Soberano es el que está por encima, en la cúspide de un cuerpo político; es el que no reconoce y menos acepta autoridad alguna superior a sí. Superiorem non recognoscens, como dirían los medievales, es la definición misma de soberano. Se trata, como puede imaginarse, del príncipe, moderno o antiguo, cuya voluntad, capricho o arbitrio no sólo tiene fuerza de ley, sino es la norma misma, puesto que no se somete a la jurisdicción, imperio o veredicto de tribunal alguno. Es el que no puede ser acusado, porque no puede ser enjuiciado. Su ley es la ley total, definitiva y completa cada vez que legisla o incluso cuando interpreta la ley. De algún modo, es supramoral, pues finalmente es el que decide del bien y del mal, al mismo tiempo que él es el bien.
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