó los datos para elaborar un reporte final.

Las casillas se seleccionaron aleatoriamente mediante un diseño de dos etapas. La determinación específica de cuáles casillas incluir en la muestra fue consecuencia de una selección sistemática con inicio aleatorio, diferente en cada municipio y proporcional al tamaño del padrón de cada casilla. Con esto se buscó que quedaran incluidas casillas de todo tamaño. Con el fin de evaluar la confiabilidad de los resultados, se realizaron varios simulacros de selección del número de casillas que indicaba el tamaño de muestra en cada municipio, para comprobar en qué medida las distribuciones de votos de cada uno eran reproducibles. Prácticamente en todos los casos los resultados estuvieron dentro del rango previsto de error absoluto de cuatro puntos, con excepción de Tlalnepantla, municipio que en dos de los simulacros arrojó una diferencia de seis puntos, razón por la cual se incrementó en ese municipio el número de casillas muestra. Con esta muestra de casillas y la muestra aleatoria de los votantes en cada una de las casillas seleccionadas se aseguró que la muestra de entrevistados fuera aleatoria, lo que permitió estimar las proporciones estadísticas de votos por partido en cada municipio, resultados que fueron representativos de cada comunidad.

En el Estado de México, el diseño de la muestra incluyó a 103 casillas en los seis municipios. Por su parte, en el municipio de Mérida se seleccionaron 31 casillas, 21 urbanas y 10 rurales. Al cierre de las votaciones en el Estado de México se captaron 7,409 cuestionarios y 2,462 en Mérida. El siguiente cuadro presenta desglosados estos datos.

Muestra de casillas y cuestionarios captados

Estado de México y Mérida

(1)

(2)

# DE

TOTAL DE

%

# DE

CASILLAS

CASILLAS

ENTRE

CUESTS.

MUNICIPIO

MUESTRA

MUNICIPALES 

(1) Y (2)

CAPTADOS

  Atizapán de Z

12

82

15

716

Chalco

11

43

26

814

Ecatepec

12

392

3

1,624

Naucalpan de J.

22

357

6

1,189

Nezahualcoyotl

11

605

2

1,091

Tlanepantla

35

331

11

2,336

Mérida

31

190

17

2,462

Los resultados municipales obtenidos a la salida de la casilla y comparados con los oficiales se presentan a continuación en las siguientes gráficas.

Atizapán de Zaragoza

Chalco

Ecatepec

Naucalpan de Juárez

Nezahualcóyotl

Tlalnepantla

Nótese que en las encuestas del Estado de México no teníamos una medida para los tovos anulados, que sí se introdujo en Mérida.

Mérida

Como se puede observar, los resultados de las encuestas a la salida de la casilla cumplieron satisfactoriamente con el objetivo de proporcionar las preferencias electorales que los votantes habían manifestado en las urnas. Sólo en el municipio de Atizapán de Zaragoza existe una diferencia importante entre los resultados de la encuesta y los oficiales. Opinión Profesional actualmente revisa y evalúa hipótesis diversas con el objeto de encontrar las causas de esta discrepancia.

En el caso de Mérida, los porcentajes de las preferencias electorales del PAN y del PRI fueron tan cercanos que los márgenes de error estadístico de la encuesta podían dar la victoria a cualquiera de los dos contendientes. Acabó siendo para el Partido Acción Nacional, tal como lo indicaba la encuesta.

En promedio, solamente uno de cada tres votantes registrados acudió a las urnas en Atizapán de Zaragoza, Chalco, Ecatepec, Naucalpan de Juárez, Nezahualcóyotl y Tlalnepantla. En Mérida lo hizo el 44% de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral.