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En nuestro número 156, diciembre de 1990, publicamos un artículo de David Werner, «El árbol de la droga». En este mes de enero de 1991, María Teresa Jardí, miembro de la Comisión de Derechos Humanos, recibió una carta fechada el día 9 de enero. La carta la envía el mismo David Werner, y hace referencia al asesinato de Liberato Ribota Melero, uno de los declarantes de ese artículo. A continuación reproducimos la carta que María Teresa Jardí hizo llegar a nuestras manos.

Ma. Teresa Jardí Alonso.

COMISION NACIONAL DE

DERECHOS HUMANOS.

México, D.F.

Por medio de la presente la saludamos y nos dirigimos a usted para darle a conocer los pormenores de una horrible violación de los derechos humanos, teniendo lugar ésta el día 1 de enero de 1991, cuando un grupo de judiciales estatales sacaron de su casa, torturaron y mataron al Sr. LIBERATO RIBOTA MELERO.

A las 21:45 hrs. del día 1 de enero, dos automóviles que venían en dirección de Coyotitán (y la carretera principal), llegaron a la casa del Señor LIBERATO RIBOTA, que se encuentra situada al borde del camino. Según el hijo del Sr. LIBERATO, uno de los dos automóviles era una patrulla, la cual pasó de largo por la casa y se estacionó cerca de ella; el otro, que era un Marquis amarillo, se estacionó frente a la casa, de él descendieron cuatro hombres armados, mismos que se introdujeron en la casa, en la cual se encontraban la esposa, los hijos, unos nietos y un hermano del fallecido. Al oírlos entrar, el hermano del Sr. LIBERATO se escondió bajo la cama y al entrar los sujetos a la casa, les dijeron a quienes quedaban en ella que no corrieran, que «eran la Federal». Se dirigieron al Sr. LIBERATO y le preguntaron su nombre, al responder éste, lo condujeron hasta el carro a punta de empujones y golpes y se lo llevaron en el Marquis amarillo, mismo que al ponerse en marcha, era escoltado por la patrulla.

Al día siguiente, dos hijos de LIBERATO fueron a la ciudad de Mazatlán para indagar si su padre se encontraba preso. Los judiciales revisaron los registros e informaron que no lo tenían allí; por su parte, la esposa de LIBERATO y un hijo menor de éste fueron a la ciudad de Culiacán ese mismo día (2 de enero), primero estuvieron con los judiciales federales, quienes le informaron que ellos no tenían presos siquiera, entonces, se dirigieron con los judiciales estatales y al entrar, entre el personal, la esposa de LIBERATO identificó a tres de los sujetos que habían sacado a su esposo de su domicilio la noche anterior. Al darse cuenta de esto, los sujetos empezaron a hacerse señas entre sí y entonces la señora se dirigió a ellos para preguntar lo siguiente: «¿qué no fueron ustedes quienes detuvieron a mi esposo anoche?», ellos lo NEGARON, pese a ello, la señora afirma que fueron ellos quienes se llevaron a LIBERATO. Al no haberlo encontrado preso allí tampoco, la familia se reunió en la misma ciudad de Culiacán, en casa de la hermana de la esposa de LIBERATO, en donde recibieron la llamada telefónica de un amigo del Lodazal, quien en esos momentos se encontraba en Coyotitán para darles la noticia de que el cuerpo de LIBERATO había sido encontrado en un basurero al borde del camino, cerca de un pequeño poblado llamado El Limoncito, a una distancia aproximada de 8 km. de Coyotitán. Ante esta situación, la familia se trasladó de inmediato al Lodazal, adonde la policía municipal llevó el cuerpo.

Según el reporte elaborado por el C. Juez de Coyotitán y la policía municipal de San Ignacio, la tarde del día 2 de enero unas personas que se dirigían rumbo a Coyotitán se detuvieron un momento en el basurero para hacer sus necesidades y al bajar del carro descubrieron la dramática escena del cuerpo de LIBERATO, de inmediato dieron aviso al Juez de Coyotitán, quien a su vez dio parte a la policía municipal de San Ignacio, así ambos se dirigieron al lugar de los hechos para recoger el cuerpo y levantar el acta correspondiente, para posteriormente entregar el cuerpo a la familia.

El cuerpo del difunto mostraba señas de tortura horrible, tenía múltiples cortadas en brazos y estómago, cortaron también sus partes genitales, presentó balazos por todo el cuerpo. La policía recogió 25 casquillos de R 15 de alta velocidad y la familia encontró después dos más haciendo un total de 27 tiros; al cuerpo casi no le quedaba cabeza. El día 8, la familia y yo estuvimos de nueva cuenta en el lugar en donde apareció el cuerpo, en busca de más evidencias y encontramos inclusive pedazos de cráneo, muelas, la placa dental despedazada, sesos y trozos de cuero cabelludo y pelo; todo esto en un área aproximada de cuatro metros cuadrados.

La situación de la familia es desesperante ya que ésta teme que los malhechores repitan su acción y por tal motivo actualmente se encuentran durmiendo en la sierra, fuera de su casa; parte de este temor tiene fundamento en el comentario que hizo un señor que vive al igual que la familia de LIBERATO en el Lodazal, quién según él, el día 1 de enero, en San Ignacio, al encontrarse en una cantina, unos desconocidos le dijeron que eran judiciales y que venían de la ciudad de Guadalajara, según ellos, para detener a tres personas. Así que como los dos hijos del Sr. LIBERATO no se encontraban dentro de la casa cuando aprehendieron a éste, la familia teme que puedan volver por ellos. Como es de comprenderse, la familia está considerando la posibilidad de cambiar su residencia a otro lugar del país, por su propia seguridad.

Existen dos posibles causas de las cuales se sospecha que hayan originado tan infame acción; la primera de ellas es un viejo pleito familiar, mismo que originó que la familia RIBOTA tuviese que cambiar su residencia del estado de Durango al estado de Sinaloa hace 7 años; a raíz de este pleito entre familias había habido muertes en ambas familias, pero ninguna de ellas con tortura. Asimismo, el último incidente fue hace tres años; de cualquier manera, no se descarta esta posibilidad como la causa de la muerte del señor LIBERATO ya que una parte de la otra familia con la cual se tiene el pleito, radica en la ciudad de Culiacán y se teme que haya tenido conexión con los judiciales de esa ciudad.

La otra posible causa tiene implicaciones político sociales más profundas, ya que la familia de LIBERATO, como otras familias en el Lodazal, durante los dos últimos años han sido varias veces víctimas de los abusos cometidos por los soldados del cuartel de San Ignacio. Tal fue el caso en 1989, cuando LIBERATO y otras personas fueron golpeados en repetidas ocasiones por estos soldados. El 28 de agosto del mismo año de 1989 se le acusó a LIBERATO de tener sembradíos de mariguana y según apareció, al día siguiente de que lo detuvieron, en la declaración en el periódico en el que los soldados afirmaban haberlo detenido en el sembradío, cuando verdaderamente lo habían sacado de su casa en la madrugada al igual que a otras personas del mismo lugar. Para tratar de sacar a LIBERATO de la cárcel, la familia, con ayuda de otras personas interesadas, se movilizó y hablaron con Amnistía Internacional, reporteros, periodistas de México y Estados Unidos, con la Comisión de los Derechos Humanos en Culiacán. Se habló también con el General del Ejército en Culiacán, con el Juez del Ministerio Público de la ciudad de Mazatlán y con otras autoridades. Después de recibir una queja más (sobre las muchas que ya existían) en contra del teniente responsable del encarcelamiento de LIBERATO, las autoridades tomaron cartas en el asunto y detuvieron y encarcelaron al teniente, lo cual sirvió para lograr la libertad de LIBERATO. Toda la historia de esta serie de abusos fue presentada en una circular en inglés en California, E.U.; en el mismo se mencionaron datos de suma importancia: los nombres de las familias que habían sido víctimas de los abusos, entre ellas la familia RIBOTA; se identificaba al batallón de los soldados así como a su teniente responsable. Se había dado el hombre también de un juez corrupto involucrado en el asunto. Lo delicado del asunto radica en que esta circular llegó a manos de los editores de la revista nexos, quienes lo publicaron en la edición del mes de diciembre de 1990, dejando en el artículo el nombre y domicilio de la familia RIBOTA, así como la violación de los Derechos Humanos de LIBERATO y su encarcelamiento.

Ya que en México no es muy común ver esta clase de declaraciones tan detalladas, publicadas en un medio masivo de tanta magnitud como lo es la revista nexos, sospechamos que ésa puede ser la causa de la tontura y muerte de LIBERATO, ya que tan horrible tortura puede ser, en este caso, un mensaje para indicar al pueblo que debe permanecer callado.

Para finalizar, quisiéramos mencionar que la policía y los judiciales estatales del municipio de San Ignacio han colaborado bastante con la familia RIBOTA, tanto dándoles cierta protección (dando vueltas esporádicas a la casa) como ayudándolos a encontrar a los responsables de la muerte de LIBERATO. Así es que después de que la esposa de LIBERATO hubo identificado a los hombres que se llevaron a su esposo, en la ciudad de Culiacán, los judiciales estatales de San Ignacio la acompañaron el día 8 a la ciudad de Mazatlán con la finalidad de que declarara e hiciera los retratos hablados correspondientes; los judiciales de San Ignacio, al ver los resultados de los retratos hablados reconocieron a dos de ellos como judiciales estatales que laboran en Culiacán y mencionaron también que estos hombres son sospechosos de ser los responsables de otras cinco muertes ocurridas después de la de LIBERATO.

El día 9, los judiciales de San Ignacio acompañaron a la señora esposa de LIBERATO a la ciudad de Culiacán para llevar a cabo una especie de careo con los sospechosos; debido a que este documento fue elaborado el mismo día 9, aún no conocemos los resultados de ese enfrentamiento; pero se teme que por ello la seguridad de la familia y en especial de la señora se encuentre en serio peligro.

Estamos conscientes de que cualquiera que sea la causa verdadera de tan infame asesinato, el peligro de una venganza por parte de los malhechores sigue y seguirá latente, así que rogamos se nos facilite ayuda y protección desde los más altos niveles para la FAMILIA Y PERSONAS INVOLUCRADAS en el asunto.

Agradeciendo de antemano la atención brindada a la presente y esperando contar con su positiva respuesta, apoyo y comprensión, nos despedimos de Usted, quedando muy

ATENTAMENTE

David Werner.

P.D. Se pueden comunicar con nosotros mediante telegrama dirigido a: David Werner, Domicilio Conocido, Ajoya, San Ignacio, Sinaloa. O bien a los teléfonos (678) 5-25-69 con Dolores, y sólo en caso de no localizarla llamar al 4-56-38 con Antonio, en la ciudad de Mazatlán.

Lo siento, mi amor

En un número de aniversario de National Lampoon, The Best of 1970-1990 (diciembre de 1990), se incluye una lista de «Cincuenta y más cosas que decir», en lugar de decir «No sé qué pasó» o «Discúlpame, nunca me había pasado», cuando en el momento crucial simple y sencillamente no se puede adquirir, por decirlo así, una erección. Entresacamos algunas de ellas, a veces ligeramente adaptadas, con la numeración que tienen en el original:

16) «Me niego a hacer algo que podría considerarse

sexista».

18) «No me hagas caso. Sólo lo hago por llamar la

atención».

19) «Pinche Bush. Y el otro pendejo de Hussein».

21) «¿Qué es esto? ¿Un augurio?».

22) «íPrimero el Hindenburg -y AHORA ESTO!

25) «Bueno, es la intención lo que cuenta».

43) «¿Quién hacía más por el dúo, Viruta o Capulina?».

48) «¿Nunca te he mostrado cómo puedo mover el pulgar hacia atrás?».

52) «Soy un androide. Favor de poner nuevas baterías».

58) «Rosebud».

59) «Todo comenzó con aquel experimento…»

64) «No sé qué pasó. Nunca me había pasado».

66) «Discúlpame».