Quién no ha visto esas litografías del siglo XIX que ilustran en "tipos sociales" a los diferentes oficios de la época: el aguador, el tlachiclero, el castrador, quién no ha sentido cierta irrefrenable nostalgia urbana al ver, como litografías vivas, a los "tipos sociales" en extinción del siglo XX: el camotero, el cilindrero, el pajarero, el althusseriano. Si vinieran el nuevo Branz Mayer o la nueva Fanny Calderón de la Barca no tendrían, al parecer, su nota de color. Falta de confianza o avecindamiento, como se comprobaría en cuanto vieran a los nuevos tipos mexicanos.
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