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Los niños latinoamericanos son los que más días de clases presenciales han perdido desde que comenzó la pandemia. Con datos de la Unesco hasta el 30 de abril de 2021, los estudiantes en América Latina (AL) han perdido 217 días de clases presenciales, más de un ciclo escolar completo y 92 días más de lo que perdió el estudiante promedio en otras regiones del mundo. Como punto de comparación, en el Medio Oriente y África del Norte se han perdido 167 días; en África subsahariana, 116; en Asia, 107; en Europa, 93; y en Estados Unidos y Canadá, 46. En este ensayo trato de explicar, hasta donde me lo permiten los datos, lo que está detrás del largo cierre de escuelas en la región. Aunque hay algunos factores que nos ayudan a entenderlo, éstos no son suficientes para dar cuenta de la falta de prioridad que se les ha dado a las escuelas en el proceso de reapertura. Podría haber elementos subyacentes, difíciles de medir, como la falta de convicción de que la educación es un mecanismo de movilidad social, que pudieran explicar el injustificado cierre de escuelas durante tanto tiempo en AL.

Ilustración: Víctor Solís

A más de un año del comienzo de la pandemia, tenemos suficiente información para afirmar que, si se siguen protocolos sencillos, los riesgos sanitarios asociados a la reapertura de escuelas son relativamente bajos. Hoy también tenemos evidencia que comprueba lo que era obvio desde el comienzo de la pandemia: cerrar las escuelas disminuye los aprendizajes de los estudiantes. Al no tener un dispositivo con acceso a internet y padres con escolaridad suficiente, la pérdida de aprendizajes —con respecto al escenario en donde las escuelas permanecen abiertas— es mucho mayor entre los estudiantes en situación de pobreza. Las niñas y los niños en condición de pobreza no sólo han pasado más de un año sin adquirir aprendizajes curriculares, sin escuelas, muchos perdieron la ingesta calórica más importante del día a través de la comida escolar y para algunas y algunos el cierre de escuelas significó la falta de un espacio seguro, libre de la violencia, la negligencia y el maltrato que viven en su hogar.1 Esta información debería ser suficiente para que la autoridad educativa y la sociedad en su conjunto hicieran todo lo que estuviera a su alcance para reabrir las escuelas y, de no haber condiciones para hacerlo, se aseguraran de que las escuelas fueran las primeras en reabrir cuando el contexto lo permitiera.

A pesar de los altísimos costos económicos y sociales, de lo injusto que es empeñar el futuro de los niños más pobres al excluirlos del aprendizaje, las escuelas siguen cerradas en muchos países de AL. Todavía más difícil de entender es que, como sucede en México, otros sectores de mucho menor importancia para el bienestar futuro como restaurantes, bares, gimnasios y hasta estadios de futbol hayan abierto antes que los sistemas educativos. Estos sectores abrieron sin necesidad de demostrar que los riesgos sanitarios de su reapertura eran menores a los beneficios sociales, algo que sí es demostrable en el caso de las escuelas. Si debemos abrir o no las escuelas dejó de ser relevante, la verdadera interrogante es: ¿por qué no hemos abierto? ¿Qué características o condiciones nos ayudan a entender la decisión de mantener cerradas las escuelas en AL por un periodo mucho mayor al del resto del mundo?

 

El cierre de escuelas más prolongado en AL pudiera explicarse por un mayor impacto de la pandemia en la región, o bien porque los sistemas de salud tenían condiciones precarias para enfrentar el virus. Si éste fuera el caso, la intensidad de la pandemia —medida por el número de muertos por covid-19 por cada 100 000 habitantes— y el nivel de ingreso per cápita —el cual está altamente asociado a la capacidad de los sistemas de salud— deberían estar correlacionados con el número de días que las escuelas han permanecido cerradas. Utilizando información a nivel internacional, incluyendo casi todos los países del mundo, la figura 1 muestra que la pérdida de días de clases en cada país está correlacionada de manera positiva con la intensidad de la pandemia (medida por el desafortunado número de muertes por covid-19) y de forma negativa con los recursos para hacerle frente —medidos por el producto interno bruto (PIB) per cápita—. Quizá lo más relevante es que, con excepción de Chile, Perú y Uruguay, el número de días con escuelas cerradas en AL es mayor a lo que esperaríamos dado el número de muertes por covid-19 y el nivel de PIB per cápita y en la región.2

Cierre de escuelas, muertes por covid-19 y PIB per cápita

Otras dos variables pudieran ayudarnos a explicar el cierre de escuelas en AL. Si los sistemas educativos en la región no garantizan aprendizajes básicos a un porcentaje significativo de la población estudiantil, el cierre de escuelas podría ser visto como un costo menor para tratar de mitigar la propagación del virus. Por otro lado, la participación laboral de la mujer debería jugar un papel importante en el cierre o reapertura de las escuelas. En AL, el cuidado de los hijos mientras las escuelas han estado cerradas ha sido injustamente mayor para las madres trabajadoras, quienes han reducido su participación laboral.3 Por esta razón, en países con más participación laboral de la mujer se esperaría una mayor presión social por reabrir las escuelas.

¿Se pueden explicar los 92 días adicionales que han permanecido cerradas las escuelas en AL por diferencias, entre nuestra región y el resto del mundo, en muertes por covid-19 (por cada 100 000 habitantes), PIB per cápita, aprendizajes medidos por pruebas estandarizadas internacionales como PISA y participación laboral de la mujer? Para responder a esta pregunta, incluimos estas cuatro variables en un solo modelo estadístico en donde la variable a explicar son días con escuelas cerradas.4 Los resultados muestran que los cuatro factores (aprendizajes, muertes por covid-19, participación de la mujer y PIB per cápita) explican 15 de los 92 días adicionales que las escuelas han permanecido cerradas en AL. Otra forma de interpretar estos resultados es que las escuelas han permanecido cerradas 77 días en exceso o por encima de lo que se esperaría considerando los factores ya mencionados. Claramente que estos resultados son sólo asociaciones que no implican una relación causal y podría haber otras variables relevantes que no estoy tomando en cuenta, pero lo que muestran los datos es que los días de clases presenciales que se han perdido en México y el resto de AL están muy por encima de lo que ha sucedido en otras regiones del mundo, aun tomando en cuenta diferencias en factores relevantes en la decisión de abrir o mantener las escuelas cerradas.

 

El cierre de escuelas en exceso en AL tiene implicaciones que podrían ir más allá de sus terribles impactos económicos y sociales, pudiera ser una manifestación de un problema estructural que no se irá con la pandemia. Si entre las familias en AL la educación no se percibe como la vía para alcanzar un mayor bienestar futuro, poco harán para exigir rendición de cuentas a la autoridad educativa y demandar los cambios necesarios para garantizar aprendizajes para todos.

Una baja valoración de la educación entre las familias en AL, sobre todo aquéllas en pobreza, no es del todo sorprendente cuando la mayoría de ellas recibe una educación de baja calidad que no garantiza aprendizajes y, por lo tanto, no produce movilidad social. La falta de movilidad social puede hacer que la percepción del costo de mantener las escuelas cerradas y la pérdida de aprendizajes asociada a ésta sea menor que los riesgos sanitarios. Sin un sistema educativo que promueva la movilidad social no hay exigencia ciudadana para priorizar a las escuelas en el proceso de reapertura, no hay una demanda por llevar a cabo un plan de recuperación de los aprendizajes. Pero tampoco hay el apoyo social necesario para emprender reformas educativas complejas que atenten contra intereses de grupos de poder. Visto desde esta perspectiva, no resulta sorprendente que el cierre de escuelas más prolongado se haya dado en la región más desigual del mundo.

El proceso de reapertura durante la pandemia ha revelado nuestras verdaderas preferencias y la educación parece no ocupar los primeros lugares.5 Cambiar nuestras prioridades no será sencillo porque están insertas en un juego perverso de endogeneidad: para hacer de la educación una verdadera prioridad ésta debe mejorar su calidad; pero para mejorar su calidad, la educación tiene que ser una prioridad para la sociedad. Este ciclo se rompe con una autoridad educativa comprometida con los aprendizajes, priorizando a los más pobres. En México está claro que la construcción de un sistema educativo que genere aprendizajes no está dentro de las prioridades del gobierno federal, pero hay otras 32 oportunidades para que la autoridad educativa actúe con responsabilidad y haga del sistema educativo un motor de la movilidad social.

 

Rafael de Hoyos
Profesor de Economía de la Educación en el ITAM y socio fundador de Xaber


1 Para un resumen de la evidencia internacional sobre los riesgos sanitarios asociados al regreso a clases y los costos de mantener las escuelas cerradas ver: De Hoyos, R., y Saavedra, J. “Es hora de volver a aprender”, Banco Mundial, 24 de marzo de 2021.

2 Excluimos a Nicaragua del análisis por tratarse de un caso atípico en donde el gobierno nacional tomó la decisión de no cerrar escuelas.

3 Bergallo, P.; Mangini, M.; Magnelli, M., y Bercovich, S. “The impacts of COVID-19 on women’s economic autonomy in Latin America and the Caribbean”, UNDP LAC C19 PDS, núm. 25, 2021.

4 Se estimó una regresión lineal en donde la variable dependiente es el número de días con escuelas cerradas y las variables independientes incluyen cuatro factores (participación laboral de la mujer, aprendizajes, muertes por covid-19 y PIB per cápita) más una variable-indicador (dummy) para los países de AL, la cual captura el cierre de escuelas en exceso.

5 Con el movimiento Padres Organizados, la ciudad de Buenos Aires es una excepción en la región.

 

14 comentarios en “¿Por qué no abrimos las escuelas?

  1. Se complejiza cuando la respuesta es muy simple: los niños son agentes de riesgo mientras no haya vacunas específicas para ellos. Por tanto, los padres de familia preferimos no exponerlos ante el costo que implica atenderlos sobre todo por el desempleo o la falta de recursos económicos de las familias. También es necesario recordar que los niños son agentes potenciales de contagio. Favor de investigar estás variables, pues tienen mayor consistencia con los reportes de las juntas escolares que de han llevado a cabo en días recientes.

    • Te apoyo al mil % amiga. En muchos lugares vemos a los niños en tianguis, centros comerciales, mercados y en las calles jugando sin protección alguna, pase el día de ayer por el mitin de un delincuente en cierre de campaña Juan zeempeda en neza y no inventes es brutal y exagerado el grado de inmadurez y visión con responsabilidad tanto de los que andan en campaña, como sus acarreados borregos exponiéndose a un contagio masivo y exponiendo al grupo que si se cuida, en los tianguis vemos correr ríos de cerveza, nos roban en los kilos y ofertan productos robados sin control alguno, no existe la sana distancia, los bici o moto chavas tomando sus chelas, tenemos que soportar si música denigrante hasta altas horas de la madrugada pero dice el rata de Zepeda que neza tiene la mejor policía del mundo, hazme el favor (yo creo fumo marihuana cuando dijo esto), quieren que nosotros paguemos gel, jabón, cloro, sanitizante y otras cosas más a parte de que se lleve agua a las escuelas, mi pregunta es ¿Y las autoridades? Además con las partículas de microbios que están suspendidas en el aire es como se contagia uno (aerosoles), además los directores y supervisores que nunca trabajan no vigilarán que los niños (los pocos que están siendo obligados a ir a la escuela) acudan sin presentar riesgos de estar enfermos hay muchos padres deshonestos y los mandarán a contagiar a otros niños y madres de familia como a profes. En condiciones de riesgo, yo no llevaré ni mándare a mis hijos al matadero es mejor esperar a que toda la población este vacunada a vivir un contagio peor, hemos visto en los tianguis s familias enteras tragando como puercos en un chiquero todos amontonados así se contagio una vecina y está muy delicada, en el grupo de la maestra que atiende a mi hijo hay 3 familias contagiadas en estos días y así mandarán a sus hijos a la escuela? Piensen nadie los puede obligar al regreso estúpido a clases.

    • Estoy de acuerdo, además tampoco están tomando en cuenta que las relaciones entre abuelos y nietos es mucho más arraigada en la cultura LA, por lo que la dispersión de la enfermedad por los niños hubiera afectado la salud de las personas de la tercera edad que suelen estar en convivencia cercana, sobre todo en los hogares de menos ingresos.

  2. La situación se ha vuelto crítica en casa y eso el gobierno no lo entiende el gobierno, tantos meses de encierro está generando un estrés muy grande aún en familias donde no hay antecedentes de violencia. El aislamiento deprime, estresa, desanima, no hay energías para luchar, para esforzarse, no hay una motivación y más se agrava en adolescentes.

    • Es una pena que toda la responsabilidad se le quiera dejar a la escuela, cuando los primeros responsables de los niñ@s, adolescentes sus HIJOS son los padres de familia, cuando se toma esa responsabilidad de apoyar a los hijos como padre o madre de familia, pero por desgracia en México las escuelas las ven como guarderias y no como instituciones de transformación, cambio, conocimientos y por tanto aprendizajes.

      • Usted honestamente cree que mantener a un pequeño en encierro por meses y meses sea saludable? La escuela no es una guardería, es un centro de formación, de convivencia infantil, de desarrollo de todo tipo de habilidades. A través del juego también se aprenden las normas básicas de la sociedad, se aprende a ser sociable, tolerante, respetar turnos y muchas otras cosas, que un hijo único no puede aprender en casa. Los adolescentes están formando su identidad, eso lo hacen a través del contacto con los demás, la familia no pierde su rol fundamental, pero ahora el entorno es indispensable para su desarrollo. Dígame si únicamente importan los conocimentos, porque la escuela no solo sirve para dar conocimientos, es algo muchísimo más profundo y grande en la formación de un niño, no solo son aprendizajes de conocimento teórico. Pero seguimos en confinamiento.

        • Todo lo que Usted dice es verdad. Sin embargo, el riesgo epidemiologico es alto, al no tener vacunados a los escolares. Eso puede resultar en una espiral de contagios con costos muy altos, tanto en recursos para enfrentarla, como en vidas.NO PODEMOS CORRER ESE RIESGO, en tanto se complete la vacunacion a la mayor parte de la poblacion que son, predominantemente, jovenes. Como medico, he visto fases graves de Covid 19 en niños. Incluso muertes. No nos podemos permitir tal riesgo.

  3. La cultura es el principal problema, el LA no existe la disciplina que existen en otros países. Aquí la gente no se cuida, no sigue los protocolos de seguridad. Prueba de eso es que en ciudades en las que se regresaron a clases, aumentaron los casos de contagio y por eso decidieron cerrar nuevamente. Las escuelas no son guarderías, y la educación de los niños depende más de los padres que de un centro educativo, hay valores más importantes que se aprenden en casa. Las escuelas no son mágicas, de nada sirve que un niño vaya a la escuela si en casa los padres no se toman el tiempo de apoyar a sus hijos con los estudios. Con lo de la pandemia, deje de trabajar y me he dedicado a estar con mi hijo, el va bien en la escuela y está muy contento de que yo pase mas tiempo con el, hacemos muchas actividades juntos. Si los niños están sufriendo ahora no es por la falta de la escuela, es por la falta de atención de sus padres

  4. Aún y cuando ya se está vacunando en México, siento que la secretría de educación en México tiene apatía y flojera, claro, cuando tienes el sueldo seguro eso pasa, como dice el artículo, con protocolos sencillos se puede regresar a las aulas, pero ahora salen con que no hay condiciones, nunca se debió abandonar las escuelas apesar de la pandemia, se debió haber dado mantenimiento alguno, pero no, todos se fueron a sus casas pensando que eran vacaciones.

  5. Es un punto de vista válido, aunque deja fuera el aspecto de la salud, no solamente debe tomar en cuenta a los epidemiólogos, también debe preguntar a médicos y enfermeros de los hospitales covid que opinan de la apertura de las escuelas, ya que ellos fueron los que vivieron en carne propia está terrible situación y podrian darnos una buena idea de si nuestro pais tiene la capacidad para el regreso a clases.

  6. La escuela pública, algunas, depende del contexto donde se ubique la institución tienen un descuido de décadas en infraestructura desde los edificios, mobiliario y computadoras. Para subsanar cada gobierno inventa programas de ayuda que no llegan a todas las escuelas fomentando desigualdad lo que provoca las llamadas cuotas voluntarias para poder salir adelante. ¿Por qué no regresar? Mi población es un 68% de padres de familia entre 30 a 20 años. Es la población no vacunada. Hay ausencia de un programa o plan bien estructurado para el regreso a clases presenciales, todo se basa en tres filtros escolares que creo insuficientes. ¿Queremos regresar? Sí deseo regresar pero sin falsos discursos protocolarios en los que se afirma que todo esta cubierto como el caso de los insumos. Investiguen que se entregó de insumos a las escuelas, revisen las escuelas que fueron saqueadas, las que no cuentan con agua, teléfono. ¿Qué sucede si hay contagios? Culparan a la escuela, suele pasar no culpan al tianguis, ni a los gimnasios, pero la escuela siempre tiene la culpa. De los resultados de las encuestas aplicadas a padres de familia hay material para analizar quién decidió no regresar y qué padres optaron por el regreso. Para los que no conocieron un hospital covid y las historias de dolor que se viven por todas las muertes será fácil pensar que com protocolos sencillos basta. Urge volver: sí es necesario y urgente pero con un fuerte respaldo médico, psicológico, de infraestructura y desde luego pedagógico.

  7. Algunos sectores de los padres de familia valoran más el papel que el proceso, por lo que ellos están conformes si se les da a sus hijos el punto de pase. Otros ven la escuela como una guardería dónde dejar a sus hijos mientras trabajan. Por otro lado, varias escuelas sufrieron saqueos y no tienen agua ni electricidad, por lo que se debe invertir en infraestructura.